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Señales tempranas de que un niño se puede volver violento
Señales tempranas de que un niño se puede volver violento

EMOCIONES

Señales tempranas de que un niño se puede volver violento

Estas señales advierten de que un niño puede volverse muy violento con el tiempo, ¡hay que tomar medidas!

Nunca hagas la vista gorda ante un comportamiento violento de un niño. La violencia entre los niños en edad escolar suele ir precedida de ciertas señales de advertencia en su comportamiento. Cuando los adultos son capaces de reconocer y abordar estas indicaciones tempranas a tiempo, a menudo se pueden evitar incidentes y tendencias más graves hacia conductas violentas en el futuro.

La mayoría de la violencia que se produce en las escuelas es en forma de intimidación y violencia psicológica. Los niños tan pequeños como los preescolares pueden demostrar un comportamiento violento. Los padres y otros adultos que son testigos del comportamiento pueden preocuparse, pero a menudo esperan que el niño pequeño lo "supere" solo.

El problema complejo y preocupante de la violencia en la infancia debe ser comprendido cuidadosamente por los padres, maestros y otros adultos. El comportamiento violento en un niño, a cualquier edad, siempre debe tomarse en serio. No debe descartarse como simplemente una fase por la que atraviesa el niño.

Si bien las señales de advertencia pueden presentarse de manera diferente de un niño a otro, y no todas estas señales necesariamente pueden aparecer juntas, vale la pena consultar a un profesional de la salud mental si observas que tu hijo muestra este tipo de comportamientos o emociones.

El comportamiento violento en un niño siempre debe tomarse en serioEl comportamiento violento en un niño siempre debe tomarse en serio

Señales de advertencia

Los siguientes comportamientos pueden ser señales de advertencia tempranas de que un niño podría desarrollar tendencias violentas. No pierdas detalle:

  • Sentimientos excesivos de aislamiento y sentimiento de soledad.
  • Sentimientos excesivos de rechazo.
  • Sentimientos de ser perseguidos.
  • Interés escolar bajo y bajo rendimiento académico.
  • Expresión de violencia en escritos y dibujos
  • .

  • Frustrando fácilmente
  • Retiro social
  • Historia de los problemas de disciplina.
  • Intolerancia a las diferencias y actitudes perjudiciales.
  • Irritabilidad extrema
  • Incontrolada e intensa ira.
  • Mal genio o 'explosiones'
  • Impulsividad extrema

No es infrecuente que los niños demuestren algunos de estos comportamientos o emociones de manera aislada como parte del desarrollo normal de la infancia, pero cuando estos comportamientos comienzan a afianzarse, es motivo de preocupación. El problema es que si los padres, los maestros y la escuela no reconocen y abordan este tipo de comportamiento, sin intervenciones para los niños, entonces puede convertirse en violencia que podría ser mucho más perjudicial.

Factores de riesgo

Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de que un niño desarrolle tendencias violentas. Sin embargo, estos son siempre muy complejos, y la presencia de tales factores no significa necesariamente que un niño esté destinado a volverse violento. Hay varios factores que pueden aumentar el riesgo de que un niño desarrolle tendencias violentas.

Si un niño está expuesto a la violencia, es más probable que ellos mismos se vuelvan violentos. Los niños que experimentan o presencian violencia en su comunidad, el castigo físico o la violencia doméstica, y aquellos que han sido víctimas de abuso físico o sexual corren más riesgo de volverse violentos ellos mismos.

Incluso la violencia en los medios de comunicación, como películas, programas de televisión o juegos de ordenador, podría aumentar el riesgo de que un niño muestre un comportamiento violento. También puede haber factores genéticos que podrían predisponer a un niño a la violencia, y ciertos tipos de daño cerebral por lesiones en la cabeza también pueden desempeñar un papel en el desarrollo de conductas violentas.

Niños que son acosados o se han involucrado con pandillas, drogas o alcohol, así como aquellos que enfrentan una combinación de factores socioeconómicos familiares estresantes como la pobreza, la privación severa, la ruptura conyugal, la crianza de un hijo, el desempleo o la pérdida de apoyo De la familia extendida, también puede estar en mayor riesgo.

Señales de que el peligro puede ser inminente

Las señales de advertencia inminentes de que un niño puede tener un episodio violento grave requieren intervención inmediata. Las peleas físicas graves con compañeros o familiares, la destrucción severa de la propiedad o el niño que muestra una ira severa por razones aparentemente menores, son señales de que se necesita asistencia con urgencia. Igualmente, las amenazas de violencia letal, o un plan detallado para dañar o matar a otros, especialmente si el niño tiene antecedentes de agresión o ha intentado realizar amenazas en el pasado, nunca deben ignorarse.

Las señales de advertencia inminentes de que un niño puede tener un episodio violento grave requieren intervención inmediata. Si se descubre que un niño tiene lesiones autoinfligidas, si amenaza con suicidarse  o indica una preocupación por el suicidio o la violencia, también se necesita ayuda profesional lo antes posible.

Tanto los padres como los educadores tienen la responsabilidad de tomar medidas cuando se observan estas señales. Los adultos involucrados en la vida del niño tienen la responsabilidad de buscar ayuda de proveedores de servicios infantiles y familiares, profesionales de la salud mental de la comunidad u otras organizaciones apropiadas. La intervención inmediata de los padres o cuidadores, las autoridades escolares, posiblemente con la participación de policías, es necesaria cuando un niño tiene un plan detallado para cometer actos de violencia o guardar un arma. Los padres deben ser informados inmediatamente cuando los estudiantes exhiben cualquier comportamiento amenazador en la escuela o en sus comunidades.

Manifestaciones de comportamiento violento.

El comportamiento violento en niños y adolescentes puede incluir una amplia gama de comportamientos, que incluyen:

  • Agresión física o lucha.
  • Rabietas fuertes y explosivas
  • Intimidación
  • Prender fuego a objetos
  • Amenazas o intentos de hacer daño a los demás
  • Uso de armas
  • Crueldad hacia los animales
  • Destrucción intencional de bienes y vandalismo
El comportamiento violento puede prevenirseEl comportamiento violento puede prevenirse

Cómo reducir el riesgo

El comportamiento violento puede prevenirse, o la probabilidad de que se manifieste puede reducirse, si los factores de riesgo se minimizan o se eliminan. Los esfuerzos deben dirigirse a disminuir drásticamente la exposición de niños y adolescentes a la violencia en el hogar, la comunidad y los medios de comunicación, ya que, claramente, la violencia conduce a la violencia.

Siempre que un padre u otro adulto se preocupe, deben organizar de inmediato una evaluación integral por parte de un profesional de salud mental calificado. Cuando se trata de un padre u otro adulto, deben organizar de inmediato una evaluación integral por parte de un profesional de salud mental calificado, generalmente un psiquiatra o psicólogo, ya que la identificación y el tratamiento tempranos pueden ayudar. El resultado de la evaluación indicaría el programa de tratamiento más adecuado, más probablemente psicoterapia individual por un psicólogo clínico, sin embargo, en niños más pequeños, la terapia de juego puede estar indicada. Cuando sea necesario, el psicólogo remitirá al niño a un psiquiatra.

Los objetivos del tratamiento generalmente se centran en ayudar al niño a aprender a controlar la ira; expresar la ira y las frustraciones de manera apropiada; asumir la responsabilidad de sus acciones; y aceptar las consecuencias por sus acciones.

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