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Cómo enseñar seguridad a los hijos para evitar los secuestros
Cómo enseñar seguridad a los hijos para evitar los secuestros
SEGURIDAD INFANTIL

Cómo enseñar seguridad a los hijos para evitar los secuestros

Es muy importante enseñar seguridad a los niños para evitar secuestros y que sepan cómo actuar en casos concretos.

Ser padre no es tarea fácil y si ya resulta complicado hacerse cargo del cuidado de un niño pequeño, más duro se vuelve cuando hay que empezar a darle independencia y lanzarlo al mundo. Muchos padres, sobre todo primerizos, se preocupan por el bienestar de su hijo, así como de su salud física y psicológica, y por ello intentan controlar y supervisar todo lo que hace su pequeño con el fin de evitarle sustos, problemas y daños innecesarios.

Ser padre no es tarea fácilSer padre no es tarea fácil

Sin caer en la contraproducente sobreprotección, vigilar a los hijos mientras no han comenzado a desarrollar el sentido de la responsabilidad es una de las formas más eficaces para mantener su seguridad, pero, ¿qué se puede hacer cuando el niño ha de comenzar a valerse por sí mismo ante el mundo? La inocencia es algo innato en los niños de corta edad así que comenzar a educarlos para prepararlos ante los peligros y riesgos que pueden existir fuera del entorno familiar es algo muy necesario que evitará disgustos innecesarios.

Quizá uno de los mayores temores de una madre o de un padre es que su hijo confíe en desconocidos con malas intenciones. Los secuestros infantiles son una lacra que, desgraciadamente, existen alrededor de todo el mundo y para evitarlos, es imprescindible enseñar a los niños a ser prudentes con los desconocidos. Si quieres saber cómo puedes enseñarles seguridad a tus hijos sin llegar a provocarles miedo o temor, presta atención a los siguientes consejos.

Identificar y evitar a personas extrañas

Este es el punto más importante para alejarse del peligro. Si tú, como padre, enseñas a tu pequeño a diferenciar en qué personas puede confiar y en cuales no, tendrás parte del trabajo casi hecho y lograrás evitar posibles secuestros. Como algo obvio, un niño se enfrentará a desconocidos todos los días, pero no por ello ha de pensar que todos ellos tienen malas intenciones. No todos los extraños son malos y esto has de dejárselo muy claro a tu hijo para no limitar sus capacidades sociales o incluso para cuando tenga que pedir ayuda a algún desconocido si se encuentra en una situación de peligro.

Un niño pequeño puede tener la visión de una persona mala como alguien con un aspecto aterrador, tal y como aparecen los villanos en sus series y películas favoritas, pero has de enseñarle que las apariencias pueden engañar y que un extraño puede ser malo incluso si va bien vestido o si es amable. Educa a tu hijo de tal forma que juzgue a las personas por sus acciones y que desconfíe de situaciones potencialmente peligrosas como, por ejemplo, si un desconocido lo invita a marcharse con él, le pide desobedecer a los padres, le hace sentirse incómodo, etc.

Enséñale a gritar ante un posible peligro

Por mucho que un padre intente evitarle situaciones incómodas a su hijo, es posible que uno no sea consciente de los riesgos por los que puede llegar a pasar un niño pequeño. No limites los consejos que le des a tu hijo en torno a cómo evitar ciertas situaciones, sino que también le enseñes a enfrentarse ante una situación de peligro. La mejor reacción que un niño de corta edad puede tener ante un adulto extraño que intenta hacerle daño es que este se haga notar y alerte a los que lo rodean para que puedan ayudarlo.

Un niño debe saber qué hacer ante un posible secuestro o situación de peligro así que enséñale las posibles circunstancias que se pueden dar y cómo ha de reaccionar ante ellas. La idea es que tu hijo sepa que debe gritar y/o hacerse notar y poner en alerta a otros adultos desconocidos si la cosa se pone fea.

Razonar los riesgos

Como ya se ha mencionado antes, los niños tienen un sentido de la inocencia muy grande y, cuando son muy pequeños, todavía no saben distinguir las cosas buenas de las cosas malas. Para enseñar a tu hijo que ciertas acciones son peligrosas y que pueden hacerle daño, has de mostrarle las razones. Por ejemplo, si le expones la posibilidad de que un desconocido lo pueda secuestrar, explícale las circunstancias en las que podrían ocurrir los secuestros y hazle razonar que eso significaría estar lejos de sus padres y con alguien desconocido que podría querer hacerle daño.

La idea no es que tus hijos hagan lo que sus padres les mandan porque sí, sino que estos sean capaces de identificar situaciones de peligro atendiendo a las conclusiones y razones que ellos mismos, por sí solos, hayan pensado. Para asegurarte de que los juicios que tu hijo hace son los correctos, charla con él y corrígele sin comete algún error.

Enséñale algunas reglas básicas

Una vez le hayas mostrado a tus hijos cómo deben reaccionar ante una situación de peligro y qué deben, o no, juzgar en una persona, es importante que también te centres en una serie de reglas básicas que han de seguir cuando vivan alguna situación que los haga exponerse a algún tipo de riesgo. Por ejemplo, si tu hijo se pierde y no sois capaces de encontraros, enséñale a identificar los uniformes de policía o a pedir ayuda a desconocidos que se encuentren en tiendas o en lugares visibles al público.

Educa a tus pequeños de tal forma que sepa cómo buscar ayuda si se ven en una situación de peligroEduca a tus pequeños de tal forma que sepa cómo buscar ayuda si se ven en una situación de peligro

Educa a tus pequeños de tal forma que sepa cómo buscar ayuda si se ven en una situación de peligro. Algo que ayudará a que estos consejos se queden en la cabeza de tu hijo y que posteriormente aplique en caso de necesidad, será que se los repitas una y otra vez. Por norma general, los niños pequeños aprenden a base de repetición así que aprovecha cualquier circunstancia que puedas usar como ejemplo de posibles secuestros para inculcarle las normas de seguridad que consideres. Por ende, y si necesitaras un plus de confianza, intenta no dejar solos a tus hijos ni tampoco quitarles la vista de encima. Dales independencia, enséñales a desenvolverse en el mundo y no los sobreprotejas pero siempre ten en cuenta que, al fin y al cabo, son niños y han de ser protegidos hasta que sean lo suficientemente mayores como para identificar los peligros y saber actuar ante ellos sin titubear.

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