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Detectar el Trastorno Límite de Personalidad en la infancia
Detectar el Trastorno Límite de Personalidad en la infancia

TLP

Detectar el Trastorno Límite de Personalidad en la infancia

El Trastorno Límite de Personalidad se empieza a identificar a partir de la adolescencia, sin embargo es muy importante para su tratamiento hacer una detección precoz en la infancia.

El Trastorno Límite de Personalidad (TLP), también conocido como trastorno borderline, es forma parte de los trastornos de conducta, y se caracteriza por ser uno de los que más sufrimiento provoca a la persona que lo sufre. Se da entre el 1% y el 6% de la población, alrededor del 75% son mujeres, y se suele identificar a partir de la adolescencia. Es, en general, un cuadro clínico difícil de identificar, pues si bien las conductas de las personas con TLP son muy disruptivas en su propia vida y en la de las personas de alrededor, a veces se confunden con reacciones propias de la infancia y adolescencia. Es sobre todo en la adultez cuando se observa que ese tipo de comportamientos no son propios de su edad.

El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales en su última edición (DSM-V), identifica los criterios diagnósticos del TLP. Es la principal herramienta de detección de este trastorno de personalidad, pero para llegar a una conclusión certera se debe realizar previamente una entrevista clínica por parte de un psicólogo o psiquiatra, y combinar esta técnica con otras que puedan ser necesarias, como la observación directa de las conductas, que resulta de mayor sencillez en la infancia y adolescencia, cuando el terapeuta puede acudir al centro educativo o el hogar a hacer esta tarea.

depresión.

Identificar el Trastorno Límite de Personalidad en la infancia

Como decíamos, identificar o diagnosticar un TLP durante la etapa infantil se hace complejo. Primero, los signos claros de este trastorno aún no se manifiestan en la infancia. Además, se puede confundir con otros trastornos, o incluso comportamientos que sí son disruptivos, pero no patológicos. No realizar un buen diagnóstico conlleva a que se ponga en marcha un tratamiento para un tipo de trastorno psicológico sin adecuarse a las necesidades específicas del niño o niña con Trastorno Límite de Personalidad.

En una entrevista al diario ABC, Peter Fonagy, jefe del departamento de Psicología Clínica, Educativa y de la Salud del University College de Londres, afirma que el Trastorno Límite de Personalidad se puede detectar mucho antes de que se puedan observar los síntomas del mismo. Se trataría de una detección precoz de las condiciones que ponen a un niño en riesgo de desarrollar este trastorno, y actuar sobre ellas para evitar que desarrollen y aprendan muchas de las conductas tan dañinas propias del TLP.

Desde niños se pueden observar si los niños tienen una manera muy intensa de experimentar sus emociones, claras dificultades para relacionarse con otras personas, problemas de atención o una fuerte hostilidad. El excesivo miedo al abandono, con reacciones muy intensas para evitar que esto ocurra, también son una señal de alerta. La cuestión es que estos sentimientos y reacciones al entorno son los que luego les harán tener reacciones agresivas seguidas de alta culpabilidad, una alta impulsividad que les lleva a buscar un alivio rápido de su malestar, generando problemas de adicciones, trastornos alimentarios, etc., y una serie de conductas autolesivas, haciéndose cortes o dándose golpes a sí mismos.

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Observación en el aula

Desde los colegios, así como desde casa, se debe prestar atención al comportamiento de niños y niñas que puedan destacar por sus conductas disruptivas. Así, el centro educativo se convierte en una importante fuente de detección precoz del Trastorno Límite de Personalidad. Debemos observar si un niño o una niña muestra algunos de estos signos:

  • Agresividad
  • Rabietas sin un motivo aparente
  • Alta inseguridad
  • Dificultad para relacionarse con otros niños y niñas
  • Baja tolerancia a la frustración
  • Son muy influenciables
  • Cambios de humor muy repentinos
  • Impulsividad

Si se da una combinación de estas conductas, aunque no tienen que ser todas, ya se nos está indicando que el niño o niña necesita ayuda psicológica. Dentro de ella, un buen diagnóstico precoz podría identificar un Trastorno Límite de Personalidad o la posibilidad de desarrollarlo en el futuro, y se puede empezar a trabajar con él o, sobre todo, ella, para evitar que vaya a más.

Qué hacer si sospechas de que tu hijo tiene TLP

Como decíamos antes, ante cualquier conjunto de conductas que pueda hacernos pensar que nuestro hijo o hija tiene un trastorno de este tipo, lo mejor es acudir a un psicólogo clínico infantil. Previamente, resulta muy útil y eficaz hablar con el colegio, tanto el orientador como los maestros o profesores, para que nos indiquen cómo es su comportamiento en el centro. Con ello, podremos ayudar al terapeuta a hacer un buen diagnóstico del caso, y colaborar con él en todo lo que nos precise. A veces, es necesario que como padres, madres o tutores, tengamos también que cambiar nosotros mismos algo, ya sea en las relaciones familiares, el ambiente, nuestro comportamiento individual, etc.

La recomendación de un psicólogo infantil para porque está más orientado a la terapia conductual, y no tanto a la farmacológica, que puede recomendar llevarla a cabo y derivar el caso a psiquiatría, pero en niños siempre es mejor intentar otros tratamientos antes de los psicofármacos.

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