Menú
El parto por cesárea
El parto por cesárea

¿CUÁNDO Y POR QUÉ SE PRACTICA?

El parto por cesárea

Se trata de una operación quirúrgica en la que se extrae al niño a través de una incisión que se realiza en el abdomen de la madre, localizada en el segmento inferior del útero.

La cesárea es la mejor anternativa cuando no puede haber parto vaginalLa cesárea es la mejor anternativa cuando no puede haber parto vaginal

Es una alternativa al parto natural. Se practica cuando se considera que puede haber problemas en el alumbramiento del bebé mediante un parto vaginal. Se trata de una operación quirúrgica en la que se extrae al niño a través de una incisión que se realiza en el abdomen de la madre, localizada en el segmento inferior del útero. Normalmente, la decisión de realizar un parto por cesárea se toma con anterioridad y se explica a la mujer los motivos, así como todo el proceso. Se trata de un procedimiento muy seguro, sin embargo, implica más riesgos para la madre y el hijo que un parto natural. A pesar de esto, se considera que la cesárea es un método muy eficaz para garantizar el nacimiento del bebé en perfectas condiciones. En ocasiones, se pueden presentar complicaciones inesperadas que provoquen que se realice un parto por cesárea de urgencia.

Una desventaja respecto con el parto natural es que necesita más tiempo de recuperación
Habitualmente se espera hasta que la mujer se ponga de parto de forma natural, pese a que se haya decidido que el niño nazca por cesárea. Ello es debido a que en las primeras contracciones, la zona inferior del útero se dilata. Durante el embarazo, el útero va tomando forma de globo. El segmento es la parte del útero más cercana al cierre de ese globo se forma gracias a las contracciones. Si se trata de una cesárea programada, normalmente se provocan las contracciones de manera artificial. Realizar la incisión de esta forma reduce la posibilidad de sangrado y posibilita que más adelante la mujer pueda tener hijos mediante partos vaginales. Las cesáreas se practican administrando anestesia epidural, por lo que las madres se encuentran conscientes en el momento del nacimiento de su hijo y no sienten dolores extremos. Además, pueden iniciar la lactancia después de una hora.

En qué casos se practica un parto por cesárea

La cesárea es inevitable cuando las ecografías indican prolapso de cordón, es decir, el cordón umbilical va a salir por la vagina antes que el niño. En estos casos, la cabeza del bebé ejerce demasiada presión sobre el cordón, impidiendo que la sangre pase a través de él y como consecuencia, el bebé no pueda recibir oxígeno.

Por otro lado, se debe practicar una cesárea de urgencia, si la placenta se desprende antes o durante el proceso del parto, produciéndose una hemorragia. Esto provoca un intenso dolor abdominal. Si no se soluciona rápidamente, el bebé puede no recibir oxígeno, poniéndose en peligro su vida.

Asimismo, debe practicarse una cesárea si en los controles periódicos a los que deben someterse las embarazadas, especialmente al final del embarazo, se detecta que la placenta se ha colocado en la salida del útero, impidiendo el paso del niño. Conviene que acudas urgentemente al ginecólogo si notas que sangras. Suele ser un signo de alarma.

Son muchas las causas que llevan a practicar una cesáreaSon muchas las causas que llevan a practicar una cesárea

La cesárea está especialmente indicada en aquellos embarazos en los que el feto está mal posicionado, de manera que resulta imposible que pueda salir de manera natural. Por otro lado, si la madre padece una enfermedad grave o una cardiopatía que pueda afectar a la salud de la madre en el momento del alumbramiento se le practicará irremediablemente una cesárea.

La cesárea es inevitable cuando las ecografías indican prolapso de cordón
Existen circunstancias en las que los especialistas pueden decidir que a una mujer se le practique una cesárea o no. No siempre resulta necesario, pero es una opción que se valora en casos como el de mujeres cuya pelvis es demasiado estrecha. No es frecuente, suele ocurrir cuando las mujeres han sufrido durante la infancia enfermedades como raquitismo u otro tipo de malformaciones.

De igual manera, se contempla la posibilidad de realizar una cesárea si la madre sufre un brote activo de herpes genital cuando se produce el alumbramiento, es seropositiva o padece otras enfermedades que podrían afectar en el parto.

También suele practicarse cesáreas si el bebé "viene de nalgas", como se suele denominar comúnmente. Hay cierta polémica en cuanto a esta decisión, puesto que algunos especialistas discrepan con la viabilidad de realizar una cesárea en caso de que el bebé se presente de nalgas.

Se suele valorar la práctica de una cesárea en aquellos casos en los que la madre tenga miomas uterinos. Estos tumores podrían obstaculizar el paso del niño. Otra situación en la que finalmente se determine como necesario un parto por cesárea es cuando la madre por circunstancias ambientales y/o por nervios no dilata. Si se considera que no se puede esperar más a que lo haga naturalmente es intervenida en el quirófano.

