Todo embarazo tiene una fecha prevista de parto que suele situarse alrededor de la semana número 40 de la gestación. Pero hay que saber diferenciar los síntomas reales de las falsas alarmas.

Después de nueve meses de embarazo, cuando el momento del parto está cerca, empiezan a aparecer las dudas sobre cómo saber si hay que acudir al hospital o los síntomas que aparecen son falsas alarmas.
Alrededor de la semana 40 de gestación llega el momento del partoTodo embarazo tiene una fecha prevista de parto que suele situarse alrededor de la semana número 40 de la gestación. Pero, a no ser que sea un parto programado, es imposible saber con exactitud el día que nacerá el bebé. Aun así, existen síntomas que pueden dar pistas para saber si el parto es inminente.
Síntomas reales de parto
Los síntomas típicos que alertan del inicio de los trabajos del parto acostumbran a ser las contracciones y la rotura de la bolsa amniótica.
Días antes del parto, las conocidas como contracciones de Braxton Hicks se hacen más intensas e incluso pueden ser más molestas de lo habitual. Las contracciones de Braxton Hicks son movimientos del útero que aparecen desde el primer mes de embarazo aproximadamente pero que no se notan hasta las semanas próximas al parto. Las contracciones de Braxton Hicks no suelen ser dolorosas aunque al final del embarazo sí que pueden llegar a ser molestas. Pero estas contracciones no aumentan de intensidad y duración de manera progresiva como las verdaderas contracciones previas al parto.

Las verdaderas contracciones se producen horas antes del nacimiento del bebé y su frecuencia e intensidad va aumentando a medida que llega el momento del parto. Por ello es importante ir apuntando el momento exacto del inicio de cada contracción y el tiempo que dura para decidir si es el momento de trasladarse al hospital.
Las contracciones de Braxton Hicks aparecen desde el primer mesExisten casos en los que las contracciones aún no han llegado y la bolsa amniótica se rompe. Es lo que se conoce popularmente como 'romper aguas'. En este caso, aunque puede que el parto tarde unas horas más, o incluso uno o dos días más, es necesario acudir al hospital. El líquido amniótico protege al bebé de los gérmenes por lo que cuando se rompe el saco amniótico, el pequeño queda desprotegido.
A parte de estos síntomas generales, existen otras situaciones que a veces las mujeres creen que forman parte de todo el proceso pero que pueden ser indicio de complicaciones. Fuertes dolores de cabeza previos al parto, la expulsión de líquido amniótico oscuro o ensangrentado, dolor abdominal constante o una inactividad repentina del bebé son situaciones anómalas que requieren de la intervención urgente de un médico o una partera.

Un bebé, un parto
Aunque todos los embarazos y todos los partos siguen unos procesos naturales similares que es conveniente conocer, también es importante que cada madre analice su propia situación como algo único y personal. Si se es primeriza, si el embarazo ha sido de riesgo, si se han tenido antecedentes clínicos que puedan hacer peligrar la vida del bebé, hacen que cada nacimiento sea distinto.
Todos los embarazos siguen procesos naturales similaresY junto a los factores físicos de cada madre, su entorno afecta también a la hora de planificar un parto. Es importantísimo conocer los protocolos de actuación del hospital al que se tiene previsto acudir, los horarios de consulta, la disponibilidad del médico o la partera e incluso la distancia desde casa al centro.
Finalmente, las mujeres a punto de tener un hijo han de tener claro que nadie mejor que ellas sabrá cuándo ha de llegar su bebé. Cualquier duda, intuición o sensación de peligro no ha de silenciarse. Los médicos y parteras están para resolver dudas y atender a las madres en uno de los momentos más trascendentales de su vida.