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Cómo tratar a tu hijo si se hace pis en la cama: enuresis infantil nocturna
Cómo tratar a tu hijo si se hace pis en la cama: enuresis infantil nocturna

TRATAR EL PROBLEMA

Cómo tratar a tu hijo si se hace pis en la cama: enuresis infantil nocturna

La enuresis infantil ocurre cuando el niño no puede controlar sus esfínteres a partir de los cinco años y hay que tratarle con mucho tacto.

Todos los niños son susceptibles de tener enuresis infantilTodos los niños son susceptibles de tener enuresis infantil

Cuando tu hijo se hace pis en la cama estamos, con frecuencia, ante una situación de enuresis infantil nocturna. Enuresis hace referencia a la falta de capacidad de una persona de controlar de forma voluntaria sus micciones, es decir, la orina. Normalmente los niños adquieren esta capacidad a partir de los 18 meses, y van pasando por diferentes etapas, por ejemplo, aprenden primero a controlar la orina durante las horas diurnas y, posteriormente, aprenden a hacerlo durante la noche.

¿Cuándo se produce la enuresis infantil?

Hablaríamos de enuresis infantil cuando ocurre a edades a partir de 5 años, en las que se espera un control total de la orina, adquirido con anterioridad. También ha de haber ocurrido que el niño se orinara en la cama durante, al menos, 2 veces por semana a lo largo de 3 meses, o que, aunque haya ocurrido durante menos tiempo, suponga un malestar significativo para el niño y éste sufra mucho. A veces estos episodios ocurren de forma temporal, debido a períodos de estrés o malestar emocional para el niño, pero ha de estarse atento a si se repite con frecuencia o si persiste, porque entonces habrá que actuar para remitirlo.

Hablamos de enuresis infantil a partir de los cinco años
Sea cual sea la causa y frecuencia de mojar la cama, nos centraremos en la actitud y reacción que hay que tener con el niño, porque van a ser muy importantes tanto para él, y evitar así un mayor sufrimiento y conseguir una reducción de los episodios más rápida y eficaz, como para ti y que lleves la situación con más calma, positividad y sea una ocasión para reforzar la relación con tus hijos.

Que moje la cama no significa que esté enfermo, transtornado o sea diferenteQue moje la cama no significa que esté enfermo, transtornado o sea diferente

Cómo debes reaccionar frente a tu hijo cuando descubres que moja la cama

Lo primero que hay que tener en cuenta es que el niño no está enfermo, ni trastornado, ni es un caso anormal. Hay que consultar al pediatra para descartar problemas médicos, pero no es común que éste sea el origen, por lo que la primera reacción que se tenga no ha de ser la de esperar lo más grave, hay que mantener una actitud serena y tranquila. Normalmente, la emisión no voluntaria de orina se debe a que el niño no ha aprendido bien esta conducta de control fisiológico, y simplemente hay que enseñarle a adquirirla, aunque esto conlleva un esfuerzo.

Al igual que los padres han de tranquilizarse con respecto al problema, también han de tranquilizar a sus hijos. El niño sabe, o nota, que no es normal mojar la cama a su edad, por lo que puede sentirse angustiado, perder autoestima y/o tener miedo a que la reacción de los padres sea de riña, o de risa por parte de terceras personas. La enuresis infantil ocurre en torno al 20% de niños de 5 años, y al 10% de niños de entre 6 y 10 años, por lo que tu hijo no es el único.

Habla abiertamente con tu hijo sobre el tema
En ocasiones, los problemas de enuresis infantil son derivados de preocupaciones que tenga el niño, momentos de estrés o situaciones emocionales negativas: celos ante un nuevo hermano que vaya a nacer o haya nacido, problemas en el colegio con compañeros o profesores que le regañan, problemas entre los padres, etc. Es por ello que hay que conocer si el niño tiene algún problema de este tipo, porque trabajar en su enuresis también va a implicar trabajar en las situaciones que, en su caso, la desencadenan.

la enuresis infantil puede derivarse de preocupaciones que tenga el niñoLa enuresis infantil puede derivarse de preocupaciones que tenga el niño

La mejor forma para resolver un problema de este tipo es, por un lado, hablando abiertamente de él, sin esconderlo ni ignorarlo para no hacer creer al niño que es una situación humillante o de sufrimiento, y, por otro, cooperando: has de hacer saber a tu hijo que hay un pequeño desajuste, que ocurre a muchos niños y que se puede corregir, y que para ello vais a colaborar entre todos y que, finalmente, va a conseguir dejar de mojar la cama. Así, desde que notas que el niño moja la cama, hasta el tratamiento concreto que llevéis a cabo para corregirlo, debéis trabajar juntos, por ejemplo, es importante que cambiéis las sábanas juntos, controléis con él cuándo se repiten las micciones nocturnas, etc, para hacer partícipe a tu hijo.

El niño ha de saber que sus padres le apoyan de forma incondicional, tanto en esta como en todas las situaciones que se le vayan presentando en la vida, y así aprenderá también a hablar y pedir ayuda en sus problemas en el futuro, y verse más seguro porque sabe que tiene el apoyo necesario en su familia. Por ello, vuestra reacción ante el problema va a ser muy importante.

