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Si eres un padre permisivo, ¡esto es lo que debes hacer!
Si eres un padre permisivo, ¡esto es lo que debes hacer!

CRIANZA

Si eres un padre permisivo, ¡esto es lo que debes hacer!

Si tienes un estilo de crianza permisiva, ha llegado el momento de que lo cambies... ¡por tu bien y el de tus hijos!

Los padres permisivos son aquellos que sin darse cuenta permiten a sus hijos hacer todo lo que quieran y además, les sobreprotegen demasiado. Les permiten hacer lo que quieran y si hacen algo que no está bien no les hacen ver la responsabilidad de sus acciones a través de las consecuencias educativas.

Cuando un padre es permisivo puede pasar la delgada fina entre crianza y amistad y pueden parecer ser más amigos que padres. Esto es realmente peligroso porque a los hijos no les ayuda a crecer y evolucionar como personas de éxito, más bien les impide evolucionar como debieran.

Los padres permisivos suelen evitar el conflicto y por eso prefieren excusarse diciendo cosas como que los niños hacen lo que hacen porque son niños y que no hay que darles mayor importancia. En realidad, los niños necesitan el ejemplo de sus padres, ver en ellos una buena autoridad que les guíe, les organice y les estructure el día para que de ésta manera, ellos puedan aprender habilidades necesarias para la vida diaria tanto en la vida presente como en la vida futura.

Si te has dado cuenta de que eres un padre permisivo y no quieres que tus hijos sufran las consecuencias negativas de tu crianza, entonces ha llegado el momento de que pongas de tu parte y que sobre todo, cambies esa mentalidad permisiva para poder mejorar la crianza hacia tus hijos. Tus hijos aprenderán a tener mayor responsabilidad de sus acciones, a ser personas empáticas, podrás respetar sus deseos e intereses a través de la disciplina positiva pero al mismo tiempo ellos serán capaces de autoregular su conducta de forma eficiente. Algo imprescindible para su vida futura.

No sigas con una crianza permisiva por el bien de tus hijosNo sigas con una crianza permisiva por el bien de tus hijos

¡No sigas con una crianza permisiva por el bien de tus hijos!?

Si te has dado cuenta que tus hijos cada vez hacen menos caso a las normas sociales, son más egocéntricos o empiezan a tener una actitud déspota, puede que la crianza permisiva esté detrás de todo eso. Aunque no debes echarte las manos a la cabeza porque puedes revertir los errores teniendo un plan de actuación.

Solo debes tener en cuenta que cuanto más tiempo hayas pasado criando a tus hijos de forma permisiva más complicado será cambiar esos malos hábitos tanto en ti, como en tus hijos... Pero no es imposible y con una actitud serena y persistente podrás conseguirlo. Es necesario buscar formas en las que puedas desarrollar algunos hábitos de crianza más autoritarios. Esto puede ser difícil a veces, porque a menudo significa volverse más estricto, hacer cumplir las reglas y ser capaz de hacer frente a la molestia que sienta tu hijo en momentos determinados.

Estrategias para no seguir una crianza permisiva

Algunas estrategias que puedes considerar para acabar con la crianza permisiva son las siguientes:

  • Desarrollar una lista de reglas básicas en casa. De esta manera tus hijos sabrán cómo deben comportarse, cómo deben hacer las cosas y sobre todo, tienen que saber y comprender cuáles son tus expectativas hacia ellos y lo que esperas que hagan en cada momento determinado.

  • Sé consistente con las normasSé consistente con las normas

  • Tus hijos deben comprender que no merece la pena romper las reglas. Las reglas son inútiles si no hay consecuencias cuando no se siguen. Los tiempos de espera o la pérdida de privilegios son consecuencias lógicas por romper las reglas y para aprender a que no se deben franquear.

  • Sé consistente con las normas. Esta es la norma más complicada de seguir para los padres permisivos: ser persistente y firme con las normas. Pero es importante que lo sean y que sepan que aunque lo sean pueden seguir queriendo a sus hijos igual o incluso más, porque están educándoles correctamente por su bien a corto y largo plazo. Se puede ser firme y seguir mostrando respeto y cariño a los hijos. Proporcionando comentarios y explicaciones adecuadas asegurándose de que el niño sabe que le comprendes y que estás pensando en su beneficio todo el tiempo.

  • Recompensa el buen comportamiento. Igual que existen consecuencias para el mal comportamiento también deben existir consecuencias para el buen comportamiento, es decir, recompensas. Permite privilegios especiales cuando muestren buenas acciones y cumplan las reglas.

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