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Lagrimal obstruido en bebés
Lagrimal obstruido en bebés

LAGRIMAL

Lagrimal obstruido en bebés

Este problema se conoce como lagrimal obstruido o dacriocistitis crónica. Te contamos de qué trata exactamente.

Es posible que tu bebé sufra constantes infecciones en alguno de sus ojos, incluso antes de cumplir su primer año de edad. En la mayoría de los casos, se trata de un problema que se conoce como lagrimal obstruido o dacriocistitis crónica.

Muchos bebés cuando nacen todavía no tienen completamente desarrolladas o maduras, ciertas funciones del organismo. Como la función de crear y expulsar las lagrimas de una forma eficiente. Este es un problema muy habitual que afortunadamente, en la gran mayoría de los casos se soluciona de forma natural cumplido el primer año. Incluso, en los casos en los que no se resuelve solo, se puede tratar con un sencillo tratamiento médico.

El sistema lacrimal

Los ojos están siempre expuestos a diversos agentes externos, el polvo, la polución, bacterias y cientos de peligros que los pueden dañar. Para protegerlos, están los párpados y las pestañas que evitan que se produzcan diversas lesiones.

Además de evitar que esos agentes externos dañen el ojo, las pestañas y los párpados tienen la función de mantener una correcta hidratación. Si no, la córnea podría dañarse con facilidad como consecuencia de la deshidratación. El sistema lacrimal también está compuesto por unas minúsculas glándulas, que hacen que las lágrimas contengan una parte oleosa que evita que estas se evaporen.

Las lágrimas tienen un papel muy importante, puesto que son las responsables de limpiar los ojos y mantenerlos hidratados. Pero no solo eso, también contienen anticuerpos que evitan que los ojos sufran diversas infecciones.

Las lágrimas salen de los ojos a través de los conductos lagrimales, dos pequeñas hendiduras situadas en el párpado inferior y en el superior. Esas lágrimas que se producen, pasan por unos tubitos situados en la parte interna de los párpados, y desde ahí, entran en el saco lagrimal. Después, las lágrimas pasan por el saco nasolagrimal, que es la parte que está conectada con la nariz.

Es por este motivo por el que cada vez que lloras, se te llena la nariz de mocos. Porque los ojos producen exceso de lágrimas y la nariz no tiene capacidad para asimilar tanto líquido.

En el caso de los bebés, el saco nasolagrimal es el que suelen presentar obstruido con más asiduidad. Un problema que suele corregirse de forma natural, al madurar y crecer dentro del primer año de vida. No obstante, algunos bebés necesitan de ayuda médica para que esa función pueda realizarse de forma correcta y evitar infecciones, lagrimeos y exceso de secreción.

Las lágrimas salen de los ojos a través de los conductos lagrimalesLas lágrimas salen de los ojos a través de los conductos lagrimales

Lagrimal obstruido en bebés

Si tienes un bebé de pocos meses y a menudo se despierta con los ojos llenos de legañas y con frecuencia presenta secreción amarillenta, debes acudir a su pediatra para que pueda realizar un diagnóstico. Una vez que se descarten otros posibles motivos como infecciones, lo más probable es que el pediatra te diga que tu bebé tiene el lagrimal obstruido.

Esto significa que tu bebé comienza a producir lagrimas abundantes, pero al tener el conducto nasolagrimal obstruido las lagrimas no se expulsan y se acumulan en la zona.

La causa principal es que muchos bebés, nacen con el sistema nasolagrimal inmaduro. Esto significa que el conducto por el cual deben pasar las lágrimas para expulsarse es demasiado estrecho.

Cuándo acudir al médico

Al tratarse de un bebé, lo más aconsejable es que acudas al médico lo antes posible. Por otra parte, cuanto antes se diagnostique el problema antes se podrá tratar de forma adecuada. De lo contrario, se podrían producir complicaciones como una infección, que incluso podría afectar a otras zonas del rostro del bebé.

Por lo tanto, si observas que tu bebé acumula lágrimas en el lagrimal habitualmente, legañas amarillentas, o que lagrimea constantemente, pide cita con el pediatra lo antes posible.

Al tratarse de un bebé, lo más aconsejable es que acudas al médico lo antes posibleAl tratarse de un bebé, lo más aconsejable es que acudas al médico lo antes posible

Tratamiento para el lagrimal obstruido en bebés

En el 90% de los casos, el sistema nasolagrimal madura de forma natural antes de que el bebé cumpla su primer año de vida. Si embargo, en otros casos es necesario realizar técnicas médicas específicas que ayuden a mejorar esta situación.

Se trata de una cirugía ambulatoria sencilla, que no dura más de 10 o 15 minutos y no requiere de hospitalización. Generalmente, se utiliza sedación para que sea más cómodo para el propio bebé. El especialista introduce un catéter por la hendidura del lagrimal, y recorre todo el conducto hasta llegar a la nariz. De esta forma, se elimina la obstrucción y se facilita que las lágrimas se expulsen normalmente.

Cómo tratar al bebé en casa

Es muy importante que extremes los cuidados y la higiene ocular de tu bebé, incluso antes de acudir a la consulta del pediatra. De esta forma, podrás evitar que se produzcan infecciones que pueden derivar en complicaciones importantes.

Lo primero que debes hacer, es limpiar el ojo del bebé con mucho cuidado. Retira las legañas al menos tres veces cada día para mantener la zona despejada y limpia. Puedes seguir los siguientes pasos:

  • Limpia el ojo con suero fisiológico: no debes utilizar ninguna otra solución, ni agua ni infusión de manzanilla, lo más aconsejable es el suero fisiológico. Aplica con cuidado desde el rabillo del ojo y ve eliminando el exceso con una gasa estéril. Utiliza una gasa limpia humedecida con suero para retirar las legañas. Así podrás evitar que aparezcan infecciones y que el otro ojo pueda contagiarse.
  • Realiza un masaje: Con mucho cuidado puedes realizar un suave masaje para favorecer la expulsión de las lágrimas. Coloca el dedo sobre el punto del lagrimal que se encuentra más cercano a la nariz. Con suavidad, presiona ligeramente sobre el puente de la nariz. Debes realizar este masaje durante unos 10 veces al día para que sea realmente efectivo.

Recuerda lavarte muy bien las manos siempre que vayas a tocar a tu bebé, antes de limpiarle los ojitos y después también. De lo contrario, en tus manos podría encontrarse la infección y contagiar al niño en otras partes de su cuerpo.

Y lo más importante, el bebé debe ser atendido por un oftalmólogo lo antes posible. Así podrás evitar que sufra infecciones y molestias que para un bebé pueden ser realmente incómodas. Aunque se trate de una afección en principio leve, pueden producirse complicaciones graves como infecciones que se extiendan a otras zonas y provocar abscesos de pus.

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