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Cómo actuar si vuestra hija es víctima de violencia de género
Cómo actuar si vuestra hija es víctima de violencia de género

VIOLENCIA MACHISTA

Cómo actuar si vuestra hija es víctima de violencia de género

Si tu hija es víctima de violencia machista por parte de su pareja, los padres y madres somos una herramienta clave para sacar al maltratador de su vida.

La violencia de género en la pareja es uno de los temas más tristes, frustrantes y rabiosos a los que nos enfrentamos en la actualidad, aunque, como bien sabemos, su existencia no surgió en los últimos años, ni décadas, ni siglos, sino que viene de muy atrás en la historia. Escuchar en los medios de comunicación casos de este tipo es doloroso, pero cuando nos toca de cerca, especialmente a alguien que significa tanto para nosotros como es nuestra hija, toda esa rabia y desesperación se multiplica por mil.

Pero ya no solo se trata del hecho de que nuestra hija sufra, que haya llegado a esa situación tan joven y que sea una decepción sobre la persona con la que está saliendo. Es que también resulta muy complicado salir de una relación de violencia de género, no es cuestión de identificar y salir corriendo, sino que el proceso es lento y hay altibajos que en muchas ocasiones no llegamos a comprender. Pero sí es posible salir de esta situación, y hay a nuestra disposición muchos recursos para ayudar a nuestra hija adolescente a salir de esa espiral de violencia y dominación. Os contamos, en base a los consejos de profesionales expertas, qué hacer si nuestra hija muestra signos de ser víctima de violencia de género. Estos consejos suponen un resumen de una guía elaborada por el Instituto Andaluz de la Mujer, que se puede extender a todo tipo de casos en cualquier territorio de España.

Los padres debemos ser el punto de confianza y seguridad para nuestra hija maltratadaLos padres debemos ser el punto de confianza y seguridad para nuestra hija maltratada

Cuando tu hija te cuenta que su novio no la trata bien

Generalmente, una mujer víctima de violencia de género no nos dirá que directamente que sufre maltrato. A veces sí reconoce qué es la violencia de género perfectamente (algo que no es tan claro y evidente como pensamos para la persona que lo sufre) y nos dice que tiene miedo de su novio, o que ha llegado a un punto que no puede soportar más. Pero es más normal que nos diga que tiene problemas con su pareja y que necesita ayuda, o que le quiere dejar porque no le gusta cómo se comporta con ella, o porque han tenido un episodio de enfrentamiento y siente, en ese momento, total rechazo hacia él.

En muchas ocasiones, hay rasgos que nos parecen claros casos de violencia de género o maltrato en la pareja. Sin embargo, no podemos decirle directamente a nuestra hija que es una víctima de este tipo de violencia, porque si ella no lo ha dicho, posiblemente no se sentirá como tal, lo verá como una realidad ajena a ella, y podría pensar que estáis exagerando la situación y distanciarse de vosotros. En ese caso, es mejor ir poco a poco ayudándola a que sea ella quien dé el paso y lo haga, así, con convicción y sin miedo.

Consejos para ayudar a tu hija a salir de la relación

Aunque la primera reacción que tengamos, totalmente comprensible, sea prohibir a tu hija volver a ver su novio, retenerla en casa para que no corra peligro, o castigar directamente al novio (agresiones, venganza, amenazas, etc.), debemos actuar con la cabeza fría para evitar peores consecuencias.

1. Haced que se siente segura

Tu hija debe percibir que contar su situación es algo que la hará bien desde el primer minuto. No debemos juzgarla, ni recriminar que no lo dijera antes, ni recordarle que le habíamos advertido de ello, ni generarle miedo, ni poner en duda su palabra, ni transmitir que os está haciendo sufrir. Para que siga adelante en el proceso de salir del maltrato, su familia debemos ser una luz, un camino de fácil recorrido y sin obstáculos. Escuchadla, arropadla y dadle confianza en que todo saldrá bien y que estaréis apoyándola en todo momento. La familia debe ser su zona de confort, y para nada un lugar en el que sentirse insegura o rechazada. Debemos dejarle claro que nuestra prioridad es la integridad y seguridad de ella.

Para ello es muy importante informarse mucho sobre las relaciones de maltrato, que exponemos en el punto 2.

