Menú
La privacidad en la adolescencia
La privacidad en la adolescencia

ADOLESCENTES

La privacidad en la adolescencia

Los adolescentes quieren encontrar su identidad y por eso en ocasiones exigen privacidad, ¿hasta qué punto es deseable?

Los adolescentes están formando su propia identidad y su personalidad. Las circunstancias que viven, la genética, su entorno... todo influye en su personalidad y en cómo se sienten en el mundo que les ha tocado vivir. Pero si hay algo que todos los adolescentes quieren y anhelan es... la privacidad. Los padres deben saber que la privacidad es necesaria para el buen desarrollo de sus hijos adolescentes, siempre y cuando sea una privacidad saludable.

Los adolescentes tienen un largo viaje para navegar a través de la adolescencia hacia la edad adulta. En el camino, los padres también enfrentan desafíos mientras guían y hacen un seguimiento del desarrollo y las actividades de sus hijos adolescentes. Respetar la privacidad de un adolescente puede ser un acto de equilibrio difícil: tomar medidas enérgicas contra la privacidad puede hacer que un adolescente se sienta sofocado, y darlo en abundancia puede permitirle tomar malas decisiones.

Los adolescentes están formando su propia identidad y su personalidadLos adolescentes están formando su propia identidad y su personalidad

Reglas generales

Los años de la adolescencia deberían ser un momento en que tu hijo se está convirtiendo gradualmente en un adulto independiente. Con los padres para supervisarlos y guiarlos, los adolescentes deben aprender a ser independientes en un entorno seguro. 

Usando este modelo como guía, es razonable brindarles a los adolescentes una mayor privacidad y límites que a los niños más pequeños. Por ejemplo, la habitación de un adolescente, las llamadas telefónicas, los mensajes de texto y los correos electrónicos deben estar libres de intrusión de los padres... siempre y cuando no haya sospechas de que puede estar ocurriendo algo malo como sexting o ciberacoso.

La seguridad

Tu objetivo final debe ser ayudar a tu hijo adolescente a convertirse en un adulto feliz y responsable, pero la seguridad aún debe ser lo primero. Mantén una conversación franca sobre tus expectativas con respecto a las actividades de toma de riesgos y sus consecuencias. Crea reglas claras sobre la conducta de la casa, proporciona una consecuencia por romper cada regla e insiste en que tu hijo adolescente acepte estas reglas. 

Algunos ejemplos de reglas importantes para los adolescentes incluyen evitar las drogas y el alcohol, cumplir la hora de llegada a casa y proporcionar información sobre a dónde van y con quién. Estas reglas de seguridad son fundamentales y si no las cumplen o mienten en ello, deberán tener consecuencias para que aprendan la importancia de cumplir estas normas para ganarse la confianza de sus padres.

Es importante confiar en tu hijo adolescenteEs importante confiar en tu hijo adolescente

Confianza

Aunque desafiante y a menudo aterrador, es importante confiar en tu hijo adolescente. Explica a tu hijo adolescente que confías en él y en su capacidad para comportarse de manera respetuosa e inteligente. También explica que continuarás extendiendo esta confianza a menos que él haga algo para romperla. 

Si tu hijo participa en actividades que consideras riesgosas, como beber, drogas o conducta sexual, explica cómo tu hijo tendrá que trabajar para reconstruir tu confianza. Consulta a menudo para asegurarte de que mantienes tu compromiso de seguir las reglas de la casa.

Confidencialidad médica

La mayoría de los médicos utilizan la discreción individual sobre qué información sobre un menor divulgan a los padres. De manera óptima, el médico hablará con los padres y el adolescente sobre la confidencialidad, acordando que el adolescente puede confiar en el médico en privado a menos que el médico piense que el adolescente está en peligro, ya sea por sí mismo o por una situación específica.

En este sentido, como padre o madre que eres, es importante que respetes la privacidad de tu hijo adolescente, siempre y cuando consideres que no está en peligro y que existe una buena base de confianza entre vosotros. Trabaja la relación para que tu hijo sienta que tiene en ti un aliado y no un enemigo.

Te puede interesar