Por otro lado, se realizará una cesárea si los médicos consideran que el bebé presenta una alteración importante en su ritmo cardíaco y cualquier otro motivo en relación a su bienestar. En muchas ocasiones, los embarazos múltiples suelen terminar en cesárea.

Lo que debes saber: ventajas y desventajas del parto por cesárea

Saber de antemano la fecha de nacimiento del bebé puede ser considerado una ventaja. Además, al tratarse de una operación programada, el día de la intervención contarás en el quirófano con la asistencia de un equipo médico sanitario preparado para entregarte a tu recién nacido. Debes ser consciente de que si se te practica una cesárea es por el bien de tu hijo y el tuyo. Esa es la mayor ventaja: la garantía de que el nacimiento de tu bebé se producirá en las mejores condiciones.

Si se trata de una cesárea programada, normalmente se provocan las contracciones de manera artificial
También debes saber que se trata de una cirugía complicada en la que pueden verse afectados otros órganos que se encuentran entre el abdomen y el útero como la vejiga y los intestinos. Sin embargo, no debes preocuparte por entrar en el quirófano, ya que estarás atendida por un equipo experimentado. Tampoco debes temer que se produzcan infecciones y sangrados, aunque constituyen otro de los riesgos que se corren. De igual manera, podrían darse problemas con la anestesia, como en cualquier otra operación. No obstante, aunque deben tenerse en cuenta las posibles complicaciones, debes estar segura de que se trata de un método seguro para garantizar el bienestar del recién nacido. Otra desventaja respecto con el parto natural es que necesita más tiempo de recuperación.

El procedimiento quirúrgico

Debes saber que se trata de un procedimiento relativamente corto. No suele prolongarse más de media hora. Antes de entrar en quirófano, se rasura el vello púbico y se limpia el abdomen. Para controlar la tensión arterial se administra suero. Una vez realizados estos preparativos, se le pide a la mujer que se coloque en posición fetal para que se le inyecte la anestesia. Hay dos clases de anestesia epidural: raquídea, cuyo efecto inmediato tiene una duración de dos a tres horas; y peridural que se va administrando durante el proceso del alumbramiento. Tiene una duración más larga. A continuación, se pone una sonda en la vejiga.

Una cesárea implica más días de ingresoUna cesárea implica más días de ingreso

Ya en el quirófano y bajo los efectos de la anestesia, los cirujanos efectúan un corte horizontal en la piel del abdomen. A continuación se separa la grasa para practicar otro corte en la capa que sostiene los músculos abdominales y los intestinos. Así se puede acceder al útero. Se realiza el último corte en el segmento y se saca al bebé. En el exterior, se le corta el cordón umbilical y el obstetra extrae la placenta con las manos. Es habitual que te enseñen al bebé en este momento y que después lo laven y le realicen sus primeros exámenes médicos. Mientras, los cirujanos sellan el útero con puntos reabsorbibles. Las aperturas más superficiales pueden cerrarse con grapas o con hilo por debajo de la piel. Esta parte de la operación tiende a alargarse hasta los 60 minutos. Normalmente en una hora, la madre puede dar de mamar a su recién nacido. Permanecerá con el gotero y la sonda entre unas 8 y 12 horas más. Más o menos entre la cuarta y la quinta hora después del parto, la madre ya puede beber líquidos.

Recuperación

Inmediatamente después del nacimiento del bebé, lo más normal es que te administren distintos fármacos como analgésicos y narcóticos para paliar el dolor y prevenir infecciones. En los días siguientes, la zona donde se ha efectuado la incisión se encontrará dolorida. La cicatriz probablemente se encuentre hinchada y de un tono más oscuro que tu piel. Es muy probable que sientas dolor, especialmente al toser o reír, en la zona abdominal que se irá reduciendo con el paso de los días. Habitualmente, las enfermeras suelen aconsejar a las madres convalecientes sobre cómo reírse o toser para evitar dolores y problemas con los puntos, además de enseñar ejercicios respiratorios.

Permanecerás ingresada unos días más que si hubieras tenido a tu bebé de forma natural. Así, médicos y enfermeras controlarán la evolución de tu cicatriz y de tus signos vitales. Se asegurarán también de que tu útero se encuentre firme y valorarán la cantidad de tu sangrado. Conviene que camines y te vayas moviendo poco a poco para evitar la retención de líquidos y la acumulación de gases durante los dos primeros días. Poco a poco, deberás prolongar tus paseos. Lo habitual es que te quiten los puntos antes de darte el alta. Cuando estés en casa, vigila tu cicatriz e hidrata la zona de alrededor. Intenta no cansarte demasiado, aunque con el recién nacido ya en casa, te pueda resultar complicado. No te agobies, cuida de ti misma.

Te puede interesar