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Cuidado con estos errores, ¡podrías poner en peligro a tu familia!
Cuidado con estos errores, ¡podrías poner en peligro a tu familia!

FAMILIA

Cuidado con estos errores, ¡podrías poner en peligro a tu familia!

Si quieres conservar a tu familia y disfrutar de la misma, ten mucho cuidado con estos errores e intenta evitarlos.

Sin darnos cuenta la vida va pasando y en ocasiones vamos cometiendo errores que en lugar de enseñarnos a mejorar, dejamos que sigan apareciendo una y otra vez en la vida. Estos errores si no se resuelven pueden incluso poner en peligro la estabilidad emocional de tu familia. Por este motivo, ha llegado el momento de que empieces a aprender de ellos, ¡y a cambiar a mejor! Porque tú y tu familia os merecéis vivir juntos en absoluta felicidad y dejar las tiranteces a un lado para siempre.

1. Cambiar a tu pareja o tus hijos

Te casaste con tu pareja porque estabas enamorado/a, ¿no? Si ese es el caso, no habrá nunca una buena razón para intentar cambiarle. Además que a las personas no se les cambia... Es tu decisión aceptarle como es o no. Los adultos no cambian drásticamente, por lo que es mejor aceptar a tu pareja y quererle tal y cómo es, con sus defectos y sus virtudes.

Con tus hijos sucede lo mismo... ¡Ellos han crecido a tu lado! Y han aprendido todo de ti. Si ves algo en tus hijos que no te gusta, en lugar de intentar cambiarles a ellos, reflexiona qué es lo que ha hecho que lleguen a ser así. ¡Esto es un trabajo interno que debes hacer tú!

Ser agresivo o gritar no te ayudará ni a ti ni a tu familiaSer agresivo o gritar no te ayudará ni a ti ni a tu familia

2. Dejar que las emociones ganen

No malinterpretes este punto, porque las emociones siempre ganan, es decir, ellas deben ser tus maestras y que te enseñen que si te sientes de un modo concreto, siempre será por algo. Deberás saber por qué te sientes de esa manera para que puedas descubrir si tienes que cambiar o no algo en tu vida para encontrar el equilibrio emocional de nuevo.

Pero cuando son las emociones intensas y negativas las que se apoderan de la situación, entonces la cosa cambia a peor. Ser agresivo o gritar no te ayudará ni a ti ni a tu familia a resolver los problemas o las diferencias de opinión. La mejor forma de resolver los conflictos es ser racional y hablar las cosas desde la calma y el respeto mutuo.

3. No hablar de cosas importantes

A nadie le gusta hablar temas difíciles, como por ejemplo temas económicos, la muerte de un ser querido o muy emocionales. En cambio, es imprescindible que en una familia exista una buena comunicación tanto con la pareja como con los hijos. Es necesario sentarse a hablar siempre que sea necesario, realizar reuniones familiares para mejorar la comunicación entre todos.

Quizá discutes con tu pareja o con tus hijos cosas que realmente no son importantesQuizá discutes con tu pareja o con tus hijos cosas que realmente no son importantes

4. Discutir por banalidades

Discutir por banalidades ocurre cuando no se saben escoger sabiamente las batallas. Quizá discutes con tu pareja o con tus hijos cosas que realmente no son importantes. Guarda las energías para temas que realmente sean importantes y lo que no, mantenlo en un segundo plano. Sé sabio/a en el momento de escoger las batallas dentro de tu hogar.

5. Actuar como si no tuvieses familia

Muchos padres olvidan cuando tienen hijos que tienen una responsabilidad y que la familia debe ocupar el puesto número 1 en sus responsabilidades diarias. Quieren seguir haciendo las mismas cosas que antes de ser padres, y aunque salir de vez en cuando y tener tiempo para disfrutar en pareja de forma íntima está bien y es saludable, no se debe olvidar que las responsabilidades de ser padres no se esfuman ni se deben delegar en otros. Tus hijos te necesitan a ti, no a una canguro mientras tú sales a divertirte.

Por supuesto, puedes divertirte, pero equilibrando el tiempo en familia y priorizándolos a ellos en todo momento.

6. Ser demasiado orgulloso

El orgullo mata relaciones, también en la familia. Una disculpa sincera después de un conflicto siempre será algo positivo... En cambio permitir que el orgullo ocupe parte de la familia solo acabará en la destrucción entre vuestros vínculos emocionales. No permitas que el orgullo se interponga en resolver los problemas y expresa tu amor por ellos tal y cómo lo sientes. Responsabilizarte de tus propias acciones es el mejor ejemplo que le puedes dar a tus hijos.

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