El insomnio es un problema con orígenes fisiológicos y psicológicos que va variando a lo largo de las distintas fases de la gestación.

Durante el embarazo, uno de los trastornos más frecuentes es el insomnio. Es un problema con orígenes tanto fisiológicos como psicológicos, e incluso varía a lo largo de las distintas fases de la gestación. Sin embargo, a través de unos buenos hábitos y teniendo en cuenta un par de consejos, el insomnio se puede solucionar para poder recuperar así el descanso que tanto necesita una mujer embarazada.
Causas del insomnio durante el embarazo
El insomnio durante la gestación se caracteriza, primero, por dificultar el llegar a quedarse dormida. Una vez se logra conciliar el sueño, se pierde continuamente y la embarazada despierta a menudo, costándole de nuevo volverse a dormirse. Se trata de una molestia importante, que puede alterar gravemente el bienestar de la embarazada, ya que ni se duerme lo necesario, ni se descansa al no tener un sueño continuo y confortable.
El bebé ejerce presión en la vejiga y se necesitar ir más al bañoLa presión que ejerce el bebé sobre la vejiga es cada vez mayor, por lo que la embarazada necesita ir al baño con mayor frecuencia. Una de las causas de que se interrumpa el sueño continuamente es ésta. Además el bebé está ejerciendo presión sobre el diafragma de la embarazada, más en una posición horizontal, por lo que está dificultando la respiración, que se hace más pesada. Conforme avanza el embarazo y la barriga se hace mayor, también se dificulta el obtener una postura cómoda para dormir, provoca dolores en la espalda, etc.
Las molestias que la digestión pueda causar durante el sueño también acarrean insomnio. Las hormonas que se secretan durante el embarazo producen una digestión más lenta, permaneciendo la comida más tiempo en el tracto digestivo y produciendo reflujos continuamente. Otras hormonas, las mismas que causan fatiga en las embarazadas, producen también interrupción del ciclo nocturno.
Qué hacer para conciliar el sueño y dormir mejor

La rutina prepara a nuestro cuerpo. Del mismo modo que nos entra hambre siempre a la misma hora porque tenemos unos horarios de comida marcados, el sueño nos llegará mejor si hemos adquiridos ciertos hábitos antes de ir a la cama. Casi como si se tratara de un ritual, se trata de "engañar" a nuestro cuerpo para que le entre sueño. Muchos creen que un vaso de leche caliente ayuda a dormir, aunque no es cierto. El hecho de acostumbrarte a tomar un vaso de leche caliente antes de ir a la cama hace que, otro día, cuando te tomes de nuevo esa leche, te encuentres con sueño.
Debes lograr relajarte antes de acostarteSe llama condicionamiento y es un tipo de aprendizaje con el que puedes engañar a tu cuerpo para lograr esa relajación previa al sueño que muchas veces el embarazo te quita. Toma una serie de hábitos y repítelos cada noche antes de acostarte. Pueden ser cualquier cosa que no perjudique al bebé, pero mucho mejor si son actividades que lleven a la relajación, como un baño caliente, una lectura placentera o escuchar música tranquila. Si repites día tras día esas actividades verás como llega un momento en que, aunque no estés cansada, realizar ese ritual hace que tu cuerpo se sienta adormilado.
Procura además acostarte temprano o cuando te sientas cansada. No esperes a tu hora habitual de irte a la cama. Si un par de horas antes de lo normal te entra sueño, ve a dormir.
Para que el sueño llegue antes y logres el descanso tan deseado, ¡antes deberás estar cansada! Esto implica muchas cosas, como por ejemplo evitar esas siestas que quizá estés acostumbrada a tomar, o practicar algún ejercicio moderado, como caminar un par de horas durante el día, a no ser que tu médico te haya dicho que evites cualquier esfuerzo físico. Eso sí, no se recomienda practicar deporte horas antes de ir a la cama, ya que el esfuerzo físico libera una gran cantidad de hormonas que aceleran el cuerpo. La práctica de un sexo tranquilo, sin embargo, sí que se recomienda. Durante el acto sexual se liberan endorfinas que ayudan a entrar a tu cuerpo en un estado de relajación después de éste.

A veces el problema radica en el abdomen, que aumenta conforme pasan las semanas de embarazo, y que evita la relajación y el descanso durante el sueño. Aunque estés acostumbrada a dormir boca arriba, procura evitarlo durante la gestación. El peso del bebé oprime la vejiga, provocando que te despiertes a menudo para ir al baño. Además dejas caer mucho peso sobre la columna y los vasos sanguíneos que la recorren, ocasionando dolores de espalda y una mala circulación. Por último, el diafragma se comprime, dificultando la relajación de éste y la respiración correcta.
Por todo ello, la mejor postura para dormir cuando estás embarazada es de lado. Si hace falta puedes ayudarte de cojines para mantener la postura o elevar las piernas, facilitando la circulación sanguínea por éstas. Incluso puedes colocar una almohada bajo la barriga para que el peso de ésta no tire de ti, girándote en la cama. Si no acabas de encontrar la postura adecuada, deja la cama. Lo mejor cuando no puedes dormir no es quedarte acostada, sino levantarte y realizar alguna actividad que te relaje para volver a encontrar el sueño que perdiste antes de tenderte de nuevo.
No comer ni beber en abundanciaPor último es importante no comer ni beber en abundancia antes de ir a dormir. Cenas abundantes y tardías pueden desembocar en una digestión pesada, haciendo aparecer los reflujos y la acidez de estómago que no te permitirán dormir correctamente. Evitar tomar líquidos antes de ir a dormir reducirá las veces que te despertarás durante la noche para ir al baño.
He probado con todo y nada... ¿debería ir al médico?
Es importante que entiendas que el insomnio es un problema muy frecuente en las embarazadas, por todos los factores explicados. Sin embargo, puede que tenga causas externas a éste, por lo que si crees que puedes tener algún otro problema que esté derivando en tus dificultades para dormir, no dudes en consultarlo con tu médico.
El embarazo es la antesala al acontecimiento más importante de tu vida. Muchas embarazadas sufren de ansiedad por la expectativa del parto o estrés al imaginarse la nueva vida que les espera. Es algo totalmente normal, por lo que no te avergüences en consultar con tu médico, o incluso con un psicólogo de recomendártelo tu ginecólogo.

El insomnio puede tener infinidad de causas, por ello ante la duda es aconsejable visitar al médico. El estrés y la ansiedad, ya sea del embarazo o del día a día, pueden dificultar el encontrar el sueño, en gran medida. Puede deberse también al consumo excesivo de sustancias excitantes, como el café, o a los efectos secundarios de algún medicamento. Cualquier patología que venga acompañada del dolor puede estar causando también insomnio. También puede subyacer a este estado alguna enfermedad o trastorno mental, como el de estrés post-traumático. Por ello es aconsejable consultarlo con algún profesional para descartar cualquier problema grave.
El final del embarazo
Muchos dirán que el insomnio, junto con otros problemas derivados de la gestación, es normal y por ello no debes preocuparte. Que el premio final a tantas incomodidades te cambiará la vida y olvidarás todos estos achaques. Y tienen razón en parte: la llegada de tu hijo te hará olvidar todo lo malo del embarazo. Sin embargo eso no resta importancia a tu salud. Mientras tu hijo y tú estéis unidos, tu bienestar es el suyo también. Cuidarte y tratar de paliar tu insomnio no solamente beneficiará a tu hijo mientras permanezca en tu interior, sino que te permitirá comenzar el periodo más importante de tu vida con todas las energías necesarias. ¡Mirar por ti es mirar también por tu bebé!