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5 situaciones en las que no deberías sentirte culpable como madre o padre
5 situaciones en las que no deberías sentirte culpable como madre o padre

CULPABILIDAD

5 situaciones en las que no deberías sentirte culpable como madre o padre

Muchas veces nuestras circunstancias nos hacen no poder dar lo que queríamos a nuestros hijos, pero no eso no implica una peor educación. Las familias son imperfectas y eso forma parte de la perfección.

Seguramente como padres y madres os pase continuamente. Os sentís culpables por la forma en cómo os habéis portado con vuestros hijos, independientemente de quien tuviese razó,n a veces es inevitable tener este sentimiento. Por eso, te vamos a recordar desde Bekia motivos por los cuales no debéis sentiros nunca culpables.

1. Ir a trabajar

Muchas madres y padres se sienten culpables por tener que ir a trabajar y dejar a sus hijos en casa. Además este sentimiento es inversamente proporcional a la edad del pequeño. Es decir, cuanta menos edad tiene el niño más culpable se van a sentir, en especial las madres .

Todas las madres van a sentirse así alguna vez, da igual el trabajo o la edad que tengas, será inevitable sentirse culpable al menos una vez. Por otro lado, los comentarios de otras personas no ayudan a mejorar la sensación: "¿todavía no has pasado por casa?" "¿No te da miedo dejarlo solo tantas horas?" "¿No amamantas a tu bebé?" Esos comentarios por parte de otros solo nos van a hacer sentir mal, por eso es mejor ignorarlos y centrarnos en algo que sí sea práctico. No por el hecho de ser mujeres tenemos menos derecho a trabajar y tener una vida fuera del hogar.

Qué hacer

Lo primero es no buscar la perfección . Si la culpa viene debido a que no amamantas a tu bebé debes saber que no eres la única. Muchas de mujeres, debido a los motivos que sean, se encuentran en una situación similar, no es una excepción si no una opción más.

No siempre podemos dar a nuestros hijos lo mejor, pero no noes hace peores padresNo siempre podemos dar a nuestros hijos lo mejor, pero no noes hace peores padres

Tienes que pensar que de momento no eres bruja y no puedes traer dinero a casa agitando una varita. Muchas mujeres prefieren dar leche materna que la leche de fórmula, sin embargo, los niños que toman leche de fórmula también crecen sanos y fuertes. Ser buena madre también incluye buscar recursos para cubrir sus necesidades básicas.

Si vuestros hijos son un poco mayores tal vez os sintáis mal por no poder invertir más horas en él. Estamos ante el mismo dilema. Solo vosotros sabéis lo que es mejor para vuestra familia y no podéis dejar que las críticas de los demás (malintencionadas o no) os quiten el sueño. Además, al final, no importa tanto la cantidad de horas que le dediques a tus hijos si no la calidad del tiempo que inviertas en ellos.

2. Poner límites a tus hijos

A nadie le gusta ser el malo de la película pero alguna vez nos va a tocar desempeñarlo. No podéis sentir culpa por educar a vuestros hijos. ¿Quién lo va a hacer si no? Hay padres que solo amenazan y al final se sienten culpables y no cumplen sus castigos. Así solo conseguimos que nuestros hijos aprendan que no cumplimos las amenazas y se acabarán aprovechando este recurso y probando nuestra paciencia, eso no es ser una buena madre o padre. Así no les estamos haciendo ningún favor, les estaremos malcriando a largo plazo. Si queremos que nuestros hijos estén educados más de una vez será inevitable sintamos culpa de vez en cuando.

Qué hacer

No existe la perfección y menos en la educación, por eso lo primero no angustiarte, seguir adelante con lo prometido y no retirar nunca el castigo. No te queda otra. Para la próxima seguro que te pensarás dos veces antes de decir nada. Aunque el castigo no es una opción de la que debamos abusar, si lo ponemos, tenemos que seguir adelante con él.

