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Para que tu hijo no se convierta en un monstruo; ayúdale a controlar su ira
Para que tu hijo no se convierta en un monstruo; ayúdale a controlar su ira

EMOCIONES

Para que tu hijo no se convierta en un monstruo; ayúdale a controlar su ira

Los niños que no aprenden a controlar su ira ni a entender sus emociones, se pueden convertir en adultos monstruosos.

Quizá la palabra 'monstruo' es demasiado fuerte, pero en realidad un niño, adolescente o adulto que no es capaz de controlar su ira puede convertirse en un peligro para él mismo y para los demás. Por este motivo, es necesario que los padres se centren en la educación de sus hijos y en cómo pueden ayudarle para que reconozcan e identifiquen todas sus emociones.

Cuando un niño tiene dos años y no sabe expresar sus emociones, suele tener bastantes rabietas a causa de su frustración, esto es normal y buen para su desarrollo, pero es crucial que en esta época se comience a trabajar con los niños la gestión de las emociones, según su capacidad de entendimiento.

Ayuda a poner palabras a las emociones

Para que un niño comience a controlar sus emociones es necesario que sea capaz de ponerle nombre a través de las palabras. Deben aprender a decir por qué se sienten tristes, enfadados o molestos. De esta manera evitarás que se convierta en una persona que levanta la voz a la mínima de cambio. Hay hombres que gritan a las mujeres y a otras personas, que crean un ambiente intimidante donde las mujeres no se sienten cómodas para expresar sus ideas, y mucho menos se sienten valoradas porque se les falta al respeto y a la dignidad. Es importante que todos los niños aprendan a controlar su ira para que no se conviertan en 'monstruos' en el futuro.

Existe poca diferencia emocional entre niños y niñas. Ambos tienen la misma capacidad para la tristeza, ambos lloran con la misma frecuencia e incluso por los mismo motivos. Esto parece que ca cambiando a medida que los niños llegan a la edad preescolar por cómo los adultos reaccionan a su llanto o frustración. Las lágrimas de repente se convierten en un signo de debilidad, parece que llorar solo es cosa de niñas, mientras que los niños empiezan a aprender que no deben mostrar debilidad... Gran error social, porque cuando esto ocurre, empieza la agresividad y la ira.

A los niños se les enseña desde el principio que la agresión es aceptableA los niños se les enseña desde el principio que la agresión es aceptable

Enseñanzas erróneas

A los niños se les enseña desde el principio que la agresión es aceptable: a las niñas se les dan muñecas y se las enseña a ser compasivas y sensibles, mientras que a los niños se les dan figuras de acción con pistolas para jugar. Todos los juguetes son educativos, y estos juguetes educan a los niños sobre lo que es un comportamiento aceptable en la sociedad.

Luego está lo que se refuerza como padres, a menudo inconscientemente, con el lenguaje y los prejuicios de género. 'Deja de actuar como una niña' se suele decir a los niños. Pero los niños y niñas pueden actuar de la misma forma y sentir de igual manera. Niños y niñas necesitan aprender por igual, qué son las emociones, para qué sirven y qué les dicen en un momento determinado.

La ira en la sociedad

Cómo se expresa la ira es un producto de la socialización, no del ADN. Esto continúa en la adolescencia: el adolescente que golpea puertas no lo hace simplemente debido a las hormonas de esta etapa, sino porque la ira es la forma en que ha aprendido a manejar el estrés. Realmente no preparamos a los hijos para lidiar con el estrés de una manera real productiva, que no sea a través de la agresión, especialmente a los niños, parece que la agresión lo resuelve todo, que la persona más agresiva siempre gana... Se ve en la política y en el día a día, desgraciadamente.

Las mujeres se vuelven intercambiables porque los niños aprenden de manera sutil y abierta a tratar a las niñas como objetos, cosas de menor valor. Está el entrenador que le dice a un jugador masculino que juega como una niña, el tío que pregunta a su sobrino de preescolar acerca de su 'novia', como si las chicas solo pudieran ser conquistas románticas, no simplemente amigas o iguales. 

La actitud de que las mujeres están para absorber las frustraciones reprimidas de los hombres comienza en el hogar y en la escalera de la escuela, pero no termina allí. Sigue a ambos sexos en grupos de iguales, en las relaciones, en el lugar de trabajo. Del mismo modo que a los hombres se les dice que se traguen el dolor, a las mujeres se les ordena que absorban la expresión del dolor de los hombres... Y esto es una bomba social a punto de estallar.

Cuando un niño tiene dos años y no sabe expresar sus emociones, suele tener bastantes rabietas a causa de su frustraciónCuando un niño tiene dos años y no sabe expresar sus emociones, suele tener bastantes rabietas a causa de su frustración

Enseñar vocabulario para hablar sobre lo que les frustra

La buena noticia es que hay formas en que, como padres, se puede desviar a los niños de las normas de género que lleva a la misoginia. Dado que la ira es a menudo una expresión de frustración, debemos darles a los niños un buen vocabulario para que sean capaces de decir lo que les frustra. Podemos preguntarles si se sienten tristes, heridos o decepcionados. Podemos decirles que está bien tener miedo. 

También podemos enseñarles a lidiar con su frustración de la misma manera en que es saludable que los adultos sientan angustia y procesan sus emociones: habla con tus hijos, haced ejercicios de respiración, meditación, escribe lo que ocurre, trabajar técnicas de gestión de emociones, etc. Es especialmente importante para los padres y otras figuras masculinas fomentar este espacio seguro para los niños al mostrarles que la vulnerabilidad no algo por lo que deban sentir vergüenza.

Es deber de los padres, de las figuras educativas y de la sociedad en general, que las próximas generaciones se conviertan en adultos equilibrados, donde exista una equidad de género, donde el trabajo con las emociones sea esencial. Solo de esta manera los niños aprenderán a lidiar con las emociones que les hacen sentir peor y que de esta manera se den cuenta de que la agresividad o la ira no siempre son el mejor camino a recorrer. Tanto niños como niñas deben entender que tienen fuerza, valor y capacidad para tener un pensamiento crítico, que pueden decir lo que piensan sin herir a otros y que ni los hombres son superiores a las mujeres ni las mujeres superiores a los hombres. Esta sociedad necesita Inteligencia Emocional y esto, debe enseñarse desde que los niños y las niñas son pequeños, desde el seno del hogar.

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