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Por qué las consecuencias son buenas en la educación de tus hijos
Por qué las consecuencias son buenas en la educación de tus hijos

EDUCACIÓN

Por qué las consecuencias son buenas en la educación de tus hijos

Cuando queremos que un niño o niña se comporte bien y aprenda correctamente, los castigos no son efectivos, pero mostrarle las consecuencias de sus actos sí.

En la sociedad en la que vivimos actualmente los adultos sabemos que nuestras acciones tienen consecuencias y que para que todos podamos vivir en equilibrio hay que respetar una serie de normas y potenciar así el buen civismo. Por eso, las consecuencias naturales e impuestas son necesarias para los niños, porque de este modo serán capaces de tener un mejor autocontrol.

Las consecuencias no son castigos

Cuando se habla de castigo estamos haciendo referencia a algo físico o emocional que resulta doloroso para el niño, y esto, no educa. El castigo es advertir al niño que pasará algo malo para él si no se comporta de la forma que a nosotros, los adultos, nos parece correcta. Es decir, si el niño no actúa como el adulto quiere y a cambio le quitan privilegios, le envían a su habitación o le imponen estar sentado en un rincón, sin lugar a dudas estamos hablando de un castigo: una consecuencia impuesta por el adulto.

Las consecuencias naturales son grandes maestros

Los castigos nada tienen que ver con las consecuencias pactadas o naturales que enseñan grandes valores a los niños. Un niño que no coge el almuerzo de la cocina por la mañana, pasará hambre en la hora del recreo y esto es una consecuencia natural de no haber hecho algo correctamente. Si tu hijo pega a otro niño y éste ya no quiere jugar más con él, es otra consecuencia natural... este tipo de consecuencias son grandes maestros para los niños.

Es buena idea que los padres tengan en cuenta las consecuencias naturales para que los hijos aprendan grandes lecciones por sí mismos. Pero si el padre o madre está involucrado en la decisión de una consecuencia natural y no es pactado con el hijo, entonces es un castigo.

Las consecuencias pactadas

Son muchas las personas que piensan que las consecuencias pactadas son lo mismo que un castigo, pero nada más lejos de la realidad, permiten a los niños poder decidir sobre sus acciones y tener control de lo que le va a ocurrir.

Las consecuencias naturales de los actos sí hacen a los hijos aprender por sí mismosLas consecuencias naturales de los actos sí hacen a los hijos aprender por sí mismos

Cuando un niño tiene un comportamiento negativo de forma reiterada, además de trabajar los aspectos emocionales que están involucrados, de forma paralela es buena idea trabajar y educar en las consecuencias pactadas. Estas consecuencias implican tener una buena comunicación con el hijo y establecer consecuencias negativas pero también positivas ante un comportamiento determinado o ante la falta de éste.

A la hora de establecer estas consecuencias el padre o la madre le dará a escoger al niño diferentes consecuencias (positivas y negativas) dependiendo de si realiza un mal o un buen comportamiento, y así el niño la próxima vez tendrá el poder para poder escoger cómo comportarse y de este modo, elegir si quiere aguantar las consecuencias negativas o si vale la pena cambiar para mejorar él mismo y obtener las consecuencias positivas.

No pueden faltar los límites

Pero trabajar con consecuencias cuando se quiere educar a los hijos, ni significa que se deban aceptar algunos comportamientos porque el niño escoja hacerlos, ¡ni mucho menos! Existen comportamientos que no son tolerables ni que se pueden negociar, por eso los padres deben transmitir a sus hijos que existen algunas conductas que son totalmente inaceptables.

Por ejemplo, si tu hijo golpea a su hermana o si rompe algún objeto de casa con voluntad de hacerlo, deberá entender que eso es inaceptable pero sin utilizar castigos (que sólo causan dolor). Sólo deberás establecer un límite claro para evitar que vuelva a suceder de nuevo. De hecho, los límites son más eficaces cuando son claros y los niños saben exactamente qué es lo que se espera de ellos en cada momento. Para conseguirlo hay que hablar con los niños con respeto y desde la empatía, así a la hora de educar en valores y límites, ellos serán capaces de superar los sentimientos negativos que les impulsan a comportarse de forma incorrecta y se evitarán esas acciones en el futuro.

Consecuencias de seguir utilizando el castigo a la hora de educar a los hijos

Pero si los padres deciden seguir usando el castigo como una forma habitual de educar a los niños porque les resulta más cómodo, las consecuencias negativas no tardarán en aparecer. Las consecuencias naturales funcionan, las consecuencias pactadas trabajadas desde la empatía también funcionan, pero el castigo no se debe enmascarar llamándolo "consecuencia" porque no funcionan y no ayudarán a que los niños se comporten mejor.

Es más, si se utiliza el castigo en los niños lo más probable es que los pequeños adquieran diferentes comportamientos en consecuencia directa al uso del castigo en su educación diaria. Aunque todos los padres quieren lo mejor para sus hijos, hay investigaciones que muestran que los niños son más capaces de comportarse bien y de "hacer lo correcto" cuando son criados sin castigos.

El castigo no ha demostrado ser una técnica eficaz a largo plazoEl castigo no ha demostrado ser una técnica eficaz a largo plazo

Pero, ¿Cuáles son las consecuencias de educar a los niños bajo el oscuro manto del castigo? A continuación puedes ver unos ejemplos de comportamiento de niños educados con los castigos como protagonistas:

- Se preocupan por evitar el castigo, pero no se trata de hacer lo correcto... simplemente de que si no les "pillan", mejor.

- Mienten más a menudo sólo para que no le castiguen.

- Cuando hacen algo malo lo niegan porque no son capaces de asumir la responsabilidad que conlleva, muy probablemente por miedo.

- Sienten más rabia, enfado, rencor y miedo... algo que les dificultará el manejo de sus propias emociones.

- Tienen problemas de autoestima, de inseguridad y de respeto a la autoridad.

- Les cuesta desarrollar empatía hacia los demás porque no la tuvieron con ellos primero, por ese motivo serán menos propensos a "hacer lo correcto" o a pensar en que sus acciones pueden afectar a los demás.

- Tienen un sentido de la ética menos desarrollado porque están más preocupados por obtener fuerza y poder (como le han impuesto a ellos).

- Aprenden el papel de víctima pero también el de acosador (cómo perciben a los padres).

- Tienden a resolver los problemas a través de la fuerza y las luchas de poder.

Como has podido comprobar las consecuencias negativas en el comportamiento futuro de los niños al utilizar el castigo no es nada favorable para su desarrollo. El castigo puede suprimir un mal comportamiento en un momento determinado, pero no les dará las herramientas necesarias a los niños para que sean capaces de auto controlar sus impulsos, por lo que se repetirá el comportamiento peor en el futuro, porque además habrán empezado a nacer en su interior sentimientos negativos que le bloquearán las emociones positivas. ¡No merece la pena! Siempre será mejor actuar desde el amor que desde el miedo, sé un buen ejemplo para gestiona las emociones y ayuda a tu hijo a gestionar las suyas.

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