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La siesta en niños, hasta qué edad es recomendable
La siesta en niños, hasta qué edad es recomendable

SUEÑOS FELICES

La siesta en niños, hasta qué edad es recomendable

La siesta no es igual según las edades, pero sus beneficios son múltiples. ¿Cómo deben dormirla los niños?

Los niños pequeños necesitan descansar más que los adultos. Por eso es recomendable que aparte de las horas nocturnas también descansen alguna vez durante el día.

Durante el primer mes los niños duermen prácticamente todo el día despertándose solo para las tomas. Después y hasta los 6 meses duermen una media de 20 horas. Por eso, si tu hijo tiene menos de 12 meses dormirá aparte de las horas nocturnas dos siestas adicionales. La primera será por la mañana y la segunda por la tarde. Según vaya pasando los meses (a partir de los 18) se irá paulatinamente suprimiendo la siesta de la mañana pero la de la tarde tiene aun que mantenerse. Se recomienda mantener la siesta de la tarde hasta los 4 años aproximadamente, y lo más seguro, es que muchos niños a partir de los 5 no quieran ya realizarla.

No todos somos iguales y cada niño es mundo, igual que hay adultos que necesitan dormir más que otros también hay niños que necesitan más o menos horas de sueño. Por eso, tenemos que conocer a nuestro hijo y fijarnos un poco en cómo le afecta la siesta de la tarde. ¿Le ayuda a estar más despejado el resto del día? ¿Le pone de mal humor o le amodorra? ¿Después tiene dificultades para conciliar el sueño por la noche?

Una pista que te puede ayudar es que los niños hasta los 5 años tienen que dormir al menos 12 horas diarias, que las duerma seguidas o no ya no es tan relevante. Por ejemplo si tu hijo duerme esas horas seguidas por la noche quizá no necesite una siesta por la tarde. Si duerme menos horas por la noche dormir un poco después de comer le completará el sueño. Es importante que la siesta por la tarde no sea muy cercana a la hora de dormir por la noche para que no les afecta en el sueño posterior.

Más adelante, de los 6 a los 12 años, los niños no necesitarán tantas horas de sueño y con 12 horas por la noche bastará, aunque algunos todavía les sigue manteniendo la rutina de las siestas, que elija libremente.

Beneficios de la siesta

- Mejora el descanso nocturno

Algunos padres no quieren que sus hijos duerman de tarde porque dicen que después tienen dificultades para hacerlo de noche. No es así, en niños pequeños echar una pequeña siesta es beneficioso para el sueño posterior. Es más, si a esos niños les cuesta después dormir por la noche es porque llegan demasiado cansados a la hora de dormir, entonces ya están nerviosos e irritables, dificultando así la conciliación y el mantenimiento del sueño a lo largo de la noche. E incluso si se durmieran, tendrían más posibilidades de sufrir terrores nocturnos, que son episodios donde los niños se despiertan gritando y moviéndose en la cama. Es debido a que el cuerpo al estar más cansado de lo normal realiza una fase de sueño profundo más larga, como es tan intensa, al cambiar de una fase a otra, se manifiestan en el cuerpo todas esas reacciones de tensión.

No debemos confundirlos con las pesadillas que pueden aparecer independientemente de que el niño esté o no esté cansado. De todos modos, para asegurarnos de que la siesta no interrumpe el descanso nocturno tenemos que realizarla temprano, justo después de comer es lo ideal. Tampoco puede durar más de una hora, así tiene toda la tarde por delante para "cansarse" de nuevo, gastar energía.

- Reduce la irritabilidad en los niños

¿Nunca te has preguntado por qué tu hijo tiene esos cambios de humor tan bruscos? Podemos achacarlo a la edad pero lo cierto es que un motivo común y que suele desconocerse es por la falta de sueño. Es otro de los beneficios que aporta la siesta.

- Los bebés duermen a la vez que crecen

Cuando los niños duermen se segrega la hormona GH (hormona del crecimiento), por lo tanto no es bueno interrumpir el descanso de los bebés. Deben despertarse siempre por ellos mismos cuando quieran comida. Somos los adultos los que tenemos que adaptarnos a ellos, a sus horarios.

- El sueño nos ayuda a mejorar el aprendizaje

Mientras dormimos vamos reteniendo todo lo que hemos aprendido durante el día. Lo mismo ocurre en los niños. Si no tenemos un sueño reparador no almacenaremos bien la información. En edades preescolares los niños están absorben muchos conocimientos en poco tiempo y el sueño será fundamental para consolidar correctamente la información.

¿Qué hago si mi hijo no quiere dormir la siesta?

Explicarle los beneficios de la siesta a tu hijo seguramente será inútil. Es completamente normal que a partir de los 4 años los niños puedan tener reticencia a acostarse. Hay un mundo enorme por explorar y dormir es perder el tiempo. Hay que ser racionales y no pretender obligarles porque pueden acabar asociando el sueño y la cama como algo negativo, ya que cuando les dicen que vayan a dormir es sin sueño, como si fuese un castigo. Sin embargo, si en vez de forzarles les preparamos la hora de la siesta como algo divertido tendremos más posibilidades de que acepten e incluso lo verán con ilusión.

Una opción es insistirles en que al menos vayan a su habitación y se relajen en su habitación jugando o leyendo. Que se tumbe en la cama mientras tú le cuentas un cuento, no hace falta que se duerma, solo que esté tumbado descansando. Con esta pequeña sugerencia los niños irán más relajados a la habitación porque ya no les estás obligando a dormir, solo es una opción. Muchos padres se sorprenden cuando descubren que tras dejar solo a su hijo en la habitación se acaban durmiendo por si mismos.

Por otro lado, fíjate en los signos que muestran cuando tu hijo tiene sueño. Si notas que bosteza o se frota los ojos después de comer ese es justo el momento que tienes que aprovechar para pedirle que vaya a su habitación a "relajarse" aunque sea jugando con los peluches encima de la cama (eso sí, con poca luz y tiene que haber silencio). Facilitaremos el que quiera dormir y poco a poco crearemos una rutina que nos servirá para acostumbrarles a que esa es la hora en la que tienen que descansar.

Por último, la siesta no debe durar mucho para que no afecte al sueño posterior. A partir del año y medio lo recomendado es no sobrepasar una hora, y siempre dependiendo del niño y lo bien que descanse por la noche.

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