Si vives en pareja, es recomendable que habléis entre los dos para que no sea siempre la misma persona la que juegue el rol de poli bueno o poli malo, así los padres y las madres no se encasillan en un papel, se angustian menos porque comparten la culpa y el niño aprenderá a tomar en serio a las dos partes. Tenemos que olvidar el viejo rol de padre duro y buena madre.

3. Perder la paciencia

A veces explotas y reacciones de manera desmesurada ante un comportamiento de tu hijo que en realidad no era tan grave, por ejemplo gritándole por hacer ruido. Si es muy intenso tu hijo se quedará inmóvil o asustado. Lógicamente te sientes fatal porque piensas: "¿qué ejemplo le estoy dando si le grito?".

Qué hacer

Sí, en el ejemplo anterior no es muy buena idea gritar si queremos que nuestro hijo no alborote en casa. Sin embargo, tampoco debes martirizarte con ello, no existe la perfección. Todos perdemos la paciencia alguna vez en la vida y vosotros no vais a ser la excepción. En este sentido, analiza el tipo de interacción que tienes con él, si le gritas solo ocasionalmente no debes sentirte mal porque todos somos humanos. Si se vuelve costumbre tal vez deberías aprender a controlar tus enfados, lee artículos, libros sobre educación o incluso pregunta a un psicólogo. A largo plazo los gritos y amenazas son contraproducentes.

4. Recurrir a la comida rápida

Después de una dura jornada laboral llegáis cansados a casa y lo que menos os apetece es poneros a cocinar la cena. Por eso, cogéis lo primero que tenéis en el congelador y lo pasáis por la sartén. Después con culpabilidad recuerdas los artículos tan interesantes sobre alimentación infantil que leíste en su momento o el reportaje en las noticias sobre el tipo de comida que ponen en los comedores escolares. Crees que no es de buena madre o buen padre dar comida rápida a tus hijos por no ponerte a cocinar, pero tampoco debéis ser duros con vosotros mismos.

El trabajo no es un ámbito dedicado a los hombres ,y la maternidad no nos debe excluir de élEl trabajo no es un ámbito dedicado a los hombres ,y la maternidad no nos debe excluir de él

Qué hacer

Nunca nadie se ha muerto por comer comida rápida de vez en cuando. No es peligroso mientras no se convierta en costumbre, incluso los niños también agradecerán esa falta de perfección y cambiar la rutina comiendo cosas que les gusten más.

Si por motivos de tiempo o económicos (muy frecuentes) tenéis que seguir esta opción habitualmente intentad compensar para que el menú no sea demasiado calórico. Por ejemplo, en vez de servirles una hamburguesa con patatas fritas podéis cambiarlas por verduras o servir fruta de postre y para merendar si ya ha comido pesado.

5. No poder comprarle cosas

No nos referimos a comprarles meros caprichos sino a algo que lleven deseando desde hace mucho tiempo o cosas necesarias como ropa o material escolar. Incluso así no debemos compararnos con otros padres. Desgraciadamente, no todos disfrutamos de una posición desahogada económicamente y tenemos que conformarnos con ropa de segunda mano o que nuestros hijos no puedan ir a esa actividad que el resto de niños si.

Qué hacer

Es duro, pero tenemos que darnos cuenta, por nuestra propia salud mental, de que no por tener dinero nuestro hijo va a criarse mejor. Al final, lo que más valoran los pequeños no son los juguetes, las actividades caras o los libros nuevos... Sino el tiempo de calidad que pasan con sus padres. También es una buena oportunidad para enseñarle el poder de la imaginación. ¿No tienes dinero para comprar una casa de juguete? Cread una juntos con cajas de cartón. Será incluso más divertido y seguro que os lo pasáis mejor haciéndola vosotros por vuestra cuenta.

Por otro lado, tampoco es bueno que los niños categoricen las cosas con etiquetas. Enséñale que no hay ropa "fea" o libros "viejos", que lo importante es el uso para el que están destinados. Hay niños que lo entienden perfectamente y seguro que en el futuro, cuando hayan crecido, te lo acabarán agradeciendo.

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