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¿Podemos reducir el dolor del parto de manera natural, sin epidural?
¿Podemos reducir el dolor del parto de manera natural, sin epidural?

SIN EPIDURAL

¿Podemos reducir el dolor del parto de manera natural, sin epidural?

El dolor de parto provoca mucho temor a las mujeres que van a tener hijos, pero ese dolor se puede disminuir sin hacer uso de anestesia.

El dolor experimentado en el parto depende de cada mujer y cada embarazo. A lo largo de la vida oímos numerosos testimonios de mujeres que han sido madre contando su parto, lo que fue más doloroso y lo que menos. Sin embargo, no es un dolor cualquiera. Es el único dolor que sentimos en el cuerpo que no sirve de alarma de algo que no va bien dentro de nosotras, sin embargo, esa es la función natural del dolor, ¿qué es lo que ocurre? Otra de las peculiaridades de esta experiencia es que muchas madres aseguran que con el tiempo se olvidan de esta sensación de dolor, y también está el hecho de que no sentimos el mismo dolor en unas culturas y en otras.

Todos estos fenómenos en torno al parto y el dolor vienen del origen de esta sensación tan desagradable. El dolor es una percepción que depende de factores fisiológicos, pero también psicológicos y culturales. Aunque durante el parto nuestro cuerpo esté realizando una serie de procesos fuera de lo común y se esten enviando señales a los receptores del dolor, depende en gran parte de nuestro umbral del dolor y lo que esperamos de él.

En definitiva, el miedo al dolor que tenemos a medida que se acerca el momento del parto es una de las grandes causas de que sea una experiencia tan dolorosa. Nuestra cultura tiene asumido desde hace siglos que el parto duele mucho, por ello se han desarrollado diferentes mecanismos para disminuir esa sensación, como la anestesia. Pero evidencias científicas avaladas por la OMS (Organización Mundial de la Salud), muestran que las madres pueden recurrir a diferentes técnicas naturales y conductuales para aliviar el dolor, pero debemos de prepararnos para ello durante el embarazo.

El dolor proviene de nuestro miedo a sufrirlo, pero siempre podemos controlarloEl dolor proviene de nuestro miedo a sufrirlo, pero siempre podemos controlarlo

La importancia de estar informada

Ante el miedo, el mejor arma es la información. Enfrentarnos a un episodio como un parto sin saber qué nos va a pasar, qué fases se van a suceder, saber entender las señales del cuerpo y cómo responder a ellas, es mucho más angustioso y, por tanto, doloroso. Sin embargo, si sabemos de dónde proviene ese dolor, cada cuánto van a ocurrir las contracciones y cuántos segundo duran, y, ante todo, cómo sobrellevar esas sensaciones, el parto será mucho menos desagradable. Si no nos relajamos, nuestros músculos se tensan, el útero también lo hace más de lo debido, y las contracciones serán mayores. Además, no podremos descansar el cuerpo entre una y otra y la sensación de agobio, fatiga y dolor será mayor.

Pero no debemos angustiarnos por el hecho de que la tensión nos causa más dolor. Podemos controlarla, aunque siempre nos será más fácil si hemos aprendido a hacerlo a lo largo de todo el embarazo. Diversas corrientes defensoras del parto natural mantienen que si no hay ninguna fase del ciclo reproductivo que implique dolor, ¿por qué el parto debería ser distinto?

Métodos naturales para disminuir el dolor en el parto

El método analgésico más extendido es la anestesia epidural, que se administra en cantidades bastante pequeñas y no hace desaparecer el dolor completamente, pero sí hacerlo menos intenso. Sin embargo, hay mujeres que prefieren recurrir a sus propios recursos par disminuir el dolor, y las causas pueden ser varias: por tener un parto natural sin medicamentos si no es estrictamente necesario, por querer aprender a experimentar y lidiar con el dolor, por proteger al bebé o, simplemente, se preparan durante el embarazo por si se da el caso de que no se les pueda administrar la epidural. Algunas técnicas son las siguientes:

Si durante el embarazo acudimos a clases de preparación al parto, nos enseñarán una serie de técnicas que ayudan a reducir el dolor.

