Menú
Anestesia o dolor natural en el parto, ¿qué elegimos?
Anestesia o dolor natural en el parto, ¿qué elegimos?

DOLOR EN EL PARTO

Anestesia o dolor natural en el parto, ¿qué elegimos?

Hay mujeres que prefieren no utilizar anestesia durante el parto y optan por una sensación natural de dolor, ¿hay una opción mejor que otra?

partoLa anestesia epidural comenzó a utilizarse en el siglo XIX

Hoy en día, en nuestra sociedad occidental, el parto es totalmente diferente a cómo era hasta no hace demasiado tiempo. Los partos han llegado a medicalizarse, desnaturalizarse y despersonalizarse de tal forma, que desde hace unos años son muchos los movimientos que reclaman que volvamos a vivir los partos de una forma más natural. Aunque esto se está llevando a cabo ya en cierta medida, hay opciones, como el uso de la anestesia epidural, que siguen estando vigentes y muy presentes.

¿Qué es la anestesia epidural?

La anestesia epidural consiste en introducir anestesia local en el espacio subdural de la médula espinal, que se encuentra entre la capa meníngea más externa, llamada duramadre, y el hueso. Se realiza en la zona lumbar y se accede introduciendo una aguja entre las apófisis espinosas de dos vértebras lumbares.

Fue a finales del siglo XIX cuando se comenzó a utilizar esta técnica, aunque fue ya durante el siglo XX cuando se popularizó. Sin embargo, su finalidad en el inicio no estaba dirigida a los partos. Este tipo de anestesia también puede utilizarse en intervenciones quirúrgicas de las piernas, la pelvis, genitales o hernias inguinales.

En la actualidad y en su uso para el dolor de parto, generalmente, tras la punción con la aguja, se coloca un catéter que permite ir administrando la anestesia a medida que se necesite.

Para poder realizar esta intervención, la paciente suele situarse en decúbito lateral, es decir, recostada de lado, y permanecer así durante unos minutos, mientras se realiza la intervención y durante un periodo de tiempo después. Alrededor de 20 minutos después de la administración de la primera dosis, se empiezan a sentir los efectos. La anestesia epidural está destinada a bloquear las sensaciones de dolor, además del tacto, el movimiento o la temperatura, de la zona lumbar. De esta forma, se reduce el dolor por las contracciones y por el parto propiamente dicho.

En general, se recomienda administrar la anestesia epidural durante la fase activa del parto. El momento en el que la epidural ya no debe administrarse es una vez que el bebé haya descendido y encajado la cabeza.

Pero, ¿es imprescindible la anestesia epidural durante el parto?

Madre e hijo recién nacidoEsta anestesia permite estar a la madre despierta

Ventajas de la anestesia epidural

Aquellos que defienden el uso de la anestesia epidural defienden la existencia de una serie de ventajas:

- El efecto calmante del dolor de parto durante todo el proceso.

- El hecho de que este efecto sea local permite a la madre estar despierta y alerta durante todo el proceso de parto y alumbramiento.

- Al eliminar el dolor de las contracciones la madre puede llegar al momento de pujar mas tranquila y descansada.

- Las técnicas actuales permiten ir administrando las dosis necesarias, de manera que llegue sólo una cantidad mínima de medicación al bebé.

- Si el parto se complicase o fuese necesario hacer una cesárea de urgencia, la anestesia ya estaría administrada.

Sin embargo, son muchos los que también plantean frente a estas ventajas una serie de inconvenientes.

Desventajas de la anestesia epidural

Aunque hoy en día la técnica está muy avanzada, no debemos olvidar que existen también ciertos riesgos que la embarazada debe tener en cuenta a la hora de tomar la decisión de dar a luz con epidural o no:

- Como mencionamos antes, la antestesia epidural debe administrarse en el momento del parto adecuado. Si no, es posible que el proceso se desarrolle de forma más lenta, siendo necesario el uso de la oxitocina.

- Además de la disminución de la sensación de dolor, también se da una pérdida de la sensibilidad. Esto puede hacer que se pierda la capacidad para pujar de la forma adecuada al no sentir la presión del bebé. Muchas mujeres acaban agotadas tras los partos con epidural, por haber "empujado de más".

- También es posible que las mujeres sientan las piernas dormidas, una sensación ya de por sí bastante desagradable, e incluso tener dificultades para caminar.

- Esta pérdida de sensibilidad puede hacer que se necesiten también sondajes para vaciar la vejiga durante el parto.

- También puede darse una hipotensión arterial de la madre, que por tanto puede también afectar al bebé.

- Aunque se elimina el dolor de parto, pueden darse dolores en la zona de la punción o cefaleas incluso varios días después del parto.

Amigas embarazadasNo hay un parto igual a otro, así que esta decisión es sólo de la madre

¿Cómo tomar la decisión?

Bien sea la decisión utilizar la anestesia epidural durante el parto o bien rechazar a ella, la mujer debe llegar al momento del parto con la decisión tomada. El protocolo a seguir estará establecido y debe conocerse cuál es la voluntad de la madre.

Para ello es necesario informarse bien, conocer a fondo los pros y los contras y tener en cuenta diferentes opiniones. Hay profesionales muy dados a recomendar por norma la epidural y otros a rechazarla de manera protocolaria. Conocer distintos puntos de vista puede ayudarnos a tomar la decisión. Saber de primera mano la opinión de mujeres que la hayan utilizado proporcionará información muy valiosa. Sin embargo, la decisión final, depende sólo de la mujer embarazada.

No debemos olvidar que no hay un parto igual a otro, ni siquiera para una misma mujer. Hay opiniones de todo tipo: mujeres que recuerdan el dolor de parto como algo horrible y mujeres que declaran haber sufrido más con un dolor de muelas o de oído. Incluso, en mujeres que han tenido algún parto con epidural y otros sin ella, tienen opiniones diferentes. Desde luego, existen muchos mitos en torno al dolor de parto y no todas las mujeres volverían por norma a utilizar la epidural.

No debemos olvidar que el parto es, al fin y al cabo, lo más natural del mundo y que, como tal, nuestro cuerpo está adaptado para ello. No sólo el nuestro, también el del propio bebé. Al fin y al cabo, si el dolor de parto fuera tan terrible no nacerían niños tan a menudo, ¿no?

Lo más importante es que la mujer llegue al momento del parto tranquila, preparada, relajada y confiada en que todo saldrá bien. La decisión de utilizar la anestesia epidural o vivir un parto totalmente natural depende sólo de ella.

Te puede interesar