Django
Significado del nombre Django
Pocos nombres tienen una tarjeta de presentación tan buena como Django: en romaní, la lengua del pueblo gitano, significa "yo despierto". Un nombre que es una declaración de vitalidad desde el primer día.
Su historia va unida a un hombre concreto. Django fue el apodo de Jean Reinhardt, guitarrista gitano nacido en 1910 en una caravana en Bélgica y criado en los campamentos manouche de las afueras de París. En 1928 un incendio en su caravana le dejó inutilizados dos dedos de la mano izquierda; en vez de abandonar, reinventó la técnica y tocó con los dedos que le quedaban. Con ese estilo imposible creó el jazz manouche y se convirtió en el primer gran mito europeo del jazz. Murió en 1953, pero su forma de tocar sigue teniendo escuelas y festivales por todo el mundo.
El cine le dio la segunda vida al nombre: primero el spaghetti western "Django" (1966), con Franco Nero, y después "Django desencadenado" (2012) de Quentin Tarantino, con aquella frase que hizo fortuna: "La D es muda". Porque así se pronuncia, "yango", con la D en silencio.
Como nombre de pila es poco frecuente pero perfectamente reconocible, y se usa sobre todo en Francia, Bélgica y Estados Unidos, además de entre las familias gitanas. En España es rarísimo, lo que lo convierte en una elección valiente: musical en todos los sentidos, con una historia de superación detrás y un significado que cuesta mejorar.
Su historia va unida a un hombre concreto. Django fue el apodo de Jean Reinhardt, guitarrista gitano nacido en 1910 en una caravana en Bélgica y criado en los campamentos manouche de las afueras de París. En 1928 un incendio en su caravana le dejó inutilizados dos dedos de la mano izquierda; en vez de abandonar, reinventó la técnica y tocó con los dedos que le quedaban. Con ese estilo imposible creó el jazz manouche y se convirtió en el primer gran mito europeo del jazz. Murió en 1953, pero su forma de tocar sigue teniendo escuelas y festivales por todo el mundo.
El cine le dio la segunda vida al nombre: primero el spaghetti western "Django" (1966), con Franco Nero, y después "Django desencadenado" (2012) de Quentin Tarantino, con aquella frase que hizo fortuna: "La D es muda". Porque así se pronuncia, "yango", con la D en silencio.
Como nombre de pila es poco frecuente pero perfectamente reconocible, y se usa sobre todo en Francia, Bélgica y Estados Unidos, además de entre las familias gitanas. En España es rarísimo, lo que lo convierte en una elección valiente: musical en todos los sentidos, con una historia de superación detrás y un significado que cuesta mejorar.