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Cómo diferenciar un resfriado de una gripe en niños
Cómo diferenciar un resfriado de una gripe en niños
INVIERNO

Cómo diferenciar un resfriado de una gripe en niños

Las enfermedades del invierno son todas muy parecidas, pero no así su tratamiento y duración, aprende a diferenciarlas.

Llega el invierno y, con él, llega el frío. Y, con el frío, llegan los niños cogiendo tanto un resfriado como una gripe. Y es que tanto el resfriado como la gripe son de las enfermedades más comunes en niños pequeños. El problema llega a la hora de diferenciar un resfriado de una gripe; cuando somos nosotros los que hemos enfermado, es bastante fácil, puesto que sabemos diferenciar si tenemos mal cuerpo o no. Cuando hay un malestar más generalizado, y nos encontramos peor, solemos asociarlo rápidamente a la gripe en lugar de al resfriado.

Pero, ¿qué pasa cuando son nuestros hijos los enfermos, y no nosotros? Es mucho más complicado de distinguir, sin lugar a dudas. Lo primero que debemos saber a la hora de diferenciarlo es que no habrá nadie como un especialista para ayudarnos a distinguir un resfriado de una gripe; es por eso que, a la mínima sospecha, es importante que los llevemos al pediatra. Un especialista será el que mejor determinará cuál es la infección que tiene el niño en cuestión.

Aunque si quieres saberlo por tu propia cuenta, para no tener que estar recurriendo constantemente a un especialista en caso de que sea solo un resfriado, no te preocupes porque hay algunas claves fundamentales que te ayudarán a distinguirlos.

En niños menores de 2 años es más común el resfriadoEn niños menores de 2 años es más común el resfriado

El resfriado es lo más común

La infección más común en los niños menores de dos años es el resfriado; y es que, por media, un niño suele tener entre ocho y diez resfriados antes de cumplir los tres años. Si van a la guardería, o si tienen hermanos mayores, lo más probable es que acaben cogiendo muchos más resfriados. Y es que es muy fácil que, con un sistema inmunológico tan débil, cualquier infección actúe rápidamente en ellos.

A veces, no obstante, es difícil saber si es un resfriado o una gripe. Pero hay algunas pistas que pueden indicarnos más o menos si es una cosa u otra. Por ejemplo, el resfriado va apareciendo poco a poco, y no tiene por qué presentar fiebre; eso sí, de tener fiebre el niño, será una fiebre bastante leve. Se sentirá algo cansado, y tendrá una gran congestión nasal, además de tos leve y dolor de garganta. Son síntomas que todos conocemos de sobra. La clave es, pues, que no haya una fiebre demasiado elevada.

Mas si veis que hay una fiebre que alcanza los treinta y ocho grados o más, y los niños se sienten extremadamente cansados, puede que estéis ante una infección por gripe en lugar de una por resfriado. La congestión nasal y las secreciones serán más fuertes, así como la tos y el dolor de garganta, que será más profundo. Además, encontraréis síntomas adicionales, como son los dolores musculares, los escalofríos e, incluso, los vómitos y la diarrea.

En la gripe tendremos más síntomas, como dolor muscular o vómitosEn la gripe tendremos más síntomas, como dolor muscular o vómitos

Es importante saber si estamos ante una gripe o un resfriado porque los segundos se suelen curar solos, sin que haya ningún tipo de consecuencia, mientras que las gripes sí que pueden llegar a necesitar de ayuda adicional para que los pequeños acaben recuperándose. Lo primero que os hará preocuparos será, sin lugar a dudas, la fiebre. En el momento en el que un padre ve que su hijo tiene fiebre puede llegara preocuparse mucho; pero tranquilos, con un tratamiento, incluso la gripe será pan comido.

La gripe requiere un tratamiento

Cuando una infección ha sido provocada por una gripe, es necesario que haya un tratamiento. Los analgésicos serán la forma más rápida y efectiva de conseguir que baje la fiebre; además, al mismo tiempo, hará que desaparezcan tanto los dolores como los malestares más leves. Eso sí, los niños no deben tomar ningún tipo de analgésico sin que haya prescripción médica de por medio, puesto que podría acabar tomando una dosis excesiva.

Además, la cantidad de analgésico que un niño deba tomar depende de bastantes variables, como la edad y el peso, y pese a que haya tablas en internet para calcularlo, es mucho mejor si lo hace un profesional.

Sea una gripe o un resfriado, debéis saber que ninguna de las dos infecciones es extremadamente grave, con lo cual no es algo que deba preocuparos en exceso. Todos los niños pasan por diversas gripes y resfriados a lo largo de su infancia, así que es totalmente normal que eso suceda.

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