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El acoso escolar puede desencadenar en un trastorno de estrés postraumático
El acoso escolar puede desencadenar en un trastorno de estrés postraumático

ESTRÉS POSTRAUMÁTICO

El acoso escolar puede desencadenar en un trastorno de estrés postraumático

Si un niño sufre acoso escolar o bullying puede desencadenar en él un trastorno de estrés postraumático.

Durante años, se pensó que el trastorno de estrés postraumático era algo que solo los veteranos de guerra experimentaban. Actualmente se sabe que cualquier evento traumático puede causar trastorno de estrés postraumático, incluida la violencia doméstica o el acoso escolar. De hecho, la intimidación tiene un impacto duradero en las víctimas. A menudo experimentan ansiedad, miedo, pesadillas, insomnio, depresión y muchos otros síntomas. Y debido a que las víctimas a menudo se sienten vulnerables, impotentes e incapaces de defenderse, la intimidación también puede conducir a condiciones relacionadas con el estrés como el  trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Existe un vínculo directo ente el acoso escolar y el trastorno de estrés postraumático. El trastorno de estrés postraumático es un trastorno de ansiedad que se produce después de sufrir un trauma como puede ser el bullying. Aunque cualquier tipo de estrés puede llevar a un trastorno de estrés postraumático, por lo general implica una experiencia personal directa en la que la víctima se sintió amenazada, resultó herida o vio amenazas, como herían o cómo mataban a otra persona.

El estrés que se siente cuando se vive acoso escolar no acaba cuando éste acaba, si no que el trastorno de estrés postraumático puede aparecer en la vida de una persona mucho después de que el acoso escolar haya terminado.

El estrés que se siente cuando se vive acoso escolar no acaba cuando éste acabaEl estrés que se siente cuando se vive acoso escolar no acaba cuando éste acaba

El TEPT en niños

Si bien los síntomas del TEPT son similares en adultos y niños, hay algunas cosas que son diferentes. Vale la pena notar estas diferencias, especialmente si crees que tu hijo puede tener TEPT. Reconoce este trastorno dependiendo de la edad de tu hijo.

De 5 a 12 años

Los niños a menudo no tienen flashbacks o problemas para recordar partes del trauma o la intimidación, como suelen hacer los adultos con TEPT. Pero, podrían poner los eventos de la intimidación en el orden equivocado. Los niños también podrían creer que había señales de que el acoso escolar iba a ocurrir. Como resultado, creen que si prestan atención pueden evitar futuros problemas de acoso escolar. Esta creencia puede causar hiper vigilancia y que sientan estrés constante.

A veces los niños mostrarán signos de trastorno de estrés postraumático en su juego. Por ejemplo, podrían seguir repitiendo una parte del trauma una y otra vez mientras juegan. Si bien pueden estar jugando de esta manera para tratar de superar o dar sentido a lo que experimentaron, no tendrán éxito en aliviar su angustia. Desafortunadamente, este tipo de juego raramente disminuirá sus preocupaciones. Los niños también pueden encajar partes del trauma en su vida diaria. Por ejemplo, un niño puede llevar un arma blanca a la escuela para protegerse, especialmente si un agresor lo amenazó anteriormente con hacerle daño.

A veces los niños mostrarán signos de trastorno de estrés postraumático en su juego
A veces los niños mostrarán signos de trastorno de estrés postraumático en su juego

De 12 a 18 años

Debido a que los adolescentes se acercan a la edad adulta, algunos de los síntomas del trastorno de estrés postraumático a esta edad comienzan a parecerse a los de los adultos. Por ejemplo, pueden tener pensamientos o recuerdos molestos, pesadillas recurrentes, escenas retrospectivas y fuertes sentimientos de angustia cuando se les recuerda el evento. 

La única diferencia es que los adolescentes son más propensos que los niños más pequeños o adultos a mostrar conductas impulsivas y agresivas. Aunque los niños estén llenos de pensamientos de experiencias dolorosas, esto no significa que sean fácilmente observables. De hecho, los niños suelen sufrir en silencio.

Además del trastorno de estrés postraumático, los niños y adolescentes a menudo experimentan otros efectos de la intimidación, como sentir miedo, preocupación, tristeza, ira, soledad, baja autoestima, incapacidad de confiar en los demás, depresión y, a veces, incluso puede tener pensamientos suicidas. Es necesario reconocer las señales para saber si tu hijo está siendo acosado en la escuela, sobre todo porque hay niños que no cuentan nada a sus padres por miedo. Cualquier comportamiento extraño en tu hijo o poco usual en él, deberás valorarlo y hablar con sus maestros para ver si todo marcha bien. La intervención temprana en una situación de acoso es la mejor manera de reducir la probabilidad de consecuencias a largo plazo. Si tu hijo tiene TEPT deberás llevarle al médico para que le valore un profesional de salud mental.

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