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Tabaco y lactancia: ¿Qué debes saber?
Tabaco y lactancia: ¿Qué debes saber?

FUMAR

Tabaco y lactancia: ¿Qué debes saber?

Si estás amamantando a tu bebé y fumas, esto es lo que debes saber... ¿puedes hacerlo o es mejor dejar el tabaco?

Llegar a casa con el bebé recién nacido es uno de los momentos más esperados por los nuevos padres. Se convierte en la constatación de la nueva familia y, quizá, lo que hasta entonces solo fue una casa se convierte definitivamente en hogar.

Como cualquier nueva etapa vital, el comienzo de la crianza de un hijo constituye una auténtica aventura. Los primeros meses del bebé son un mundo nuevo por explorar que, por lo desconocido y dificultoso, resultará muy estresante.

Dentro de estos días de estrés, algunas mamás pueden optar por el tabaco como forma de lidiar con los momentos difíciles. La nicotina (componente psicoactivo en los cigarrillos) es una de las sustancias más adictivas, lo que hace difícil su abandono.

Las madres fumadoras que se hayan decidido por la lactancia materna pueden preguntarse si es peligroso fumar mientras se esté amamantando al bebé. ¿Qué nos dicen los expertos acerca de esto?

¿Cómo afecta el tabaco a la leche materna?

Tenemos claro que fumar durante la gestación es dañino para el bebé. Dese el momento que una mujer fumadora se queda embarazada, los profesionales sanitarios aconsejan a la futura mamá el cese del consumo y advierten sobre los efectos (aborto espontáneo, parto prematuro, síntomas de abstinencia al nacer, alteraciones corporales en el bebé...).

Si la nicotina y el resto de productos del tabaco llegan al bebé en el útero, es lógico pensar que también llegarán a la leche materna. Los investigadores han visto que es así: la nicotina se transmite al bebé durante la lactancia materna.

La vida media de esta sustancia, es decir, el tiempo que se mantiene en la sangre, está aproximadamente de una hora y media. Teniendo en cuenta que la leche se almacena, suele permanecer en ella entorno a tres horas aunque parte de la nicotina puede encontrarse en la leche materna aún más tiempo.

Por otro lado, los componentes del tabaco interactúan con las hormonas que inducen la producción de leche. Estos procesos inhiben la normal acumulación e impedirían directamente la lactancia materna. El tabaco también reduce el nivel de vitamina C que el bebé recibe a través de la leche.

Durante la lactancia materna el bebé sigue consumiendo nicotinaDurante la lactancia materna el bebé sigue consumiendo nicotina

¿Qué efecto tiene el tabaco sobre el bebé?

El tabaco y otras sustancias ocurre que no inducen directamente enfermedades sino que aumentan su riesgo. La mayoría de problemas de salud necesitan más de un factor para que se desarrollen.

En el caso de la nicotina, el bebé expuesto a través de la lactancia materna tiene un elevado riesgo de presentar:

- Asma y otras alergias respiratorias.

- Síndrome de muerte súbita.

- Retraso en el crecimiento.

- Cólicos y otras alteraciones gastrointestinales.

Otras alteraciones no está claro si se deben a las sustancias que reciben a través e la leche o directamente por convertirse en fumadores pasivos. Entre estas encontramos un amplio rango de problemas de salud como mayor irritabilidad o infecciones gastrointestinales y respiratorias de moderada gravedad.

¿Puede la nicotina causar dependencia al bebé?

Se ha comprobado que el consumo de diferentes drogas durante la gestación (incluido el tabaco) producen después del parto síntomas de abstinencia en el recién nacido. El cuerpo del bebé expuesto es dependiente de estas sustancias.

Durante la lactancia materna, como hemos señalado, el bebé sigue consumiendo nicotina. Esto puede provocar síntomas de intoxicación (vómitos tras las toma, piel grisácea, diarrea, incremento de la tasa cardiaca e inquietud motora) y dependencia. La dependencia se traduce en síntomas de retirada tras el cese del consumo como alteraciones del sueño, dolores de cabeza e irritabilidad.

¿Debo dejar de amamantar al bebé si no abandono el tabaco?

Hay muchas razones para abandonar el consumo de cigarrillos. De hecho la mayoría de las mujeres (aproximadamente un 70% según la Asociación Española de Pediatría) abandonan el tabaco durante la gestación.

Sin embargo, como tras cualquier periodo de excepción, el no volver a los hábitos anteriores es complicado. Desde los profesionales sanitarios hasta cualquiera que nos vea fumar en la puerta de un bar nos recuerdan que dejar de fumar es bueno para una misma y para el bebé y lo sabemos, pero es difícil.

Aun teniendo en cuenta todo lo dicho hasta ahora, si no puedes dejar de fumar la lactancia materna sigue siendo la mejor decisión que puedes tomar.

Ser alimentados con leche materna tiene más beneficios de los riesgos que implican la nicotina y otros componentes. Además, la lactancia materna incluso les protege de los agentes ambientales dañinos producto de la combustión del tabaco.

Intenta fumar lo más lejos posible del bebéIntenta fumar lo más lejos posible del bebé

La lactancia materna tiene un efecto positivo en las madres (disminuye la probabilidad de cáncer de mama, ayuda en la pérdida de peso postparto...) y en el pequeño (les protege de diferentes tipos de cáncer o de la diabetes).

Recomendaciones para minimizar los efectos del tabaco

1. Intenta fumar lo más lejos posible del bebé: tanto tú como cualquier persona fumadora en su entorno. Fumar alejado también implica otros aspectos como lavarse las manos antes de tocar al bebé o quitarse la chaqueta que ha estado en contacto con el humo.

2. Reduce en número de cigarrillos: cuando no es posible dejar de fumar sí que es recomendable abandonar el consumo en la medida de lo posible.

3. Monitoriza la ganancia de peso del bebé: aunque normalmente es algo que queda a cargo de los pediatras es importante estar atento para detectar cualquier efecto secundario al tabaco.

4.Fuma después de la toma mejor que justo antes: es posible que, si las tomas son muy seguidas (cosa que ocurre durante las primeras semanas), tengas que descartar algo de leche.

5. Evita dormir en la misma cama que el bebé: fumar lleva a que se exhale más monóxido de carbono del normal durante las 24 horas después del consumo. En concentraciones elevadas es un gas que actúa como veneno.

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