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Adapta la disciplina al temperamento de tu hijo
Adapta la disciplina al temperamento de tu hijo

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Adapta la disciplina al temperamento de tu hijo

El temperamento de tu hijo es muy importante tenerlo en cuenta para poder adaptar la disciplina a sus necesidades, ¡y conseguir un buen comportamiento!

No hay dos familias iguales en el mundo, ni tampoco hay dos niños idénticos. ¿Alguna vez has notado como tus hijos son totalmente diferentes? Un niño puede ser muy feliz y tranquilo y otro puede tener mal humor y tener una actitud desafiante todo el tiempo. Las diferencias de comportamiento no siempre provienen del entorno, cada niño tiene un temperamento único.

Los padres deben tener en cuenta que us estrategias de disciplina se deben adaptar a las necedades individuales de cada hijo. No todo sirve para todos, por lo que es necesario adaptar las cosas.

El temperamento

El temperamento difiere de la personalidad. La personalidad de un niño incluye la inteligencia y las habilidades, en cambio, el temperamento se refiere solo a los rasgos con los que ha nacido, es decir, que lleva en sus genes. El temperamento de un niño se compone esencialmente de 9 rasgos diferentes:

El temperamento difiere de la personalidadEl temperamento difiere de la personalidad

  1. Nivel de actividad. ¿Tu hijo es muy activo, moderadamente activo o inactivo en comparación con otros niños?
  2. Rutinario. ¿A tu hijo le gustan las rutinas?
  3. Actuación u observación. ¿Tu hijo disfruta probando cosas nuevas y conociendo gente nueva? ¿O prefiere observar a los demás y esperar cuando se presentan situaciones nuevas?
  4. Adaptabilidad. ¿Cómo se adapta a los cambios?
  5. Intensidad de reacción. ¿Tiene reacciones emocionales en situaciones positivas y negativas?
  6. Receptividad. ¿Cuál es su reacción ante las estimulaciones sensoriales?
  7. Distracción o concentración. ¿Es capaz de concentrarse en una tarea o se distrae fácilmente?
  8. Atención y persistencia. ¿Tu hijo puede estar en una tarea hasta que la completa o pierde el interés antes de acabar?
  9. Estado de ánimo. ¿Tu hijo suele estar de buen o de mal humor? ¿Depende de lo que sucede a su alrededor?

Categorías del temperamento

Con base en estos rasgos, los investigadores desarrollaron tres categorías principales de niños. Sin embargo, también notaron que aproximadamente el 35% de los niños no encajan en ninguna categoría, sino que parecen ser una combinación de varias de ellas.

  • Tranquilos. Suelen tener un estado de ánimo más estable y una perspectiva positiva de la vida. Son flexibles con cambios en las rutinas y no se inquietan por las nuevas experiencias. Sus rutinas son predecibles.
  • Temperamentales. Son niños activos y sus rutinas no son predecibles. No les gustan los cambios en sus rutinas particulares y tienen miedo de conocer a gente nueva. Son sensibles a la estimulación, a los ruidos fuertes o a las texturas. Suelen tener reacciones extremas para las cosa s que no les gustan.
  • Quisquillosos. Estos niños suelen ser menos activos, no les gustan las nuevas personas o situaciones. Se enfadan con facilidad y quieren observar y aprender algo antes de participar por su baja tolerancia a la frustración.
Es necesario que tengas en cuenta el temperamento de tu hijo con la estrategia de disciplina que escojasEs necesario que tengas en cuenta el temperamento de tu hijo con la estrategia de disciplina que escojas

Encuentra el equilibrio en la disciplina

Es necesario que tengas en cuenta el temperamento de tu hijo con la estrategia de disciplina que escojas. Por ejemplo, los elogios pueden ser muy efectivos con un niño que necesite motivación para mejorar su comportamiento. Aunque un niño más quisquilloso puede responder mejor a un sistema de economía de fichas.

Un niño que es más activo o temperamental puede funcionar mejor con estrategias como: ignorar la mala conducta, el tiempo de espera o perder privilegios. El sistema de economía de fichas también puede ser una buena idea siempre que sea a corto plazo (se alentarán los buenos comportamientos).

Los niños que son más flexibles pueden mejorar la disciplina con una combinación de consecuencias positivas y negativas como herramientas efectivas de gestión del comportamiento.

Recuerda que antes de pensar en la disciplina de tu hijo, ten en cuenta que no todo vale para todos. Piensa que tus hijos tiene unas necesidades únicas y tus intervenciones en cuanto a la disciplina debería tenerlo en cuenta.

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