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Cómo evitar las luchas de poder con los niños
Cómo evitar las luchas de poder con los niños

LUCHAR DE PODER

Cómo evitar las luchas de poder con los niños

Evita las luchas de poder con tus hijos para conseguir llegar a un acuerdo y que no haya más peleas.

Es muchos hogares de todo el mundo es común que existan luchas de poder entre padres e hijos. Esto ocurre cuando un niño se niega a hacer algo y el padre o la madre continúa insistiendo para que el pequeño lo haga de forma inmediata. Cuanto más tiempo dura esta situación es más complicado que el niño cumpla con la orden. Hay pasos que los padres pueden hacer para no perder el control de la situación y acabar con las molestias luchas de poder para siempre.

Las luchas de poder en las familias

Cuando existen las luchas de poder pueden surgir algunos problemas, como que cuanto más discutas o intentes forzar a un niño a hacer algo, a menudo se puede intensificar la situación y que todos acaben enfadados. Si tanto tú como tu hijo estáis frustrados y también enfadados, no lograréis nada.

Cuando los niños están dentro de una lucha de poder es que quieren tener el control de la situación y además, demorarán la tarea que tienen que hacer. Por ejemplo si tu hijo debe limpiar su dormitorio y le discutes que lo haga, mientras lo discutes el tiempo que se desperdicia es oro. A veces los niños disfrutan presionando a los padres intentando dejar de hacer las cosas, porque en ocasiones, lo consiguen.

Cuando un adulto entra en una lucha de poder con un niño, su objetivo igual que la del niñoCuando un adulto entra en una lucha de poder con un niño, su objetivo igual que la del niño

Debes saber escoger tus batallas

Cuando un adulto entra en una lucha de poder con un niño, su objetivo igual que la del niño, es ganar. Ganar significa que el niño haga lo que no quiere hacer. A veces, si te desesperas más resistente será el niño. Cuando los niños se sienten obligados a hacer algo que no quieren, solo se centran en su enfado, en lugar de aprender alguna lección. En este sentido, obligar a los niños o entrar en luchas de poder, nunca será la solución.

Es necesario que como padre o madre seas consciente de lo que ocurre y aprendas a escoger tus batallas sabiamente. Por ejemplo, si tu hijo no quiere ponerse la chaqueta un día de frío, entonces no hace falta que discutas porque las consecuencias naturales se encargarán de enseñarle que tiene que cogerla la próxima vez si no quiere pasar frío o coger un resfriado.

Involucra a tus hijos en la resolución de problemas

Una vez que hayas escogido tus batallas entonces el siguiente paso será permitir que tu hijo se sienta involucrado en la resolución de problemas a tu lado. Así al resolver el problema juntos tu hijo/a sentirá la responsabilidad de cumplir con esas soluciones. Busca la solución entre los dos para acabar con la lucha de poder.

Para encontrar una solución a una lucha de poder a causa de un problema o un desacuardo, es necesario hacerlo desde la empatía y utilizando asertividad. De esta manera el niño se sentirá comprendido y el padre podrá imponer su voluntad sin necesidad de faltar al respeto al niño o de obligarle a hacer cosas que no quiere. Por ejemplo, si tu hijo adolescente no quiere limpiar su dormitorio todos los días pero sí quiere tener su puerta cerrada para tener algo de privacidad, se puede llegar a un acuerdo cerrando la puerta todos los días (y llamando antes de entrar) pero que el adolescente se comprometa a limpiar su dormitorio dos veces por semana.

Cómo aumentar la efectividad del cese de la lucha de poder

Para aumentar la efectividad de esto tendrás que ofrecer a tu hijo/a opciones. También tendrás que decir cuáles son tus expectativas y qué espera de tu hijo/a con la mayor claridad posible teniendo en cuenta el grado de comprensión.

Cuando sea posible ofrece dos opciones y asegúrate que las dos opciones que has dado son correctas para ti. Por ejemplo si quieres que tu hijo se ponga el pijama antes de ver la televisión puedes decirle algo como: '¿Prefieres ponerte el pijama antes de ver la televisión o esperamos a un anuncio para que te lo pongas?' En caso de que no se lo ponga en el anuncio, deberás darle una conscuencia: 'Si en el anuncio no te pones el pijama quitaremos la tele'.

Da una advertencia y proporciona una consecuencia

Es necesario que siempre adviertas a tus hijos antes de que exista una consecuencia negativa, así sentirá cierto control en la situación o no creerá que es algo punitivo e injusto. En lugar de discutir o tratar de forzar a un niño a hacer algo, mantén la calma y di una sola advertencia.  Si tu hijo no cumple, una consecuencia como quitarle un privilegio puede ser muy efectiva.

No des muchas advertencias ni repitas tus instrucciones una y otra vez. Tu hijo/a debe saber que si no cumple perderá un privilegio. Una vez que sepa esto será elección de tu hijo hacer caso a tus instrucciones o soportar la pérdida del privilegio.

Para los niños más pequeños, quitarle un privilegio puede ser una gran oportunidad siempre que sea efectivoPara los niños más pequeños, quitarle un privilegio puede ser una gran oportunidad siempre que sea efectivo

Por ejemplo, en lugar de regañar, discutir o suplicarle a tu hijo que se vaya a la cama, dale una advertencia. Dile algo como: "Si no te acuestas ahora, perderás todos tus productos electrónicos durante 24 horas". Si tu hijo no se va a la cama, pierde sus dispositivos electrónicos y no se puede discutir al respecto. Si continúa estando despierto, la consecuencia natural es que mañana estará cansado. Al día siguiente tendrás que reflexionar sobre lo ocurrido.

Para los niños más pequeños, quitarle un privilegio puede ser una gran oportunidad siempre que sea efectivo, también necesitará un poco de el tiempo de espera para reflexionar sobre sus acciones. Si tu hijo se niega a cumplir un tiempo de descanso, en lugar de tratar de obligarle a hacerlo, adviértele.  "Si no estás en tu tiempo de calma, no podrás ir al parque más tarde hoy". Luego deja que tome su propia elección.

Nunca amenaces a un niño con algo que no vas a cumplir, porque entonces estarás perdiendo toda la credibilidad. Nunca le digas por ejemplo que no irá nunca más a ver a sus abuelos porque sabes que eso no va a pasar... Tampoco le digas que no irá a verles el fin de semana a no ser que realmente puedas cumplir con esa amenaza. Si haces amenazas inactivas y no cumples, le estarás enseñando a tu hijo que no cumples con tu palabra.

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