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Factores que perjudican o ayudan a una buena crianza
Factores que perjudican o ayudan a una buena crianza

CRIANZA

Factores que perjudican o ayudan a una buena crianza

Existen algunos factores que te pueden ayudar o perjudicar a la crianza... ¿Sabes qué podría ser?

No es fácil criar a los hijos pero además, es necesario saber cuáles son algunos factores que perjudican a la crianza porque de esta manera podrás estar atento/a por si te ocurre. Puede ser difícil saber qué consecuencias y estrategias de disciplina funcionarán mejor para tu hijo. Cada niño es diferente y las técnicas de disciplina que funcionan para un niño podrían no funcionar para otro.  Existen algunos factores que perjudican a la crianza y que teniéndolos en cuenta, puedes darle la vuelta a la tortilla y que sean incluso, ¡ventajas para una buena crianza!

Características de tu hijo

Lass características personales de tu hijo pueden influir en cómo responderá a las estrategias de disciplina que emplees. Las características incluyen personalidad, temperamento, habilidades físicas, talentos, habilidades, fortalezas y debilidades.

Si tu hijo suele tener un mal comportamiento es posible que te frustres con facilidad y que requiera diferentes estrategias de disciplina en comparación con un niño tranquilo al que le gusta complacer todo el tiempo. Además, es necesario conocer diferentes estrategias de disciplina para que puedas saber y valorar cuáles son las más adecuadas para tu hijo/a. Por estas razones, es importante considerar qué tipos de reglas, límites y consecuencias se adaptarán mejor a las características únicas de tu hijo. 

Las experiencias de vida influyen en los comportamientos de un niñoLas experiencias de vida influyen en los comportamientos de un niño

Caracteristicas parentales

¿Cuáles son tus características? Toma nota sobre las diferencias y similitudes entre tu personalidad, tu temperamento y las preferencias que tienes. Quizá tengas poca tolerancia a ciertos comportamientos y debas tenerlo en cuenta para poder trabajar tu paciencia en cuanto a la crianza. Por ejemplo, si eres una persona discreta que prefiere un hogar tranquilo, puedes tener dificultades para tener paciencia con un niño ruidoso e hiperactivo.

O, si tienes poca tolerancia a la frustración, puedes tener dificultades para ayudar a un niño con problemas de aprendizaje. La evaluación de estos factores puede aumentar tu conocimiento de los pasos que serán más efectivos para acomodar y disciplinar a tu hijo. La comprensión de las áreas en las que tú y tú hijo están bien emparejados, así como las áreas que podrían no estar completamente alineadas, puede ayudarte a elaborar un plan de disciplina eficaz que tenga en cuenta estas dos necesidades.

Cambios en la vida y estresores

Las experiencias de vida influyen en los comportamientos de un niño. Mudarse a un nuevo hogar, asistir a una nueva escuela o adaptarse a un nuevo hermano en casa son ejemplos de factores que influyen en los comportamientos. Si ha habido algún cambio reciente tendrás que saber cómo afecta a tu hijo.

Por ejemplo, un niño que está luchando por adaptarse a un nuevo hermano en el hogar puede sentirse excluido y puede no responder bien a un tiempo de espera que lo separa de la familia y dejarlo sintiéndose aún más excluido. O bien, si tu familia se ha mudado a una nueva ciudad y tu hijo usa dispositivos electrónicos para comunicarse con sus antiguos amigos, es posible que sea mejor que no le quites el teléfono por mal comportamiento y busques otras estrategias. Hablar con sus amigos puede ser una de sus mejores habilidades de afrontamiento. 

Consecuencias por conductas positivas o negativas

La consecuencia que recibe un niño por un comportamiento positivo determina la probabilidad de que estos comportamientos vuelvan a ocurrir. Evalúa cómo respondes cuando tu hijo cuando sigue las reglas, escucha y se comporta con respeto.

¿Tu hijo recibe elogios? ¿Hay alguna recompensa por seguir las reglas? ¿Obtiene tu hijo algún privilegio para tomar buenas decisiones? No dejes que el buen comportamiento pase desapercibido. Si tu hijo está jugando en silencio, elógiale por hacerlo. Aunque es posible que tengas miedo de que los elogios le interrumpan, en realidad puede reforzarlo para que continúe jugando tranquilamente y que lo haga más en el futuro. Ofrece elogios, atención y recompensas que motivarán a tu hijo a seguir las reglas. Si descubres que tu hijo no recibe suficiente refuerzo positivo por los buenos comportamientos, ¡es hora de cambies tu estrategia de disciplina y tengas en cuenta este punto! Así tu hijo tendrá una mejor motivación para comportarse mejor.

Del mismo modo, si tu hijo está teniendo conductas negativas y recibe refuerzos por ellos (como prestarle atención cuando se comporta mal), entonces seguirá teniendo un comportamiento negativo. Por ejemplo si tu hijo recibe atención cuando tiene una rabieta o consigue lo que quiere, la próxima vez tendrá una rabieta más fuerte. La atención negativa puede ser muy reforzadora. Gritar, discutir o rogar que calle, en realidad puede estar animando a tu hijo a portarse mal. Los comportamientos negativos necesitan una consecuencia negativa para desalentarlos a continuar. A veces, ignorar el mal comportamiento leve es la consecuencia más efectiva. Las consecuencias negativas también deben ser consistentes. Si no estás de acuerdo con dar un tiempo de espera o quitarle un privilegio, tu hijo continuará portándose mal con la esperanza de que esta vez no tenga una consecuencia.

Recuerda que igual que tú puedes equivocarte, también lo puede hacer tu hijo/aRecuerda que igual que tú puedes equivocarte, también lo puede hacer tu hijo/a

A tener en cuenta

Con todo esto en cuenta, a partir de ahora podrás tener presente los factores que pueden ayudarte a mejorar tu crianza o incluso si son factores que lo perjudican... será algo temporal. A partir de ahora podrás buscar las partes buenas de cada situación diaria para que la crianza de tus hijos vayan en buen camino. Recuerda que si te equivocas o cometes errores es algo habitual y no debes enfadarte contigo por eso, lo que debes hacer, es aprender de los errores para hacerlo mejor la próxima vez.

Recuerda que igual que tú puedes equivocarte, también lo puede hacer tu hijo/a. Permite que se equivoque de vez en cuando, pero no te enfades por ello. Lo ideal es que seas capaz de mantener la calma y educar a tus hijos en base al respeto, guiándole en lo que necesita saber para mejorar su comportamiento y actitud en el futuro. Si es necesario aplicar consecuencias, las aplicas. En este sentido, es necesario que le recuerdes que las consecuencias no son de ninguna manera, un castigo. Solo son consecuencias porque él/ella a elegido un determinado comportamiento... Así sentirá que tiene el control sobre las situaciones que le rodean en lugar de pensar que si recibe una consecuencia negativa es causado por una imposición del adulto.

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