2. Aprender qué es el ciclo de la violencia y explicádselo a ella

Para actuar en casos de violencia de género, la intuición no basta: debemos conocer cómo funcionan estas relaciones, y muy importante, qué es el ciclo de violencia. Sólo así podremos comprender lo que ocurre y no juzgar a nuestra hija. El ciclo de violencia hace referencia a las fases por las que pasa la relación en situaciones de maltrato:

- Acumulación de tensión: el maltratador no tiene episodios de violencia explícita, pero sí muestra cambios de humor repentinos, enfado, reproches hacia la pareja, irritación... ella intenta controlar la situación para que él no se enfade más, e incluso se siente culpable y evita a toda costa hacer nada que pudiera enfadarle (aunque ella no es la culpable de nada y el comportamiento de él es inevitable).

- Explosión violenta: después de un tiempo acumulando tensión, él tiene un estallido de violencia, que no tienen por qué ser golpes, sino gritos, amenazas de abandono, dar golpes a las paredes o muebles, humillaciones, zarandeos, etc.

- Luna de miel: esta es una fase en la que el maltratador se muestra como una buena pareja, aunque lo hace mediante la manipulación emocional. Se muestra cariñoso y tranquilo, se disculpa, achaca su comportamiento a otras cosas (drogas, alcohol, ataques que no puede evitar, etc), y no es extraño que diga que necesita ayuda (generalmente, dirá que la necesita a ella para cambiar). La chica encuentra aquí la conducta que desea de su pareja, reafirma su idea de que sí puede cambiar, piensa que será la última vez, o se siente de nuevo segura a su lado.

Hay que recordar que siempre debemos denunciar, pero hay que determinar cuándo es el momento adecuadoHay que recordar que siempre debemos denunciar, pero hay que determinar cuándo es el momento adecuado

3. Si ella no quiere dejar aún a su pareja no podemos obligarla a hacerlo

Este es un momento muy difícil, porque la solución que queremos poner en marcha es alejarla lo antes posible del maltratador. Pero no siempre es sencillo, a veces la joven tiene un proceso de duda, y si ve que no comprendemos lo que quiere hacer, se alejará de vosotros. No obligarla a dejar de ver a su novio no quiere decir que vayamos a mantener la relación, ni que dejaremos las cosas como están. Es un proceso, conseguiremos que lo dejen y que él se aleje de ella, pero debe ser poco a poco. A veces es ella misma la que quiere cortar y tiene miedo, en ese caso no hay problema, pero si no está preparada para ello, debemos ser cautelosos. No obstante, hay que recordar que en la relación la situación de violencia no se da a diario, ni constantemente, así que no debemos temer por su seguridad, a menos que sea un caso muy extremo.

Repetimos que no obligarla a dejar a su novio no implica dejarla en manos de él, ni abandonarla, ni volver atrás. Simplemente tomaremos otra vía para acabar con la relación.

4. Si ya lo han dejado, ayúdala a mantenerse fuerte

Si vuestra hija ya ha dado el paso de dejar a su novio maltratador, aunque diga que se han tomado un tiempo, debemos evitar que vuelvan a entablar contacto. Ahora sí, porque si él se pone en contacto con ella, aunque sea para algo operativo, tipo devolverse objetos personales, intentará manipularla. Debemos decir a nuestra hija que tomaremos este papel intermediario en el que evitaremos todo contacto, y evitaremos que coja sus llamadas o venga a casa a verla. No siempre es sencillo, y a veces se ponen en contacto porque lo que no podemos hacer es aislar a nuestra hija o prohibirle usar el móvil o el ordenador. Pero es una forma de ganar tiempo mientras tomamos otras medidas.

Tampoco le habléis de él mientras lo han dejado, no comentéis nada que os hayan podido decir de él, por ejemplo, que ha preguntado por ella a sus amigas, que se encontraba bebiendo en algún bar, que vigila delante de casa de ella, que estuvo con otras mujeres, ni nada parecido. Que no sepa nada.

5. A veces ella volverá con él, no dejéis de ayudarla ni se lo echéis en cara

Esto es muy complicado de entender, pero en el proceso de salir de una relación de maltrato, es normal que a veces se den esos pasos atrás. Ocurre, como decimos, muy a menudo y no es que vuestra hija esté despreciando vuestra ayuda o le guste sufrir, es que se encuentra en un estado de dependencia emocional de la pareja maltratadora muy grande. No es algo que comprendamos, pero no podemos interpretar la conducta de nuestra hija desde nuestra perspectiva. Por eso, no podemos tirar la toalla ni decir que dejaremos de ayudarla porque no hace caso, sino que debemos seguir manteniéndonos incondicionales. No quiere decir que apoyaremos su relación o todo se echará abajo, es una fase más, y hay que seguir adelante.

