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Ayuda a tus hijos a tener una actitud positiva
Ayuda a tus hijos a tener una actitud positiva

PENSAMIENTOS POSITIVOS

Ayuda a tus hijos a tener una actitud positiva

Ayuda a tus hijos a tener una actitud positiva con estas estrategias, ¡que también puedes hacer tú!

No siempre es fácil ver las cosas positivas de la vida... aunque les cuesta más a los adultos que a los niños. Lo que ocurre es que los niños modelan su conducta de lo que ven en los adultos y pueden comenzar a tener una actitud negativa aprendida. Tener una actitud y una perspectiva positivas facilita mucho la solución de los problemas de la vida. Mostrar a tus hijos cómo cambiar una actitud negativa puede ayudarles a enseñarles algunas habilidades importantes de afrontamiento que les serán útiles durante toda la vida.

No te pierdas las siguientes actividades que puedes realizar con tus hijos para que de esta manera, puedan tener una mejor actitud ante la vida, una actitud positiva... ¡comenzando con su ejemplo!

Acrósticos

Un acróstico es una buena forma de ayudar a tu hijo a descubrir qué rasgos son comunes a las personas con actitudes positivas. Estos pueden servir como recordatorios o indicaciones sobre cosas que él o ella puede hacer para adoptar la misma perspectiva. Aquí está cómo usar uno:

  1. Dale un trozo de papel a tu hijo y dile que escriba la palabra actitud verticalmente en el lado izquierdo de papel y en letras mayúsculas.
  2. Establece un cronómetro con 5 minutos y haced una lluvia de ideas con tu hijo sobre los rasgos y características que ambos vean en personas con una buena perspectiva de la vida. En este punto, no te preocupes por si los rasgos comienzan con las letras que se encuentran en la palabra "actitud".

  3. Por último, pide a tu hijo que recuerde algunos de estos rasgos y que los vuelva a trabajar para que quepan en el acróstico. 

Escribe el nombre de alguien que crees que normalmente tiene una buena actitudEscribe el nombre de alguien que crees que normalmente tiene una buena actitud

Un inventario de actitudes

Hacer un "inventario de actitudes" es muy parecido a hacer un inventario de una tienda o el armario de tu hijo. En este caso, le estás pidiendo a tu hijo que evalúe qué rasgos están y no están presentes en personas con ciertos tipos de actitudes. Con un trozo de papel y un lápiz hazle las siguientes preguntas una por una para que escriba las respuestas. Si tu hijo aún no puede escribir bien, puede dictarles dictarle las respuestas.

  • Escribe el nombre de alguien que crees que normalmente tiene una buena actitud. ¿Qué pistas te dicen que esta persona tiene una actitud positiva y por qué crees que son así?

  • Escribe el nombre de alguien que crees que normalmente tiene una mala actitud. ¿Qué signos indican que esta persona tiene una actitud negativa?

  • Cuando piensas en la persona con una actitud negativa, ¿qué cosas o qué personas crees que ponen a esa persona en ese estado de ánimo?

  • ¿Crees que puedes tener una mala actitud un día y una buena al siguiente? ¿Por qué o por qué no? ¿Qué influye en eso?

  • ¿Tienes que tener una mala actitud si las cosas no van bien, o crees que es posible tener una buena actitud incluso cuando están sucediendo cosas que no te gustan? Dime por qué.

  • ¿Hay cosas en tu vida que te gustaría cambiar para ayudarte a tener una actitud más positiva?

  • Si te están sucediendo cosas negativas, ¿hay cosas que puedas hacer para mantener tu perspectiva positiva? Háblame de algunos de ellos.

¡Da la vuelta a la tortilla!

La forma en que se miran o se reaccionan a las cosas puede marcar una gran diferencia en la actitud general ante la vida. Dar "la vuelta a la tortilla" sirve para que aprendan a que hay algunas habilidades de autoconversación para replantear las circunstancias y los problemas de una manera más positiva.

Para hacerlo más fácil y que lo entiendan mejor, podéis hacer la siguiente actividad:

Pide a tu hijo que escriba una sección para cada una de estas partes. Deberá escribir tres en la parte frontal del papel y tres en la parte posterior (por el mismo orden):

  • Colegio
  • Amigos
  • Familia
  • Casa
  • Auto imagen
  • Ocupaciones

Después tendrás que pedirle que piense sobre cualquier problema que tenga en cualquiera de las áreas marcadas. Una vez que tenga una idea en mente dile que ponga una columna al lado con una pregunta procesable, por ejemplo: "¿Cómo puedo llevarme mejor con mi hermano?" En lugar de "Mi hermano me molesta todo el tiempo".

No siempre es fácil ver las cosas positivas de la vidaNo siempre es fácil ver las cosas positivas de la vida

Una vez que se haya enumerado los problemas que afectan a la actitud positiva, tendrá que replantear los problemas preguntándose de nuevo a sí mismo:

  • ¿Cómo me siento con esto?
  • ¿Disfruto teniendo este problema o quiero resolverlo?
  • ¿He estado culpando a otras personas por este problema?
  • ¿Qué pasará a corto plazo si no resuelvo este problema? ¿Qué pasa con el largo plazo?
  • ¿Qué cosas pequeñas puedo hacer para resolver este problema?
  • ¿Cómo tengo que cambiar mi actitud para resolver el problema?
  • ¿Qué pasará una vez que se resuelva este problema?

A menudo, resolver una o varias de estas preguntas puede ayudar a un niño a dar un paso atrás y obtener la perspectiva que necesita.

Con estas tres actividades podrás trabajar con tus hijos la actitud positiva y también te servirá a ti para reflexionar al mismo tiempo con tu hijo. Recuerdas que si realmente quieres enseñar y transmitir a tus hijos la importancia de la actitud positiva ante la vida, deberás tener tú esa actitud de manera natural ante la vida y las circunstancias que os vengan, por muy adversas que tengan.

Una actitud positiva también te ayudará a ser más resolutivo en la vida y esto sin duda, será positivo para ti y para tus hijos. Tus hijos aprenderán que con buena actitud podrán conseguir grandes cosas, aunque las circunstancias sean algo adversas. Por este motivo, si como padre o madre te das cuenta de que te cuesta tener una actitud positiva, antes de realizar estos ejercicios con tus hijos, es mejor que los realices en privado tú mismo. Así, una vez que los hayas hecho y sepas cómo una actitud positiva realmente puede irte bien en la vida, entonces, y solo entonces podrás enseñarlo y transmitirlo a tus hijos.

No dudes en buscar un momento en tu vida para realizar estas tres actividades y de esta manera trabajar tu actitud positiva para mejorar tu calidad de vida y tu bienestar interior.

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