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Niños que odian a sus hermanos
Niños que odian a sus hermanos

HERMANOS

Niños que odian a sus hermanos

¿Es posible que hayan niños que odian a sus hermanos? Te contamos por qué sucede y qué hacer al respecto.

Los hermanos son siempre un gran tesoro tanto para los padres como para los propios hermanos, aunque no siempre lo sientan de este modo. Si bien los padres pueden soñar con tener hijos que quieran por encima de todas las cosas a sus hermanos, la realidad es a menudo diferente. Los hermanos pueden burlarse unos de otros o acosar regularmente a los niños más pequeños de la casa. Aunque no es posible obligar a los niños a quererse, es posible restaurar la paz y la tranquilidad en tu hogar.

En este sentido, si quieres que tus hijos dejen de "odiarse" para comenzar a quererse, primero entiende por qué puede aparecer este "odio" para después, poner de tu parte y restaurar su vínculo afectivo. Recuerda que el día en que ya no estén en este mundo, tus hijos serán lo único que tendrán, ¡por eso cuidarse el uno del otro es fundamental!

La rivalidad entre hermanos tampoco es una faceta infrecuente de la infanciaLa rivalidad entre hermanos tampoco es una faceta infrecuente de la infancia

Causas

Tus hijos podrían tener varias razones por las cuales se declararon la guerra unos a otros. La llegada de un nuevo bebé puede hacer que los niños mayores sientan envidia por la cantidad de tiempo que cada uno pasa con sus padres. 

Esos sentimientos podrían convertirse en resentimiento hacia el bebé u otros hermanos menores. La rivalidad entre hermanos tampoco es una faceta infrecuente de la infancia, especialmente si dos o más niños tienen una edad cercana. Los niños pueden pelear con más frecuencia en un intento por llamar la atención o el amor de mamá y papá. A veces, los malos sentimientos entre hermanos también pueden deberse a conflictos de personalidad.

Cómo manejarlo

Las disputas son una importante lección de vida sobre cómo llevarse bien. Los padres deben mantenerse alejados a menos que las discusiones se vuelvan violentas. Si los niños intentan involucrarte, escucha el lado de cada uno, pero trata de no tomar partido. 

Los padres también pueden intentar sugerir soluciones, como dar a cada niño cinco minutos para jugar con un juguete si los hermanos han estado peleando por él. No puedes controlar los sentimientos que tienen tus hijos entre ellos, pero es importante ayudarlos a comportarse de manera civilizada.

Nueva vinculación entre hermanos

Los hermanos pueden estar tan preocupados por competir que han olvidado cómo ser amigables entre sí. Los padres pueden ayudar cuando se trata de establecer vínculos entre ellos. Por ejemplo, asignar tareas domésticas a los niños que requieran trabajo en equipo, como limpiar su habitación o alentar a los niños a consolar o ayudar a los hermanos que están molestos, puede fomentar el vínculo. Si el resentimiento se debe a un nuevo bebé, anima a los niños mayores a participar decorando juntos la nueva habitación del bebé.

Es importante que no fuerces a un niño a estar más apegado a su hermano si no quiere hacerlo. Es una relación que debe salir de manera natural y tu deber es motivarles para que lo consigan. En ningún caso deberás forzar sus sentimientos, ayúdales a entender cómo se sienten poniendo palabras a sus emociones y buscando soluciones para estar mejor y llevarse mejor con sus hermanos.

La vinculación lleva tiempoLa vinculación lleva tiempo

Más cosas que no debes olvidar

La vinculación lleva tiempo, pero recuerda que las peleas, la ira y los desacuerdos entre hermanos podrían nunca desaparecer por completo. La fricción entre hermanos tiende a disminuir a medida que los niños se convierten en adolescentes. A veces, tus hijos pueden sentir la necesidad de quejarse de sus hermanos. En lugar de regañar a tu hijo, escucha lo que está diciendo y ofrece tus propias experiencias con la rivalidad o desacuerdos entre hermanos cuando eras joven. Tu visión podría ayudar a tu hijo a abordar problemas similares entre los hermanos más adelante.

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