Las consecuencias de regañar o reñir a tu hijo por mojar la cama

Bajo ningún concepto has de reñir ni castigar a tu hijo por hacerse pis en la cama. Esta conducta es involuntaria por parte del niño, por lo que el castigo es una técnica totalmente ineficaz para eliminarla. Es común que, debido a lo desagradable y estresante que resulta interrumpir el sueño para cambiar el pijama y las sábanas del niño en medio de la noche, algunos padres regañen a sus hijos por el mal humor que les provoca la situación. Otras veces, la falta de información les haga pensar que el niño tiene la culpa de su enuresis, por ejemplo, porque piensen que se hacen pis encima porque no les apetece levantarse, o porque quieren llamar la atención.

Nada de llamar al niño cosas como irresponsable o bebéNada de llamar al niño cosas como "irresponsable" o "bebé"

No regañes al niño por mojar la cama, adopta una actitud serena
Como comentábamos antes, adquirir una actitud más serena y positiva ante el problema os vendrá bien a todos. El ser consciente y aceptar que temporalmente va a haber que interrumpir el sueño alguna noches y lavar con más frecuencia las sábanas y ropa del niño, pero que es pasajero, te ayudará a verlo como una situación menos estresante, además, tienes que recordar que apoyar y ayudar a tu hijo de forma eficaz estrechará más vuestros lazos.

También se ha de recordar que el niño está sufriendo y que, posiblemente, su autoestima esté disminuyendo, y con las riñas, humillaciones y etiquetas de "cochino", "irresponsable", "bebé" le estemos mermando más. Esto se vería agravado si el origen de la enuresis estuviera en un problema emocional que tuviera el niño, como se ha comentado anteriormente: estrés o ansiedad derivados de problemas en el colegio, en casa, celos, miedo... Especialmente en niños que tienen Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), que reciben riñas con bastante frecuencia debido a su conducta disruptiva, y éstos niños tienen 4 veces más probabilidades de tener enuresis infantil que que no lo padecen.

Para todas las situaciones que vivan los hijos han de contar con el apoyo incondicional de sus padres, si no, su desarrollo emocional se verá deteriorado.

Conviene ir al pediatra para descartar problemasConviene ir al pediatra para descartar problemas

¿Debo acudir a un psicólogo? ¿Y al médico?

Ante la observación de que el niño se hace pis en la cama con cierta frecuencia, sí hay que consultar al pediatra. Es común que sea una situación embarazosa de comentar cuando está el niño delante, pero hay que hacerle entender que es necesario. Ir al pediatra descartará problemas de origen orgánico, como puede ser el tener la vejiga demasiado pequeña, o enfermedades de las que pueda derivar la enuresis, pero esos casos suponen sólo un 8%, el origen de la enuresis suele ser psicológico. Pero siempre hay que acudir al pediatra. Si tu hijo se orina sólo en ocasiones muy contadas, también es recomendable que se consulte al médico para que te guíe en la posible causa.

Siempre hay que acudir al pediatra
Si hemos descartado un diagnóstico patológico, llegó el momento de consultar al psicólogo infantil, generalmente el mismo médico aconsejará la consulta al mismo. No hay que tener la idea de que al psicólogo se va cuando se tienen trastornos emocionales, ni hay que esperar a acudir a él sólo si el niño presenta altos desajustes en el humor, sueño, apetito, conductas sociales... El psicólogo está para ayudar a aprender y/o eliminar conductas que lo precisen.

Así, cuando nos referimos a que el origen de la enuresis infantil es psicológico, no quiere decir que tu hijo tenga un problema mental, sino que tiene que aprender una conducta que no ha adquirido bien en su momento, que es el control del momento de orinar. El psicólogo ahondará también en las posibles causas emocionales que puedan estar afectando al problema, y pondrá en marcha el tratamiento que vea más adecuado.

La enuresis infantil suele ser un problema de consucta La enuresis infantil suele ser un problema de consucta

El tratamiento de la enuresis, generalmente, consiste en un entrenamiento para que el niño aprenda a controlar la orina y, por tanto, a mantener las pautas de orinar normales, en las que, concretamente en la noche, aguante sin falta de tener que vaciar la vejiga o, en caso de necesitarlo, se despierte y vaya al baño.

La enuresis infantil no es un problema mental, sino de conducta
No obstante, es posible que el propio pediatra os indique las pautas a seguir para corregir la enuresis, o recomiende instrumentos concretos para ello, como el 'pipi-stop'. Lo importante es que en este entrenamiento jugaréis un papel principal los padres, quienes tendréis que llevarlo a cabo en casa, por ello hay que mantener siempre la paciencia.

No es recomendable aplicar tratamiento farmacológico al niño, a menos que sea para tratar un problema orgánico del cual derive la enuresis. Y si existe algún problema emocional, tampoco es aconsejable administrar tu hijo medicamentos del tipo ansiolíticos o antidepresivos, pues no estarán tratando el problema y, además, le provocarán efectos secundarios.

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