- Respiración: Es la técnica más conocida. La respiración nos ayuda a controlar el dolor porque nos hace tomar conciencia y control sobre nuestro cuerpo. Cuando nos ponemos nerviosas o tenemos miedo, como ocurre en el parto, nuestra respiración se vuelve rápida y entrecortada, y nos llega mucho menos oxígeno, tanto a nosotras como al bebé.

Debemos de asistir a clases de preparación al parto para aprender todas estas técnicasDebemos de asistir a clases de preparación al parto para aprender todas estas técnicas

Por eso, debemos aplicar la respiración aprendida durante las clases de preparación al parto, porque si no la hemos practicado antes, aquí nos costará hacerlo bien. Debe ser una respiración rítmica, controlando el tiempo de inhalación y exhalación. Una de las mayores ventajas de la respiración controlada es que nos ayuda a concentrarnos en algo que no sea el dolor.

- Masajes. Los masajes en lugares del cuerpo como la zona lumbar ayudan a que la madre se relaje y también favorecen la circulación sanguínea. Se percibe, así, menos dolor, y la madre relaja sus músculos, con lo que notará una gran mejoría.

Técnicas de relajación. La respiración y los masajes también son técnicas de relajación, pero en este caso nos vamos a centrar en la relajación muscular consciente. Cuando no estamos sintiendo contracciones debemos de eliminar la tensión en los músculos que percibimos como tensos en nuestro cuerpo. Debemos concentrarnos en los diferentes músculos, y cuando notemos uno tenso, relajarlo. Notaremos una sensación de alivio y descansaremos entre contracción y contracción. Así la próxima será menos intensa.

- Posición: Mientras vamos dilatando y sintiendo las contracciones, antes de la fase de expulsión, tenemos total libertad para movernos. Es entonces cuando debemos ir adoptando las diferentes posturas que nuestro cuerpo nos vaya pidiendo: quizá necesitemos estar de pie, quizás en cuclillas, o en posición de cuadrupedia (en horizontal, con las rodillas y las manos apoyadas en el suelo). Esto ayuda a la dilatación, a reducir el dolor y a que se abra la pelvis, así el bebé se puede ir colocando para salir más fácilmente.

- Rotación y balanceo de la pelvis: Otro de los movimientos que ayuda a que el parto se desarrolle de manera más natural y rápida es facilitando la apertura de la pelvis. Además de las posturas explicadas en el punto anterior, hay una serie de movimientos de la pelvis que nos explicarán en las clases de preparación al parto, que ayudan a la colocación del bebé para su salida. Balancearse sobre una pelota de goma o hacer movimientos de rotación de las caderas son algunos ejemplos.

Adopta la postura que te sea más cómoda y te pia el cuerpoAdopta la postura que te sea más cómoda y te pia el cuerpo

- Caminar: Durante las horas previas a la expulsión, caminar y estar de pie a ratos facilita la dilatación, ya que nos ayudamos de la gravedad para que el bebé vaya haciendo fuerza y abriéndose camino.

- El agua. Una de las razones por las que muchas madres deciden parir en el agua es por los beneficios que esta aporta al proceso de parto. Bañarse en agua templada a mitad de la fase de dilatación ayuda a relajar los músculos de la zona perineal, favoreciendo la dilatación, previniendo la necesidad de practicar una episiotomía y relajando, en general, a la madre.

La importancia de las personas de alrededor

Tener con nosotras una persona que nos asista y apoye en todo este proceso es primordial para vivirlo de una manera menos dolorosa, con menos pánico y nervios. Puede ser nuestra pareja, un familiar, una matrona o una doula, que es una persona experta en asistir a mujeres durante el parto aunque distinta a una matrona. La persona que nos acompañe durante el parto puede ayudarnos a relajarnos, distraernos, recordarnos cómo respirar, hacernos masajes o darnos el apoyo emocional necesario. Según la OMS, aquellos partos donde la madre ha recibido un apoyo continuo son más rápidos y menos dolorosos.

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