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El aborto diferido: todo lo que necesitas saber
El aborto diferido: todo lo que necesitas saber

PÉRDIDA DEL FETO

El aborto diferido: todo lo que necesitas saber

El aborto diferido se diferencia del espontáneo en que no presenta síntomas, y nos enteramos de la muerte del feto un tiempo después.

Pese a lo que podamos pensar en un primer momento, tanto el embarazo como el parto son procesos complicados y que no siempre llegan a buen término. Desde el primer momento en el que una mujer sabe que está embarazada, comienza a tener miedo por los problemas que su futuro bebé pueda llegar a sufrir; desde un aborto espontáneo durante las primeras semanas hasta malformaciones a lo largo de todo el proceso, enfermedades de cualquier tipo, complicaciones en el parto... Todas esas posibilidades comienzan a pasar por su cabeza, sometiéndola, en muchas ocasiones, a un enorme estrés.

Y es que no es hasta que vivimos en nuestras propias carnes lo que es un embarazo que no comprendemos lo frágil que es de verdad este milagro de la vida. Hay quien no encuentra ninguna dificultad en todo el embarazo, ni dolores excesivos durante el parto. Pero también hay mujeres que no tienen tantas facilidades, y se ven en situaciones complicadas de afrontar.

Una de las circunstancias más duras a pasar durante un embarazo es un aborto diferido. Y es que, a diferencia de los abortos espontáneos, este no se nota en el momento, y suele necesitar un legrado posterior para quitar el feto del cuerpo de la mujer. No obstante, y por curioso que pueda llegar a parecer, el aborto diferido no es tan conocido como el aborto espontáneo. Es por eso que hoy os vamos a explicar qué es el aborto diferido, cuándo suele darse, cuáles son los síntomas, y qué hay que hacer si hemos sufrido un aborto diferido.

La ecografía de seguimiento nos indica si se ha producido un aborto diferidoLa ecografía de seguimiento nos indica si se ha producido un aborto diferido

Qué es un aborto diferido

Lo primero que debéis saber es que un aborto diferido es prácticamente lo mismo que cualquier otro tipo de aborto, pero en lugar de daros cuenta rápidamente de lo que ha pasado, os daréis cuenta un tiempo después. No tiene los típicos síntomas que puede tener cualquier aborto natural; no hay sangrado, no hay dolor abdominal, no hay cólicos... Simplemente, el corazón del feto ha dejado de latir, sin motivo aparente. Es complicado diagnosticar a simple vista un aborto diferido, puesto que la mujer continúa presentando todos los síntomas de un embarazo.

Aproximadamente a los diez días de que se haya producido el aborto diferido, las pruebas de embarazo que se hagan comenzarán a dar negativo, puesto que el feto ya ha fallecido. Los abortos diferidos suelen darse entre el segundo y el tercer mes de embarazo, más o menos. También pueden darse más tarde, pero no es lo habitual.

¿Cómo se identifica un aborto diferido?

Por regla general, lo primero que se detecta en una ecografía es que el crecimiento del feto se ha detenido desde la última que se hizo. O que no es suficiente para la semana en la que se encuentra, si es que no hay ecografía previa con la que comparar. Una vez que se detecta eso, se pasa a examinar el latido del corazón del feto, y es cuando el profesional se da cuenta de que ese embarazo no podrá llegar a término.

El aborto diferido no es un fenómeno común
Al oír hablar de aborto diferido, si estáis embarazadas, probablemente os dé bastante miedo. Pero no temáis: al igual que el aborto espontáneo, no suele darse con mucha asiduidad. No hay nada que podáis hacer para evitarlo realmente, además de mantener una vida lo más saludable posible, dentro de lo que vuestro médico os recomiende. Lo mejor es tratar de no preocuparse en exceso, y simplemente dejar que sea la naturaleza la que siga su curso; cuanto más os preocupéis, más estrés recibirá el feto, y esto es lo último que queréis que suceda. Acudid a vuestras revisiones con normalidad, y no tiene por qué suceder nada. Y tened claro que la tasa de aborto, ya sea diferido o espontáneo, es tan solo del veinte por ciento.

Detectar un aborto diferido, como hemos señalado arriba, no es tan fácil como hacerlo con un aborto espontáneo. Al no haber sangrado ni dolor, no se detecta la muerte del feto al momento. Pero en las ecografías se podrá apreciar claramente que el corazón del feto ya no late, con lo cual, en ese sentido, no habrá duda ninguna.

Qué hacer si se sufre un aborto diferido

Una vez que el profesional haya dictaminado que, efectivamente, el feto ha fallecido y su corazón ya no late, lo primero que recomendará es hacer un legrado. Un legrado es una operación quirúrgica muy sencilla, que se conoce también como raspado, y consiste en eliminar todos los restos del feto que aún puedan quedar, limpiando de esta forma el útero.

El aborto diferido es muy doloroso emocionalmente porque no tiene síntomas que avisenEl aborto diferido es muy doloroso emocionalmente porque no tiene síntomas que avisen

No hay mucha alternativa a este legrado, en realidad. Sí es cierto que la mujer puede optar por continuar teniendo el feto en su interior durante un tiempo más, para ver si este reacciona... Pero no se recomienda. Porque cuando el corazón del feto deja de latir, ya no hay ninguna solución.

Es por eso que la mejor alternativa es acudir al especialista, y que sea este el que nos dé una cita para el legrado. Como hemos explicado, es un proceso súper sencillo y que no tiene por qué representar ningún inconveniente físico para la mujer. De esta forma, se evitan posibles infecciones posteriores que podrían llegar a tener lugar si el feto no se expulsara completamente; estas infecciones podrían derivar en la pérdida del útero (eliminando así toda posibilidad de un embarazo posterior), o incluso en la muerte de la mujer.

Por supuesto, es un proceso traumático y que puede suponer un shock para cualquier mujer. Es por eso que se recomienda acudir a un psicólogo si no se es capaz de superar la pérdida, tal y como haríamos con cualquier pérdida que no fuéramos capaces de sobrellevar. Lo que hay que pensar siempre es que un aborto jamás es culpa de la mujer, jamás; es, sencillamente, un embarazo que no podría llegar a buen término. No es algo que hayamos hecho, o algo que hayamos dejado de hacer; pensar eso solo sirve para torturarse, y no merece la pena.

Durante dos o tres semanas después del aborto, se recomienda no mantener relaciones sexuales y no utilizar tampones. Pero una vez que pasen dos meses, la mujer puede volver a intentar quedar embarazada, si es que así lo desea.

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