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Cómo tratar con un adolescente conflictivo
FAMILIA

Cómo tratar con un adolescente conflictivo

La adolescencia es una etapa complicada para los padres y los hijos, pero hay casos en los que el o la adolescente es muy conflictivo y la situación nos supera como padres.

La adolescencia es una etapa delicada en la que el púber ya ha empezado a cambiar tanto física como psicológicamente. Esta fase está dirigida a buscar su identidad personal, relacionándose más con sus iguales a la vez que se van alejando de sus progenitores. Esta separación no siempre se hace de manera propicia, si no que surgen desentendimientos por medio, enfados y discusiones.

Hay veces que sin comerlo ni beberlo nos encontramos con que nuestro hijo adolescente empieza a mostrar signos de mala conducta: nos contesta, nos desobedece, nos ignora... ¿Qué está pasando? ¿Cuándo empezó a ser tan conflictivo? La situación empeora cuando además de desobedecernos sospechamos que consumen drogas (tabaco, alcohol...) o se juntan con malas compañías. Los padres tienen que seguir apoyando a sus hijos como buenamente pueden pero a veces es complicado hacerlo cuando la mala conducta del adolescente se vuelve insostenible.

Mantén la calma

Muy fácil de decir pero difícil de hacer. Este es tal vez el consejo más importante pero el más complicado de llevar a cabo. Lo más seguro es que hayas estado viendo desde hace mucho la situación de lejos, has aguantado, pero se te ha acabado la paciencia. Bien, tienes que continuar y no explotar. Montarles una escena de manera repentina solo servirá para ponerles en contra tuya y deteriorar vuestra relación más de lo que está. Es preferible hablar las cosas de forma ordenada en el tiempo que aguantar hasta que uno no puede más y estalla.

Aunque parezca difícil, intenta mantener la calma para no darles pie a discutirAunque parezca difícil, intenta mantener la calma para no darles pie a discutir

Sé firme con las normas y consecuencias.

Primero debemos comprobar que hemos dejado bien claras y explicadas las normas de la casa. No podemos ser ambiguos porque el adolescente tomará ventaja sobre eso, al poco que no especifiques una norma los adolescentes se pueden columpiar y entender lo que "les da la gana". Por ejemplo, evita frases como "no llegues tarde" o "te quiero aquí antes de la hora de cenar", ellos pueden apelar que hay veces que cenáis tarde por ejemplo... Elige otras donde se especifique la hora y consecuencias, haciendo hincapié en lo bueno de seguir las normas: "recuerda, a las 9 en casa, si lo cumples el próximo fin de semana también podrás salir hasta esa hora, si llegas tarde se te descontará de siguiente día". Ten en cuenta que hay que cumplir las consecuencias para que esto sea efectivo.

Asimismo cuando les mandemos tareas en casa también deberás especificar claramente lo que quieres, no puedes pedir algo general si no tienes que concretar. Por ejemplo, no digas "recoge tu habitación", cámbialo por "recoge la ropa de la cama y aspira el polvo." Puede que pienses que es su deber y como tal no deberías estar facilitándole tanto las cosas, pero con un adolescente conflictivo es mejor ceder y conseguir un poco que abarcar mucho y perderlo.

Los castigos deben de ser ajustados

Es mejor poner castigos leves pero que se cumplan que castigos muy gordos que se acaben levantando. Ponemos un ejemplo, si castigas a tu hijo conflictivo todo el mes por llegar una hora tarde el viernes seguramente le acabes levantando en algún momento el castigo o dejándolo salir aunque sea algunas horas cuando ya lleve varias días en casa, más que nada porque es imposible controlar al 100% su comportamiento, si le castigas a él sin salir e cierto modo también te castigas a ti porque tienes que estar vigilando que está cumpliendo con ello. ¿Estarías tú o tú pareja dispuesto a quedarte en casa todos los fines de semana de un mes para vigilar que se cumple el castigo? Se realista. En cambio, le puedes decir que por cada minuto tarde son 2 minutos menos que tiene para salir al día siguiente. Por ejemplo, si llega a las 10 de la noche en vez de las 9 el viernes el sábado tendrá que estar en casa a las 8. Eso seguramente le moleste más porque en primer lugar es un castigo que puedes controlar fácilmente y sin sacrificarte, y porque es más realista y específico. Además tener que ver como sus amigos se quedan más tiempo mientras él se tiene que marchar lo molestará bastante.

Otro castigo fácil de controlar para adolescentes de mayor edad es que si se atrasan con la hora de llegada los obligas a madrugar al día siguiente y no les dejas tocar la cama en todo el día. Por ejemplo, si tenían que volver a la 1 pero volvieron a las 2, al día siguiente tendrán que despertarse a las 7 para preparar el desayuno y llevar a su hermano al partido (o para cualquier otra cosa que creas conveniente).

Los castigos no debes ponerlos nunca cuando estés enfadados, es mejor que los especifiques en el mismo momento en el que hablas las normas con él.

Estas situaciones son complicadas de manejar y a veces necesitamos acudir a un psicólogoEstas situaciones son complicadas de manejar y a veces necesitamos acudir a un psicólogo

Pasa tiempo con tu hijo

La mejor forma de prevenir la mala conducta de tu hijo es pasar tiempo con él y conoceros más. Hay padres que no soportan la idea de pasar el tiempo con alguien con quien siempre están discutiendo, prefieren estar a solas y descansar. Hay que hacer un esfuerzo, si quieres mejorar la relación con el adolescente tienes que involucrarte en su vida y conocerle más, es de lógica. Haz un esfuerzo por compartir sus gustos. También él verá que intentas ponerte en su lugar y que sois capaces de hablar sin llegar a discutir.

Se razonable y cede de vez en cuando

Una forma de mejorar la relación con tu hijo es ceder de vez en cuando a sus peticiones siempre que te lo pida con antelación, hablando y dándote razones para ello. Por ejemplo, si te pide más tiempo para quedarse en una fiesta y te da motivos mínimamente razonables plantéate el ceder aunque no te haga mucha gracia. Primero porque estarás demostrando que la palabra y la comunicación es la llave para el éxito, y segundo porque le demuestras que confías en él, lo cuál hará que se sienta bien porque le estarás reconociendo como un ser autónomo y responsable.

De la misma manera, evita las discusiones tontas y que no llevan a ninguna parte. Deberás hacer al vista gorda ante temas que no afecten realmente a su educación. Por ejemplo, si a tu hijo le da por vestirse de manera estrambótica obligarle a cambiar de estilo no servirá de mucho (siempre que esto no ocasione otros problemas graves), solo para que acabéis enfadados y que él se vuelva más radical que antes.

Acude a un psicólogo

Si ves que la relación entre vosotros dos está empeorando no esperes más y acude a un psicólogo que pueda ayudaros. No creas que la situación se va a resolver con el tiempo o que son cosas de la edad. Si sospechas que anda con malas compañías las cosas no se van a solucionar solas, al revés, lo más seguro es que vayan a peor.

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