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¿Eres madre trabajadora? Puedes compaginar trabajo y familiar ¡y ser feliz!
¿Eres madre trabajadora? Puedes compaginar trabajo y familiar ¡y ser feliz!

TRABAJO Y FAMILIA

¿Eres madre trabajadora? Puedes compaginar trabajo y familiar ¡y ser feliz!

Descubre cómo puedes compaginar el trabajo y la familia y además poder ser feliz al mismo tiempo...¡sin sentimientos de culpa!

No vamos a negar lo evidente. Las madres trabajadoras lo tienen difícil hoy en día. Estar totalmente comprometido con el trabajo y la familia es una tarea complicada que las madres trabajadoras deben asumir. Puede ser agotador y poco valorado socialmente, pero se debe tener muy presente tanto si eres madre y trabajadora, como padre y trabajador. Se puede tener un buen equilibrio entre trabajo y familia que funcione con tu vida... Solo hay que saber las claves para conseguirlo.

No te sientas culpable

Muchas veces se juzga a las madres por 'abandonar' a sus hijos cuando vuelven a la jornada laboral completa mientras intenta ganar un sueldo y llegar a final de mes. ¿Por qué este estereotipo sexista todavía está tan presente en nuestra sociedad aparentemente progresista?

Algunas mujeres no tienen la opción de ser ama de casa, mientras que otras eligen volver a trabajar porque no quieren renunciar a su carrera. Cualquiera que sea el motivo, decidir ser una madre trabajadora es una opción que debe ser admirada, no juzgada ni avergonzada. Si te sientes culpable por no estar con tu hijo todo el tiempo, es hora de dejar de sentirte así.

Debes sentirte orgullosa de ti misma. Concéntrate en las cosas positivas que tienes en tu trabajo y cómo gracias a él puedes tener otras cosas positivas para tu familia. Ten confianza en que estás haciendo la mejor elección para tu familia, incluyéndote a tu misma. El trabajo que realizas cada día es una extensión de tu amor y así todos comprenderán tu sacrificio.

Aprovecha lo máximo en el menor tiempo posibleAprovecha lo máximo en el menor tiempo posible

Utiliza estrategias de ahorro de tiempo

Aprovecha lo máximo en el menor tiempo posible, utiliza estrategias de ahorro. ten siempre tu despensa ordenada para saber dónde tienes cada cosa, utiliza un servicio de recogida de paquetería o que te entreguen tus compras en casa... organiza tu vida para que no se te olvide nada.

Programa tus viajes, tus llamadas y las rutinas de tus hijos cada día. De esta manera podrás ahorrar tiempo porque sabrás qué toca a cada momento. Prepara el día anterior la ropa de la familia, el almuerzo y las comidas para el día siguiente. Organiza las comidas semanales... estos pequeños cambios pueden ayudarte a tener una mejor organización del tiempo.

Cuidadores infantiles de confianza

Saber que tu hijo está bien cuidado es crucial para tener tranquilidad cuando estás en el trabajo. Busca una guardería, una niñera o alguien que conozcas en quien confíes para que cuide de tu hijo mientras estás en el trabajo.

Una guardería de calidad debe tener horarios flexibles, maestros competentes y cariñosos, un entorno limpio y espacioso, y todas las licencias actualizadas. En cuanto a las niñeras, busca una con amplia experiencia y excelentes referencias. Tendrá que hacer un día de prueba para observar si se adapta bien a tu hijo y deja las cosas claras en cuanto a tus expectativas. Si puedes, mantén el contacto durante el día y dile que contestar a tus mensajes es parte activa del trabajo.

Reduce el tiempo perdido

El tiempo es el bien más valioso cuando eres una madre trabajadora. En el trabajo, ten en cuenta el tiempo que dedicas a socializar con compañeros de trabajo por si está afectando a tu productividad. Limita los largos descansos para almorzar y el navegar por Internet para que puedas aprovechar al máximo tu tiempo de trabajo.

Cuando estés en casa, concéntrate en tu pareja y en tus hijos en lugar de centrar tu atención en el teléfono móvil o en la televisión. Así puedes asegurarte de que el tiempo que pasas en familia es de calidad, aunque tengáis que hacer las tareas domésticas en algunos momentos determinados del día.

Hogar feliz: pareja feliz

La clave para un hogar feliz comienza con una pareja feliz. Haz que tu vida en pareja sea una prioridad ya que esto tendrá un gran impacto en todo lo demás. Si es posible crea noches románticas regulares en pareja y disfrutad del tiempo juntos a solas. Planea algo diferente a la cena habitual o haced cosas diferentes que os motiven los dos.

Mantén conversaciones con tu pareja que no impliquen únicamente a los niños y que trate sobre vosotros, la vida o cualquier otro tema. Escucha atentamente lo que tu pareja quiere explicarte o contarte, tener una buena comunicación entre vosotros y trabajad la confianza para que se mantenga intacta.

Crea actividades familiares especiales y significativas

Haz que el tiempo que pasas con tu familia realmente cuente al planificar actividades que todos esperarán y disfrutarán. Organiza una noche de juegos familiares semanal, haced un picnic en el jardín o jugad a los bolos en casa. Caminad juntos por el parque o por la montaña, salid al cine o a comer juntos... lo importante es que aunque trabajes también dediques tiempo de calidad a hacer actividades que os unan como familia, también a nivel emocional.

Es posible mantenerse organizado usando calendarios y listasEs posible mantenerse organizado usando calendarios y listas

Que no te falte una buena organización

Es posible mantenerse organizado usando calendarios y listas, y planificando las cosas con anticipación. Todo esto te aportará tranquilidad y serenidad. La carga mental que deben asumir las madres trabajadoras es una responsabilidad que nadie más puede entender. Eres la encargada de realizar un seguimiento de las citas médicas, de firmar documentos, de recordar cumpleaños, comprar regalos, escribir tarjetas, lavar la ropa, limpiar la casa, hacer la compra... y solo por nombrar algunas cosas. Por supuesto, todas estas tareas debes compartirlas con tu pareja.

Una idea es usar planificadores, aplicaciones y otros recursos para realizar un seguimiento de sus interminables cosas por hacer y liberarse de parte del peso mental.

Baje sus expectativas

Mucha de la presión que tienen las mamás para cocinar comidas sanas y deliciosas a diario, mantener una casa perfectamente limpia y ser el padre perfecto son las expectativas que uno se impone. Nadie más exige tanto como tú te exiges a ti misma.

Tu casa NO necesita estar impecable cada vez que viene un invitado, especialmente si el huésped también tiene hijos. Comprar galletas en lugar de hornearlas tú mismo NO te convierte en una mala madre. Las comidas caseras diarias son un gran objetivo a seguir, pero las sobras y los alimentos para llevar también alimentarán bien a su familia, aunque sea de vez en cuando.

Y sobre todo, ¡conecta con otras madres trabajadoras para compartir experiencias!

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