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En Navidad, ¡lo importante NO son los regalos!
En Navidad, ¡lo importante NO son los regalos!

INCULCAR VALORES

En Navidad, ¡lo importante NO son los regalos!

En uno de los momentos más importantes del año, enseñar y educar a los más pequeños en valores se presenta como algo vital.

No hay mayor ilusión que despierte la alegría de los más pequeños en Navidad que la de encontrar todos y cada uno de los regalos más deseados bajo el árbol. Días importantes en los que dar y recibir forman parte de nuestras tradiciones pero en los que debemos enseñar y demostrar que lo material no es lo realmente importante en estas fechas. Algo complicado cuando se tiene en cuenta que, desde hace semanas, los comercios y cadenas de televisión abordan a los niños con multitud de anuncios sobre los juguetes más sorprendentes de la temporada, para hacer que, por consiguiente, se conviertan en sus máximos deseos del año.

De ahí que muchas de las cartas a Papá Noel y los Reyes Magos -por no decir todas- acaben convirtiéndose en verdaderas listas sin fin, con multitud de peticiones de todo tipo. Y el momento más complicado llega cuando los verdaderos Reyes Magos y Papá Noel se enfrentan a ellas para realizar una criba razonable y elegir cuáles se adecuan más a las preferencias y deseos de nuestros hijos, primos, sobrinos o nietos. Y, por supuesto, siempre habrá que tener en cuenta que nunca -y cuando decimos nunca es NUNCA- se acierta del todo, desechando ideas que, quizá, no eran del todo correctas a nuestro parecer pero sí las mejores para sus pequeños destinatarios.

Un auténtico quebradero de cabeza para el que existen -aunque parezca algo imposible- multitud de soluciones. Y para ello, además de para conseguir que esta interminable lista se reduzca considerablemente, basándonos en razonamientos próximos a los valores y actos sensatos, es crucial transmitirles, desde muy pequeños, qué es lo verdadero importante en época de Navidad. Es decir, hacerles entrar en razón y enseñarles que lo más significativo de estos días NO son los regalos. Y lo primero que se nos pasa por la cabeza a la hora de debatir sobre este tema es, ¿cuándo comenzó a ser tradición ofrecer regalos en estos días tan señalados?

Aprovechad para realizar actividades en familiaAprovechad para realizar actividades en familia

¿Por qué hacemos regalos en Navidad?

Una importante premisa cuya explicación puede ayudar, y bastante, a formar los cimientos de lo que es verdaderamente fundamental en estas fechas. Pues bien, para empezar diremos que existen diferentes teorías que apoyan el nacimiento de la tan famosa práctica de intercambiar regalos en Navidad. Una de ellas, por ejemplo, de origen pagano, en la que al parecer se practicaban rituales durante el solsticio de invierno en honor a los dioses. Más concretamente, en la Antigua Roma, la más conocida fue bautizada con el nombre de 'Saturnalia', en la que se solían ofrecer regalos para rendir culto al dios del grano y de la agricultura.

Por otro lado, y más afianzada en nuestra cultura, se encuentra la tradición cristiana, basada en la ofrenda de los tres Reyes Magos a la Virgen María tras el nacimiento de Jesús. Aunque en el caso de los orígenes del hombre con barba blanca más conocido en el mundo, Papá Noel o Santa Claus -aunque en cada lugar del mundo adquiere una denominación diferente-, estos se remontan a nada más y nada menos que el siglo III. ¿Dónde? Ocurrió en Licia, Asia Menor, cuando un niño llamado Nicolás quedó huérfano y heredó toda la fortuna de sus padres. Más tarde, convertido en un buen sacerdote, se dedicó a emplear todo ese dinero en ayudar a multitud de niños y desamparados. Y fue entonces cuando nació la tradición de ofrecer regalos a los más pequeños.

No obstante, dichas historias pueden servirnos como primera idea para hacer ver a los más pequeños de la casa que el hecho de regalar multitud de juguetes en estas fechas, sin necesidad alguna, no tienen ningún sentido. Luego vendrá el que lo entiendan o no, pero como planteamiento resulta bastante interesante. Y después, es cuando entran en escena todos esos valores que debemos inculcarles para que sientan la Navidad con más ahínco que nunca. Lecciones de vida que les servirán para siempre y que les servirá, a la larga, para formarse como mejores personas.

 Pequeños y adultos tendréis la oportunidad de disfrutar de este periodo de descanso juntosPequeños y adultos tendréis la oportunidad de disfrutar de este periodo de descanso juntos

La Navidad, época de aprendizaje

Uno de ellos, y quizá el más importante de todos, es el valor de la unidad. Son días de vacaciones y, por lo tanto, tanto pequeños como adultos tendréis la oportunidad de disfrutar de este periodo de descanso juntos. Aprovechad para realizar actividades en familia, para visitar poblaciones cercanas o para escapar de la rutina durante unos días de viaje. También, es importante sacar partido a ese tiempo vacacional recordando que son fechas de comidas y cenas donde los amigos, primos, tíos y abuelos serán los protagonistas, para evitar que durante ese momento estén pendientes de cualquier tipo de distracción tecnológica. En el caso de que ocurra, que al menos disfrute acompañado.

Asimismo, resulta vital recordar también lo importante que es ser solidario con los demás. La Navidad, como hemos visto anteriormente, es el momento preferido de los más pequeños, y los catálogos de juguetes y las cartas a los Reyes Magos y Papá Noel se convierten en la más pura evidencia de ello. El control parece no existir a la hora de elaborar las peticiones a sus majestades reales, y no hay nada mejor que recordar e inculcar el valor de la solidaridad para rectificar sus comportamientos. Algo que se puede solucionar explicando la existencia de familias pobres sin recursos en el mundo y haciéndoles que colaboren en actos solidarios, regalando juguetes a otros niños o donando comida a familias necesitadas.

Por supuesto, la generosidad va fuertemente ligada al valor anterior, impulsando a nuestros hijo, primos, sobrinos o nietos a hacer los posible para que el resto de niños también sean felices en Navidad. Recurrir a cuentos o películas infantiles puede ser una buena opción para transmitir toda esta serie de valores. Y por supuesto, tampoco podía faltar educarles y enseñarles el gran valor de la gratitud -y más en esta época del año-. Aprender a agradecer los buenos actos les convertirá aun en mejores personas. Y el caso de recibir regalos puede ser un buen ejemplo de ello, siempre mostrando agradecimiento a quienes los ofrecen. Así, animarles a redactar una carta a los Reyes Magos y Papá Noel para darles las gracias.

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