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Por qué el exceso de limpieza perjudica a los niños pequeños
Por qué el exceso de limpieza perjudica a los niños pequeños

SISTEMA INMUNITARIO

Por qué el exceso de limpieza perjudica a los niños pequeños

Mantener la higiene en nuestros hijos es importante, pero no debemos excedernos o estaremos perjudicándoles.

Bebé cogiendo un chupeteNo necesitamos esterilizar el chupete ni los biberones tan a menudo

La sociedad actual vive obsesionada con la contaminación, los gérmenes, la necesidad de mantener todo el entorno desinfectado y limpio. Podemos ver diariamente anuncios de potentes desinfectantes en los medios de comunicación, productos esterilizadores, hábitos de cuidado de contagio e higiene (no compartir el mismo vaso, lavar todo objeto que se cae al suelo, evitar que el niño se lleve objetos a la boca...). Con todo ello tratamos de evitar que los niños estén en contacto con gérmenes y microorganismos que puedan debilitar su sistema inmunológico y lo hagan más vulnerable ante las enfermedades. En muchas ocasiones, estos productos que utilizamos para desinfectar están compuestos de productos químicos que, a largo plazo, generan un efecto acumulativo que perjudica gravemente la salud del niño.

Creamos niños burbuja donde, algunos estudios han concluido que el exceso de protección supone la causa de una mayor incidencia de alergias en cuanto a cantidad y tipología, la dermatitis y otras enfermedades del sistema inmunológico. Con esta protección no sólo alejamos a gérmenes enemigos si no, a otros que prepararían el cuerpo del niño para enfrentar a éstos (gérmenes amigos). Por tanto, se trataría de una aniquilación de bacterias no selectiva, que no beneficia para nada al niño.

Algunos datos importantes al respecto

Estos datos nos darán una idea de por qué no debemos obsesionarnos con la higiene:

- En los últimos 10 años se han duplicado los casos de dermatitis.

- Diferentes estudios han demostrado que los niños que conviven con animales padecen menos alergias.

- En los años 70, la teoría de la higiene ya señalaba que si bien la limpieza había acabado con gérmenes enemigos, también lo había hecho con gérmenes amigos. Este hecho provocaba que el sistema inmunitario estaba más equilibrado para combatir enfermedades cuando había más bacterias y ahora, los niños sean mucho más susceptibles de padecer alergias.

- Un estudio realizado tras la caída del muro de Berlín, mostró que la incidencia de alergias, asma y otras patologías autoinmunes era menor entre los habitantes del Este, y mayor entre los de la zona occidental, más rica y limpia, con acceso a antibióticos y vacunas.

- La falta de exposición a "gérmenes amigos" ha provocado sistemas inmunológicos inmaduros, por lo que las alergias a alimentos hayan pasado entre 1992 y 2005 de afectar de un 6% a un 15% de los niños.

- Las alergias respiratorias han pasado de un 75% a un 80%.

- La higiene ha conseguido que la incidencia de enfermedades infecciosas en Occidente haya disminuido a un 10%. Sin embargo, el impacto de las enfermedades autoinmunes se ha multiplicado por cinco.

Niña y perroLas mascotas son unas grandes aliadas contra las alergias en los niños

Cómo perjudica el exceso de limpieza a los niños pequeños

El cuerpo necesita inmunizarse. Necesita tener contacto con los gérmenes para conocerlos (factor recuerdo) y poner en marcha un efecto reactivo para su ataque y destrucción. Con la limpieza excesiva, el sistema inmunológico se debilita, quedando expuesto a gérmenes desconocidos para nuestro cuerpo. Por lo que, un bebé al cual no se le permita siquiera tocar el suelo y al que se le mantenga en un ambiente extremadamente limpio, seguramente crecerá con un sistema inmune demasiado débil y poco resistente a las enfermedades.

Asimismo, las bacterias se acostumbran a los productos que se utilizan regularmente y cada vez tendremos que recurrir a nuevos productos más fuertes y molestos.

Las partes del cuerpo que más suelen afectarse por el exceso de limpieza suelen ser la piel y el sistema respiratorio.

La piel

La piel de los niños pequeños, sobre todo de los bebés, es muy sensible. Tanto que no se debería bañar al bebé con tanta frecuencia (no es necesario todos los días). Y, cuando se haga, usar poco o nada de jabón. El jabón acaba con la grasa natural de la piel, se la reseca. Por tanto, una piel sana sería una piel bien hidratada, evitando el exceso de humedad.

Además, se ha encontrado que uno de los tipos de bacterias más comunes que se pueden encontrar en la piel, ayuda a combatir su inflamación, aumenta la capacidad de la piel de curarse y de regenerarse.

Sistema respiratorio

Las alergias y asma han aumentado su incidencia sustancialmente en los niños pequeños, en los últimos años. Además de influir la contaminación y el actual estilo de vida, también lo hace el exceso de limpieza. Los niños no pueden crear una defensa lo suficientemente fuerte para combatir esta enfermedad y se contagian de forma muy fácil a través del propio aire que respiran.

Asimismo, varios estudios recientes muestran que podría favorecer la aparición de diversas patologías, como el Alzheimer, la depresión, las alergias y la diabetes.

Chico haciendo la limpiezaDeja la limpieza a fondo para de vez en cuando

Medidas que debemos tomar

Para encontrar e buen equilibrio entre higiene y no debilitación del sistema inmunitario, simplemente tenemos que ser menos estrictos:

- No te obsesiones con mantener todo extremadamente limpio y desinfectado diariamente. Es suficiente con mantener limpias y bien ventiladas las habitaciones de la casa. Una limpieza de mantenimiento es suficiente. Reserva las limpiezas a fondo para de vez en cuando.

- No te obsesiones con los esterilizadores de chupetes, tetinas, etc., y con estar pendiente en todo momento de lo que el niño toca, se lleva a la boca... Es importante poner más atención y cuidado cuando el bebé tiene menos de 6 meses. A medida que crece, vigila estos actos más por razones de seguridad que de higiene y toma medidas menos estrictas (si el chupete se cae al suelo, bastará con aclararlo con agua tibia). Intenta de vez en cuando seguir la frase de: "lo que no mata, engorda".

- Enséñale al niño hábitos de higiene diaria: lavarse las manos antes de comer, lavarse las manos antes y después de ir al baño, no comer comida que haya caído al suelo de la calle, etc.

- Los juguetes y peluches suponen un foco de infección (expuestos al polvo, se caen, se ensucian...), pero bastaría con lavarlos una vez al mes.

Para un niño saludable es positivo entrar en contacto con bacterias, pero tampoco se debe fomentar la infección como protección. Si bien es verdad que la mortalidad infantil se ha reducido enormemente en las últimas décadas debido a factores de higiene y salud, lo ideal es encontrar un equilibrio siguiendo unas mínimas normas de higiene pero sin obsesionarse.

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