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Rutinas de alimentación en la infancia: qué no debes olvidar
Rutinas de alimentación en la infancia: qué no debes olvidar

ALIMENTACIÓN

Rutinas de alimentación en la infancia: qué no debes olvidar

Los niños necesitan rutinas para todo, incluso para la alimentación, no te olvides todo esto para hacerlo más fácil.

La alimentación infantil es uno de los temas de conversación más comunes entre los padres, y probablemente uno de los que más dudas o preguntas genera. ¿Mi hijo está comiendo bien? ¿Come demasiado para su edad? ¿Come poco? ¿Qué puedo hacer para que coma más sano o cierto alimento?

Son muchos los padres que tras hacerse todas estas preguntas acuden a un especialista de la salud infantil en busca de ayuda; donde les hablan de nutrientes, cantidades, horarios, etc. En resumen, les planifican la alimentación de su hijo. ¿Hasta que punto seguir eso es correcto?

Es importante puntualizar, que como padres debemos tener en cuenta las recomendaciones de los médicos o de los pediatras, pero que a su vez debemos ser conscientes de que no es una receta a seguir o un plan alimenticio inquebrantable, podemos cambiar las cantidades, los ritmos, incluso las horas. Lo que ellos nos ofrecen son eso, recomendaciones, pero nosotros, teniendo en cuenta la individualidad de nuestros hijos y sus diferentes necesidades de sus hijos, debemos amoldarlas.

  • Si tu hijo tiene hambre comerá y pedirá comida, dale lo que demande en el momento.
  • No por comer más comida estará mejor nutrido, los niños no necesitan tanta cantidad como pensamos, ni todos tienen el mismo apetito o los mismos gustos.
  • Muchos niños según crecen van comiendo menos, y es normal, en esa etapa de edad crecen menos por lo que no necesitan comer tanto.
  • Para que tú hijo amplíe su repertorio de comida, no hay que obligarles, si no ofrecerles más variedad para que prueben y conozcan más sabores.
  • Es importante que su alimentación no se base solo en papillas.

Las rutinas son necesarias para el desarrollo de un niñoLas rutinas son necesarias para el desarrollo de un niño

¿Por qué establecer una rutina de alimentación en la infancia?

Como ya sabemos, las rutinas son necesarias para el desarrollo de un niño, les hacen sentirse seguros, siendo conscientes del paso del tiempo a lo largo del día, les ayudan a situarse en los momentos concretos, a aprender a organizarse, a entender normas, fomentan su autonomía y favorecen sus autoestima.

Es por eso que en los primeros años de vida, se aconseja establecer ciertas rutinas destinadas a la alimentación, de esta manera no solo aprenden cuando es hora de comer, si no que les ayuda en su futuro, ya que los hábitos alimentarios adquiridos en este periodo determinan la futura alimentación del menor cuando sea adulto, pudiendo ser evitados problemas alimenticios graves.

En definitiva, la infancia es la etapa de la vida idónea para aprender a comer de forma saludable gracias a la ayuda de los padres, la familia y educadores en las escuelas infantiles, mediante una dieta equilibrada y variada que permita un crecimiento y desarrollo adecuado. Algunas de la recomendaciones que desde Bekia os dejamos son:

  • Antes de comer podemos cantar una canción mientras nos ponemos el babero o mientras nos lavamos las manos, da mejores resultado si la canción habla de la comida o de que vamos a comer.

  • Antes de comer podemos ofrecerles ayudar a poner la mesa, de esta manera serán conscientes del momento en el que nos encontramos, ademas de que se sentirás útiles. Otra opciones es dejarles que nos vean hacer la comida, e incluso que nos ayuden en pequeñas tareas.
  • Después de comer podemos ofrecerles ayudar a quitar la mesa, a fregar y a limpiar los cubiertos, favoreciendo a mayores su autonomía. También podemos poner música relajante y sentarnos en familia todos juntos a descansar.

  • Durante la comida podemos poner música suave, que relaje, animando el ambiente, así como hablar entre nosotros, contarnos que tal la mañana, lo que queremos hacer por la tarde, curiosidades, etc. Es recomendable evitar poner la televisión o el uso de dispositivos, ya que mientras los usamos no somos conscientes de las cantidades que ingerimos y no estamos atentos a la alimentación.

También puede resultar muy beneficioso que durante las horas de las comidas, los adultos se sienten a la mesa con los niños, de esta manera, estos observaran los alimentos que ingieren y con su propia curiosidad los acabaran probando, aprendiendo por observación e imitación. Ademas así verán estos momentos como algo que hacer en familia, hablando, riendo; entendiéndolo como algo de lo que hay que disfrutar.

Porqué ese es otro aspecto muy importante, los niños tienen que ser conscientes de que los momentos o las rutinas de alimentación no son algo negativo, ni un castigo; debemos intentar que lo vean como algo positivo, de lo que se disfruta.

Es importante que el ambiente de la comida sea tranquiloEs importante que el ambiente de la comida sea tranquilo

¿Qué hago si mi hijo no quiere comer?

Es importante que el ambiente de la comida sea tranquilo, agradable y sin tensiones por parte de los adultos, favoreciendo que el pequeño se sienta seguro en ese ámbito, calmado, etc. Si el niño come mal o no quiere comer más, no alargaremos el tiempo de comida más de media hora, si observamos que el niño finalmente no quiere o juega con la comida sin llegar a consumir ningún alimento por más de 10 minutos, le retiraremos el plato; no sin antes explicarle de forma respetuosa y calmada, que hasta la próxima hora de comer, no se le ofrecerá otro alimento.

Cabe destacar que en ningún momento obligaremos al niño a comer, ya que con esa actitud generamos una situación incomoda, tanto para él niño que no entiende porque si no quiere más le estamos obligando, como para nosotros porque no conseguiremos nada. En vez de actuar así, debemos entender que cada niño tiene una serie de mecanismos fisiológicos, que regulan su apetito y saciedad de manera distinta que nosotros, incluso entre ellos.

Además, si le obligamos a comer lo que estamos haciendo es que no aprendan a prestar atención a las señales internas que su cuerpo les da para regular su apetito y su hambre, convirtiéndonos nosotros en los reguladores de esto.

Otra buena manera de que los niños se conviertan en participes de su alimentación es darles libertad para que coman solos aunque sea un proceso más lento y sucio, dejarles que exploren la comida con las manos, la boca y permitir que coma con los dedos, aprendiendo de su textura, de su sabor, descubriendo que alimentos le gustan más o que alimentos le gustan menos, gestionando sus cantidades de comida, etc.

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