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Qué hacer si tu hijo adulto es un grosero
Qué hacer si tu hijo adulto es un grosero

HIJOS ADULTOS

Qué hacer si tu hijo adulto es un grosero

Si tienes un hijo adulto que es un grosero y que no sabe tratarte con respeto, será necesario que marques límites muy claros.

Cuando se es padre o madre se es toda la vida, incluso cuando los hijos son adultos jóvenes o adultos de cualquier edad. Tradicionalmente, un padre o una madre cría a sus hijos hasta que tiene la edad suficiente para mudarse y cuidar de sí mismo, y velará para preservar una relación respetuosa y llena de afecto.

Hoy en día, un panorama social y económico cambiante redefine la jerarquía tradicional entre padres e hijos. La falta de respeto de un hijo adulto es difícil de abordar, ya que tu hijo tiene la edad suficiente para ser responsable de sus propias acciones. Ya que la disciplina no es una opción para los hijos adultos, es hora de tener una conversación franca acerca de su cambio de relación y cómo le afecta la rudeza de tu hijo.

Nunca deberás tolerar palabras de desprecioNunca deberás tolerar palabras de desprecio

Nunca deberás tolerar palabras de desprecio o malos comportamientos por parte de nadie, y mucho menos por parte de tus hijos. Si no sabe comportarse correctamente contigo o no te respeta, aunque te duela en el corazón, si no quiere cambiar, tendrás que poner distancia emocional para proteger tu salud.

Si no sabes cómo sobrellevar esta situación ni qué decirle en tu conversación para que la cosa cambie, no te pierdas todo lo que te vamos a comentar. Si es necesario, toma nota para que tus hijos sepan cómo deben tratarte y si no lo hacen así, la puerta de salida de tu vida está abierta para cuando quieran salir por ella.

Redefine la relación

Redefine la relación con tu hijo adulto y considera cómo eso afecta vuestro comportamiento mutuo. Por ejemplo, si estás en una posición en la que tu hijo te está apoyando, a veces tu hijo asume un papel más parental. No permita que tu relación redefinida disminuya tu valía como padre, permitiendo que tu hijo adulto te trate mal. Tener en cuenta los cambios en tu relación te ayuda a identificar por qué tu hijo adulto está siendo grosero.

Habla con tu hijo adulto

Haz los arreglos que necesites para hablar con tu hijo adulto. Reconoce cualquier cambio que haya alterado tu relación y déjale saber a tu hijo cómo te afecta su rudeza. Mantén la calma y evita hacer acusaciones. En lugar de esto, usa las frases del tipo "yo siento" para asumir la responsabilidad de sus acciones y emociones. En lugar de decir: "Me tratas mal", di: "Me siento insignificante cuando me levantas la voz porque eso me parecer irrespetuoso".

Expectativas de comportamiento

Tienes que establecer expectativas claras de comportamiento. Incluso si confías en que tu hijo adulto te apoye o si se mudó y ya no te responde a las llamadas... sigue dictando cómo se te trata. Explica que esperas ser tratado con respeto por todos, especialmente por tus hijos adultos. La claridad ayuda a fomentar la comunicación abierta entre tú y tu hijo adulto.

 Demuéstrale a tu hijo que una relación contigo ya no es una necesidad Demuéstrale a tu hijo que una relación contigo ya no es una necesidad

No pongas excusas

Deja de poner excusas por la conducta de tu hijo adulto. Decirte a ti mismo que tu hijo se ha portado mal contigo porque está estresado en el trabajo solo le da permiso para continuar con su comportamiento grosero. Haz que tu hijo sea responsable de su comportamiento y díselo cuando se sienta violado o herido.

Retírate de la relación

Si no queda más remedio, tendrás que retirarte de la relación tanto física como emocionalmente si sientes que el comportamiento grosero continúa de todos modos. Si bien es posible que no puedas poner a tu hijo adulto en el tiempo de espera por falta de educación como lo hacías cuando era niño, puedes tomarte un tiempo para pasar tiempo juntos o separados. Demuéstrale a tu hijo que una relación contigo ya no es una necesidad, sino un privilegio. El respeto es una calle de doble sentido y no es necesario someterse continuamente a la mala educación y la falta de respeto a manos de tu propio hijo. Regresa como contribuyente activo a la relación una vez que tu hijo reconozca su comportamiento, se disculpe y se comprometa a actuar con más respeto en el futuro.

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