Lo importante es que ella perciba su hogar como el sitio seguro, donde no será juzgada y pueda tomar las decisiones de manera más clara. Nosotros seguiremos estando pendientes de ella y hablando sobre la relación, preguntándole cómo le va, y cómo se siente. Así, ella misma puede ir viendo que la vuelta a la relación no es el cambio que esperaba, que se sigue sintiendo igual de mal, y en algún momento volverá a pensar en dejarlo.

6. Ayudarla a salir del aislamiento

En una relación de violencia de género, lo más normal es que el maltratador haya aislado socialmente a la pareja, la alentara a alejarse de sus amistades y sus familiares. A veces es una prohibición, pero lo normal es que lo haga mediante manipulación, diciendo que sus amigos son malos para ella, que su familia la trata como a una niña, que nadie la comprende menos él, que le hacen daño a sus espaldas, etc. O incluso la acusa de de abandonarle cuando hace algún plan fuera de la relación. Ahora que somos conscientes del problema, debemos ayudarla, poco a poco, a recuperar esos círculos perdidos. Uno, para que esté protegida física y emocionalmente. Por otro lado, para hacerle ver que no está sola, que sin él puede continuar su vida, y que los demás son incondicionales.

Para ello es bueno que hablemos con sus amigas, explicándoles a las más cercanas lo que ocurre y cómo deben proceder (una vez más, sin reproches, ni juicios, ni obligarla a hacer nada que no quiera). Es muy importante, para que ella salga de ese agujero sentimental, encontrar que tiene tierra firme para caminar, sino, el vacío de incertidumbre o el sentimiento de soledad la haría volver a lo único que conoce: su relación.

Debemos conocer el ciclo de violencia para entender a nuestra hijaDebemos conocer el ciclo de violencia para entender a nuestra hija

7. Pide ayuda profesional desde el primer momento

Todos estos pasos no se hacen de manera secuencial ni aislada. A la vez que ayudamos a nuestra hija, debemos contar con el apoyo directo de una profesional. Para ello, debemos acudir a algún centro de apoyo a las mujeres maltratadas: puede ser el Instituto de la Mujer, o cualquier asociación que trabaje con mujeres o con adolescentes. Necesitamos un asesoramiento constante y que nos marque unas pautas desde el principio. Este es el punto de inicio para interponer una denuncia. Es mejor esto que ir directamente a un abogado, pues si bien desde el servicio nos facilitarán las herramientas legales o nos derivarán a una abogada especializada, es mejor hacerlo con todo el servicio integral (que incluye atención psicológica, trabajadores sociales, etc.) que ir de manera aislada a un servicio jurídico.

Los consejos que aquí damos son generales, pero cada caso es diferente. Por eso, desde estos centros de apoyo nos irán diciendo cómo actuar según la situación, la fase en la que estemos, el peligro de la seguridad de la chica, los altibajos que tengamos, las dudas, las ganas de abandonar, etc.

8. Actuad junto a ella, sin imposiciones

Cualquier medida que pongáis en marcha, debe ser negociada y consensuada con ella. Informarnos en un centro de apoyo a las mujeres maltratadas es algo que haremos por nuestra cuenta, pero cada paso que demos debe ser hablado. Dejad que ella tome un papel activo, así se sentirá más fuerte a medida que avanza en el proceso de salir del maltrato, y cuando decida algo que no os parece bien, decírselo y aconsejadla, pero no debemos imponer nuestra posición, por lo que decíamos en el punto 1.

Parece contraproducente, pero no hay mejor manera de convencer a una persona de hacer algo que darle unas riendas para liderar el proceso. No la estaríamos manipulando, porque todo lo hacemos con honestidad y negociación. Para saber evaluar las situaciones que son más o menos seguras para ella, contamos con el asesoramiento de los profesionales.

9. Siempre denunciar, pero, ¿y si ella no quiere?

Hemos de recordar que todos estos pasos son maneras de ayudar a nuestra hija a salir de su estado de dependencia y miedo, y que denuncie a su pareja. Siempre se debe denunciar una situación de violencia de género, pero a veces es cuestión de encontrar el mejor momento para que no sea una cuestión que aleje a nuestra hija de nosotros. Pero no debemos olvidar que el fin es denunciar, siempre. Pero para saber cómo y cuándo hacerlo, debemos contar con el apoyo de los profesionales. Si la vida y seguridad de nuestra hija corre peligro, por ejemplo, hay amenazas de muerte o la violencia es de una intensidad alta, no dudéis en denunciar vosotros mismos. Si la situación, aunque siempre son graves, nos da más margen, es mejor convencer primero a nuestra hija y luego hacerlo juntos. Pero la denuncia llega, debe llegar, y no podemos perder de vista esta meta.

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