Yael
Significado del nombre Yael
Yael es un nombre de niña de origen hebreo, muy común en Israel, cuyo significado es "cabra montés" o "gamuza", ese ágil animal de montaña que se mueve con seguridad por las rocas más escarpadas. De ahí que el nombre se asocie a ideas de agilidad, independencia y firmeza.
Tiene además un peso bíblico importante: en el Libro de los Jueces, Yael (Jael en español) es una heroína valiente y decidida, lo que ha reforzado esa imagen de mujer fuerte.
A las Yael se les suele atribuir un carácter independiente y con carácter, de personas que saben lo que quieren y que van a por ello con determinación. Tienen fama de ser valientes, ágiles de mente y bastante seguras de sí mismas, igual que el animal que les da nombre.
Bajo esa firmeza, sin embargo, se las ve también como personas cálidas y leales, muy pendientes de los suyos.
En España, Yael empieza a escucharse de la mano del interés por los nombres hebreos y por una sociedad más diversa. Es corto, sonoro y con personalidad, fácil de pronunciar y con un aire exótico que gusta. Una opción estupenda para quien busca un nombre de niña distinto, con fuerza, con raíces antiguas y con una imagen tan libre como la de la cabra de montaña.
Tiene además un peso bíblico importante: en el Libro de los Jueces, Yael (Jael en español) es una heroína valiente y decidida, lo que ha reforzado esa imagen de mujer fuerte.
A las Yael se les suele atribuir un carácter independiente y con carácter, de personas que saben lo que quieren y que van a por ello con determinación. Tienen fama de ser valientes, ágiles de mente y bastante seguras de sí mismas, igual que el animal que les da nombre.
Bajo esa firmeza, sin embargo, se las ve también como personas cálidas y leales, muy pendientes de los suyos.
En España, Yael empieza a escucharse de la mano del interés por los nombres hebreos y por una sociedad más diversa. Es corto, sonoro y con personalidad, fácil de pronunciar y con un aire exótico que gusta. Una opción estupenda para quien busca un nombre de niña distinto, con fuerza, con raíces antiguas y con una imagen tan libre como la de la cabra de montaña.