Cheyenne
Significado del nombre Cheyenne
Cheyenne es el nombre de una de las grandes naciones indígenas de las llanuras de Norteamérica, el pueblo que cabalgó junto a lakotas y arapahoes en la época de los búfalos. La palabra, curiosamente, no es suya: viene del idioma de sus vecinos dakota, donde "šahíyena" venía a significar "los que hablan una lengua extraña". Ellos, en su propia lengua, se llaman tsitsistas, "el pueblo".
Como nombre de pila nació en Estados Unidos, donde la serie del oeste "Cheyenne", emitida entre 1955 y 1963, lo puso de moda primero entre los niños. Con los años cambió de bando y hoy lo llevan sobre todo niñas, aunque sigue siendo genuinamente unisex, cosa rara y valiosa en un nombre. En los años noventa vivió además una segunda juventud inesperada en Francia, donde llegó a colarse entre los favoritos.
Evoca de serie todo el imaginario de las praderas: caballos, libertad, horizontes largos. Por algo la capital del estado de Wyoming se llama así.
Para el oído español tiene un punto exótico pero manejable: se pronuncia "sha-YEN", con ese arranque suave de "sh" que no existe en castellano y que habrá que enseñar a los abuelos. Se escribe con dos e finales y sin tilde.
No tiene santoral, así que el cumpleaños es la fiesta. Un nombre libre en todos los sentidos: de género, de fronteras y de dueño anterior en el colegio.
Como nombre de pila nació en Estados Unidos, donde la serie del oeste "Cheyenne", emitida entre 1955 y 1963, lo puso de moda primero entre los niños. Con los años cambió de bando y hoy lo llevan sobre todo niñas, aunque sigue siendo genuinamente unisex, cosa rara y valiosa en un nombre. En los años noventa vivió además una segunda juventud inesperada en Francia, donde llegó a colarse entre los favoritos.
Evoca de serie todo el imaginario de las praderas: caballos, libertad, horizontes largos. Por algo la capital del estado de Wyoming se llama así.
Para el oído español tiene un punto exótico pero manejable: se pronuncia "sha-YEN", con ese arranque suave de "sh" que no existe en castellano y que habrá que enseñar a los abuelos. Se escribe con dos e finales y sin tilde.
No tiene santoral, así que el cumpleaños es la fiesta. Un nombre libre en todos los sentidos: de género, de fronteras y de dueño anterior en el colegio.