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El profesor acosa a tu hijo; ¿cómo debes actuar?
El profesor acosa a tu hijo; ¿cómo debes actuar?

ACOSO

El profesor acosa a tu hijo; ¿cómo debes actuar?

El acoso escolar no sólo puede venir por parte de los niños sino que también puede venir por parte del profesor.

Cuando hablamos de acoso escolar normalmente nos referimos al que se da entre los propios escolares, pero no es el único que existe, ya que hay casos en el que es el propio profesor el que intimida al alumno. Este tipo no es tan conocido porque, si ya cuesta identificar los casos que se dan entre los alumnos, éste puede enmascararse fácilmente al tratarse de la palabra de un adulto contra la de un, normalmente, menor.

A la hora de poder identificar este caso de acoso escolar también influye el papel que tiene el profesor dentro de la comunidad educativa. Es una persona por poder que siempre se ubica por encima de su alumnado, por lo que es posible que el miedo o el respeto hacia su figura influyan notablemente en el alumno que está padeciendo algún tipo de abuso por parte de él. Además, también es posible que la poca frecuencia con la que se denuncian estos casos no ayude a que se comunique la situación tanto al centro de enseñanza como a los propios padres.

¿Cuándo se puede hablar de acoso escolar por parte del profesor?

Para que un alumno pueda denunciar una situación de acoso escolar por parte de su profesor, ésta debe de cumplir algunos requisitos, sobre todo para que tenga un fundamento sobre el que sostenerse. Para ello, es importante que no se trate de acciones aislada, sino que la sensación de sentirse acosado se prolongue durante un periodo de tiempo lo suficientemente importantes para ponerse en alerta.

Legalmente es una situación denunciable como se recoge en el Código PenalLegalmente es una situación denunciable como se recoge en el Código Penal

Es una situación bastante complicada ya que el miedo puede hacer que el acosado no sepa cómo reaccionar. En primer lugar, porque piensa que tiene las de perder frente a la comunidad educativa. Además, es posible que no alcance a entender cómo, la personas que debería defenderle, es la misma que le está haciendo pasar por estas situaciones tan dolorosas.

En este caso deben de intervenir los padres, ya que son los que percibirán un cambio en su hijo con unos síntomas no muy distintos a los que podría sufrir padeciendo acoso de un compañero, pero con el añadido de ser su profesor, como acabamos de mencionar. Es por ello que los progenitores deben tener una comunicación fluida con su hijo para poder saber si se trata de un caso de acosos escolar o no, acudiendo al centro de enseñanza si es necesario cuando se ve un pequeño indicio.

¿Cómo se identifica?

Cuando se habla de este tipo de acoso, como ya hemos dicho, hay que utilizar como prueba distintas situaciones que se producen de manera reiterada para poder considerarlo como tal. No hay que olvidarse de que la principal causa es un abuso de poder por parte del profesor al verse en una situación dentro del aula en la que se encuentra por encima de sus alumnos, llegando a tener, incluso, una mayor protección.

Como acabamos de decir, el abuso de poder es una de las herramientas que utiliza el profesor para acosar a un alumno. Éste puede verse en distintas circunstancias que, aunque aparentemente puede ser normales, para la víctima pueden suponer un gran problema. Algunos ejemplos de estos pueden ser los castigos continuos y sin razón aparente o la ridiculización en público del alumno. En los casos más extremos éste puede padecer situaciones violentas en las que hay fuertes gritos e incluso golpes.

También se puede incluir como acoso los casos en los que un alumno precisa de la ayuda de su profesor, pero éste se la omite de manera reiterada, no cumpliendo así con su labor formativa. Además, en todas estas situaciones juegan un papel importante los compañeros docentes, ya que algunos sí que son conscientes de que se dan, pero por corporativismo deciden guardar silencio contribuyendo, de esta manera, al acoso que está sufriendo el alumno.

Esta situación puede ser denunciada administrativamente ante la Consejería de EducaciónEsta situación puede ser denunciada administrativamente ante la Consejería de Educación

¿Cómo actuar?

Para actuar, primero debe alguien percatarse de que ese profesor está provocando una situación de acoso escolar, ya que normalmente la víctima no suele contar lo que está sufriendo porque, en muchas ocasiones, se ve ella como la culpable de lo que está viviendo. Por ello, su entorno debe de estar alerta a los cambios de conducta que puede tener para percibir que algo está pasando.

Una vez que los padres son conscientes de lo que está pasando su hijo, es importante que se tengan pruebas para reforzar la versión del alumno. Para conseguirlas sería bueno acudir al entorno del menor para poder conseguir testimonios de testigos del acoso, ya no solo entre sus compañeros, sino otros miembros de la comunidad educativa que puedan dar fe de ello. En este punto hay que tener en cuenta que siempre que haya menores de por medio habrá que contar con el consentimiento paterno. Por otro lado, en el caso de que la situación haya afectado psicológicamente al alumno, puede hacerse una valoración por parte de un especialista que se añada dentro de las pruebas.

Esta situación puede ser denunciada administrativamente ante la Consejería de Educación que corresponda. Una vez se haga la denuncia con todas las pruebas, una inspección de educación será la que se encarga de valorar la situación y decidir, teniendo en cuenta los hechos, si abre o no una sanción al docente implicado.

Legalmente, es una situación denunciable como se recoge en el Código Penal. Por ejemplo, el Artículo 173 del Código Penal al que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral, con la pena de prisión de seis meses a dos años. Aun así, en el caso de que sea una falta leve de vejaciones, el mismo documento legal dice que el culpable se podría enfrentar a una pena de multa de diez a veinte días con una cuota diaria que por ley oscila entre los dos y los cuatrocientos euros diarios.

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