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7 Conductas frecuentes en padres primerizos
7 Conductas frecuentes en padres primerizos

SER PADRES

7 Conductas frecuentes en padres primerizos

Seguro que si has tenido hijos te suenan estas situaciones y miedos propias de los y las que se estrenan como padres y madres.

PadresLos padres primerizos tenemos más miedo a que le ocurra algo male al

Cuando decidimos ser padres ponemos toda nuestra ilusión en la nueva etapa que se avecina y todo nuestro empeño en hacerlo lo mejor posible, pensando que de algún modo conseguiremos ser unos padres perfectos. Pero la perfección no existe y cuando por fin tenemos a nuestro bebé en brazos empiezan a surgir los miedos y las preguntas. Sin embargo, ante estas inseguridades, hay que saber que no somos nosotros los únicos padres que las tienen, al contrario: todos los padres primerizos sufren por no tener de antemano la experiencia necesaria para ser los extraordinarios padres que desean ser.

Así que, para tranquilizarnos y asumir que nuestras conductas como padres primerizos son normales pero mejorables, a continuación establecemos una relación entre ellas y su posible solución:

1. ¿Abrigamos demasiado al bebé?

Como le vemos muy pequeño, tenemos miedo de que se resfríe, así que le tocamos las manos y si las tiene frías, le ponemos una chaquetita más. Esto es un error ya que el bebé suele tener siempre las manitas frías; para saber si necesita más ropa debemos tocarle el cuello y, respecto a su temperatura, abrigarlo más o no. Los primeros días nuestro bebé no regula bien la temperatura y pierden calor fácilmente, pero una buena táctica es ponerles sólo una capa de ropa más de la que llevemos nosotros.

2. Tenemos miedo de manipular al bebé

Creemos que es muy frágil, que cualquier movimiento que le hagamos puede hacerle daño y tenemos miedo hasta de no saber como cogerle en brazos. Sin embargo solo hay unas pocas reglas para no hacerle daño, puesto que el recién nacido no es tan endeble como pensamos: debemos tener cuidado con la posición de la cabeza y no forzarle con posiciones antinaturales, así podemos estar seguros de que vamos a coger en brazos perfectamente a nuestro hijo.

Y, si nos preocupamos por el cuidado del cordón umbilical, debemos saber que no presenta ninguna dificultad: hay cambiar la gasa que lo envuelve cada vez que le cambiemos el pañal humedeciéndola con lo que nos haya indicado el pediatra, y mantenerlo lo menos tapado posible para facilitar su cicatrización.

Padres que no pueden dormir por el bebéLos primeros meses del bebé implican poco descanso por la noche

3. No sabemos si le alimentamos correctamente

El tema de la alimentación del bebé es muy complejo ya que dudamos entre darle el pecho o darle el biberón. Lo primero que debemos tener en cuenta es que, salvo en casos especiales, darle el pecho es lo más natural y sano. Normalmente tendremos la leche necesaria y será lo suficientemente buena para nuestro bebé, puesto que hemos estado preparando nuestro cuerpo durante nueve meses para todo este proceso. Con la alimentación natural conseguimos que nuestro hijo tenga más defensas contra las infecciones; las enzimas que contiene ayudan en el proceso digestivo, con lo que tienen menos cólicos de lactantes. Además no supone el mismo gasto que el biberón y siempre la tendremos preparada.

Pero si no fuera posible amamantarle o no es nuestra elección por otras razones no debemos sentirnos culpables, ya que la alimentación con biberón también tiene sus ventajas: el padre puede compartir esta tarea tan íntima, sabes cuánta cantidad toma el bebé cada vez, puedes volver al trabajo más pronto o disfrutar de más tiempo libre.

4. Escuchamos toda clase de consejos

Es un error típico de todos los padres primerizos ya que creemos que todas las personas con hijos tienen mejor criterio que nosotros para criar a un bebé y no hay mayor equivocación. Cada padre ha tenido una experiencia diferente con la crianza de sus hijos, es más, cada hijo ha sido diferente y ha requerido de cuidados y decisiones distintas, así que pueden contar sus experiencias, pero nunca imponerlas a los padres primerizos, desorientados e inseguros. Además, muchos de estos consejos van a ser contradictorios, seguro.

Lo mejor es escuchar a nuestros instintos y hacerlos valer puesto que es una etapa de mucha intimidad entre nuestro cuerpo y el de nuestro hijo (recién separados) y vamos a saber instintivamente qué es lo que necesita para su bienestar.

5. Miedo a no poder dormir lo suficiente

Este miedo, durante las primeras semanas de vida de nuestro hijo, es más una certeza que un miedo. Tengamos en cuenta que durante al menos el primer mes el bebé se va a alimentar cada dos, tres o, con suerte, cuatro horas día y noche. Con el paso del tiempo, el estómago del bebé se irá desarrollando y podrá aguantar 6 o 7 horas después de la última toma nocturna, así que nosotros ya podremos dormir más. Esta etapa suele establecerse entre los dos y los tres meses de vida del bebé.

Si tenemos dificultades para que duerma la mayor parte de la noche a partir de esta edad, hay diversas tácticas para acostumbrarle a nuestro horario pero nunca dejarlo llorar hasta que se duerma. Y, desde luego, no es recomendable acostumbrar al bebé a tener un silencio absoluto en las fases de sueño diurnas, ya que no es natural en la vida familiar diaria ir siempre de puntillas y hablar en voz baja.

Padre dando el biberón a su bebé¿Le estaremos dando suficiente comida? ¿O demasiada?

6. Asustarse ante el llanto del bebé

El llanto del bebé es su forma natural de comunicarse, la única manera que tiene de darnos a entender cómo se encuentra y qué necesita, por lo tanto, en principio, no debe asustarnos su llanto, sino que debemos comprender qué es lo que necesita o le ocurre a nuestro hijo: puede llorar por hambre, por cansancio, por necesidad de contacto amoroso, por cólicos o molestias estomacales, por incomodidad, o por exceso o falta de estimulación. Cada uno de estos motivos lo expresa con un llanto diferente, así que, en poco tiempo, aprenderemos a interpretar las necesidades de nuestro bebé y darles remedio. Sólo debemos preocuparnos cuando el llanto del bebé es excesivo en tiempo o intensidad o presenta otros síntomas, como fiebre o alguna alteración física.

7. Miedo a tener problemas de pareja

Esta creencia, como otras que hemos visto anteriormente, puede ser real o no dependiendo de nuestra preparación y, sobre todo, de la pareja que ya éramos antes de tener a nuestro hijo. Es sabido que todo nuestro sistema de vida, nuestras costumbres, nuestro día a día va a cambiar radicalmente con la llegada de nuestro bebé. La madre, con sus enormes cambios hormonales puede sentirse sola, incomprendida, cansada o fea y hay que entenderla y apoyarla. El padre puede sentirse celoso, olvidado, cansado, inseguro y también debe ser comprendido.

La solución pasa por la comunicación en la pareja, por darse tiempo para adaptarse, por compartir tareas y descanso, resaltando siempre lo positivo de la maternidad/paternidad y, sobre todo, reservar tiempo, a costa de lo que sea, para dedicar a su rol de pareja.

Esperamos, con todos estos consejos, ayudaros a comprender mejor vuestros miedos, errores y conductas como padres primerizos, a que veáis vuestra nueva situación como normal, que lo es para todo el mundo y a que afrontéis la llegada de vuestro hijo con más humor, menos culpabilidad y más ilusión, ya que es una etapa maravillosa de la vida.

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