EDUCAR EN EL DINERO

Educación financiera para niños: enseñarles a manejar el dinero por edades

Educación financiera para niños: enseñarles a manejar el dinero por edades

Los hábitos con el dinero se forman antes de lo que crees. Una guía práctica, edad por edad, para enseñar a tus hijos a ahorrar, gastar con cabeza y ponerse su primer objetivo.

Publicado 6 min
ÍNDICE · 8 apartados
  1. Por qué conviene empezar pronto
  2. De 3 a 6 años: que el dinero se toque
  3. De 6 a 9 años: la paga y el primer ahorro
  4. De 9 a 12 años: presupuesto y decisiones propias
  5. De 12 a 16 años: el mundo real llama a la puerta
  6. Los errores que solemos cometer los padres
  7. En resumen
  8. Fuentes

De sexo, de política y de dinero no se habla, dice el tópico. Y con los hijos pasa parecido: les explicamos de dónde vienen los niños antes que de dónde viene el dinero. El problema es que ellos aprenden a manejarlo igual, mirándonos. Y aquí va un dato que impresiona: según un conocido estudio de la Universidad de Cambridge, buena parte de nuestros hábitos con el dinero están formados hacia los siete años. O sea, que cuando pensamos que aún son pequeños para "esto", la película ya ha empezado. La buena noticia es que educarles no exige ser economista, solo aprovechar el día a día. Vamos por edades.

Por qué conviene empezar pronto

Los niños no aprenden de dinero con una gran charla a los quince años, sino con cientos de escenas cotidianas: cuando pagas en el súper, cuando decides no comprar algo, cuando dices "esto no nos lo podemos permitir ahora". Los padres somos, con diferencia, su principal referencia en esto. Y como copian lo que hacemos más que lo que decimos, de poco sirve predicar el ahorro si luego compramos por impulso cada vez que nos aburrimos. La coherencia, aquí, lo es casi todo.

De 3 a 6 años: que el dinero se toque

A esta edad todo es concreto. El dinero les resulta abstracto, así que hay que hacerlo visible y tangible. Un par de ideas que funcionan de maravilla:

  • Usa monedas y billetes de verdad, no la tarjeta. Para un niño, pagar con tarjeta es magia: la comida aparece y no "desaparece" nada. El efectivo, en cambio, se ve salir.
  • Una hucha transparente. Ver cómo se llena motiva mucho más que una hucha opaca donde el dinero se esfuma.
  • Déjale pagar. Darle las monedas para que las entregue en la panadería es una lección enorme disfrazada de recado.

Aquí empieza también, en versión sencilla, la diferencia entre lo que se necesita y lo que se quiere. No hace falta sermón: basta con nombrarla en voz alta cuando surja.

La paga enseña a los niños control y autonomía financiera, así como la importancia del ahorro
La paga enseña a los niños control y autonomía financiera, así como la importancia del ahorro

De 6 a 9 años: la paga y el primer ahorro

Hacia los siete años la mayoría ya entiende el valor del dinero y que se gana trabajando. Es un buen momento para la paga: una cantidad pequeña, fija y regular. Sobre cuánto y cómo darla según la edad tienes una guía aparte en cómo dar la paga a los hijos según su edad, porque el tema da para un artículo entero.

Hay un debate clásico: ¿paga fija o atada a las tareas de casa? Mi opinión, después de ver muchas familias, es un punto medio. Una base fija que no dependa de si hoy ha hecho la cama (colaborar en casa no se paga, se espera) y algún extra puntual por encargos grandes y voluntarios. Lo potente de la paga no es el dinero, es que el niño tenga algo suyo que administrar y con lo que equivocarse.

Aquí va de fábula el método de los tres botes: uno para gastar, otro para ahorrar y otro para compartir o regalar. Y el primer gran objetivo de ahorro, ese juguete que cuesta varias semanas de paga, enseña algo que no viene en ningún libro: esperar. Para todo esto ayuda ir enseñándoles el valor del dinero con ejemplos concretos.

De 9 a 12 años: presupuesto y decisiones propias

Ahora ya se puede subir la apuesta. Una idea muy útil es espaciar la paga, pasar de semanal a mensual, porque obliga a planificar: si se lo funde el día 3, le quedan muchos días por delante. Y sí, hay que dejar que se lo funda alguna vez. El error barato de los diez años evita el error caro de los treinta.

Es buena edad para darle a gestionar un pequeño presupuesto real: lo que cuesta un cumpleaños con amigos, o cierto dinero para los caprichos de la vuelta al cole. Comparar precios, valorar si algo merece la pena, renunciar a una cosa para poder pagar otra. Todo esto entronca con enseñarles responsabilidad en general, porque el dinero es un terreno estupendo para practicarla.

De 12 a 16 años: el mundo real llama a la puerta

En la adolescencia el dinero se pone serio. Muchos ya piden una cuenta y una tarjeta de débito para menores, compran por internet y se suscriben a cosas. Aquí toca hablar de lo que antes no tocaba: presupuestar una cantidad para todo el mes, ahorrar para algo grande como un móvil y desconfiar de la trampa del "lo quiero ya" y del pagar a plazos sin enterarte de lo que acaba costando de más.

También es la edad de la publicidad y de la presión del grupo, así que conviene enseñarles a mirar con ojo crítico los anuncios y las marcas. Y no pasa nada por poner límites: decir "eso no entra en el presupuesto" es una lección, no una crueldad. Si además puede ganar sus primeros euros cuidando niños o en un trabajillo de verano, mejor que mejor: nada enseña el valor de veinte euros como haberlos sudado.

Los errores que solemos cometer los padres

Termino con las trampas en las que caemos casi todos, yo incluido en su momento:

  • Rescatarles siempre. Si cada vez que se quedan sin dinero aparece papá o mamá, no aprenden a administrarse.
  • Usar el dinero como premio o castigo emocional. Mezcla el cariño y los euros de una forma que no ayuda a nadie.
  • No hablar nunca de dinero delante de ellos. No hace falta contarles la nómina, pero sí que existe un presupuesto y que las cosas cuestan.
  • Predicar una cosa y hacer otra. Ya lo dijimos: copian lo que hacen, no lo que oyen.

Al final, educar en el dinero es otra manera de transmitir los valores que queremos para ellos: el esfuerzo, la paciencia, la generosidad y la idea de que las cosas buenas, muchas veces, hay que saber esperarlas.

En resumen

No hace falta un cursillo ni una hoja de cálculo. Con los pequeños, dinero de verdad y una hucha que se vea. Con la paga, tres botes y un primer objetivo de ahorro. Con los mayores, presupuesto propio y libertad para equivocarse. Y, por encima de todo, dar ejemplo, porque tus hijos van a manejar el dinero más o menos como te ven manejarlo a ti. Empezar hoy, aunque sea con una moneda en una hucha, ya es empezar.

Fuentes

MyMoney.gov · Comisión de Educación Financiera del Gobierno de EE. UU.

Investor.gov (SEC) · recursos para enseñar a ahorrar e invertir

Finanzas para todos · plan de educación financiera del Banco de España y la CNMV

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