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La acetona en niños, causas y cómo tratarla
La acetona en niños, causas y cómo tratarla

ACETONA

La acetona en niños, causas y cómo tratarla

La acetona es un síntoma que se produce cuando el niño consume pocos azúcares, dando lugar a malestar y aliento desagradable.

La acetona puede ser causa de la dieta, pero tambien de estados febrilesLa acetona puede ser causa de la dieta, pero tambien de estados febriles

Debido a la actividad de los niños, y al hecho de que su cuerpo necesita nutrientes para afrontar los cambios necesarios para un crecimiento adecuado. Así, se hace importante una buena alimentación cargada de azucares complejos, pues a diferencia de los adultos, en estos se consume mucho más rápidamente ocasionando, a la larga, unos síntomas poco agradables tanto para los niños como para los cercanos a él. Esto se debe a que cuando el azúcar es consumido, el cuerpo usa las grasas como alternativa de energía. Al quemarlas, estas se descomponen en una serie de sustancias de entre las que se encuentra la acetona. Esta última, volátil y gaseosa, al contactar con el aire produce un mal olor, como a podrido, que escapa por el tracto digestivo y lleva a un mal aliento que puede ser bastante desagradable.

Diversas causas pueden ser la productora de este problema, pero todas ellas convergen en un único punto: los niños requieren cuatro veces más azúcares que los adultos. Así, un trastorno digestivo o alimentario pueden llevar a la ausencia de la cantidad necesaria previa al uso de las grasas y posterior aparición de la acetona.

¿Cuáles son los síntomas más comunes?

A parte de la posible aparición de hipoglucemia en los chicos, debido a esa falta de azúcares esenciales, la aparición de la acetona viene asociada a un mal olor que se percibe tanto en el aliento como en la orina. Se suele describir este como el olor a manzanas ácidas o, en los peores casos, podridas. Asociado al consumo total de la fuente básica de energías aparecen también somnolencia y cansancio. Otros síntomas habituales son la falta de apetito, humor irritable, náuseas, dolor de barriga, jaquecas, ojeras y fiebre. Este último es el más grave pues lleva a la aceleración del metabolismo y, con ello, a que el problema se agrave aun más. Por ello tratar este último suele ser el mayor facilitador para la recuperación completa.

Causas de la acetona en niños

Cómo ya mencionamos, la ausencia de los azucares esenciales en la alimentación de los infantes es el motivo esencial de la aparición de la acetona. Teniendo esto claro, en realidad son tres los motivos más habituales que pueden llevar a que esta situación suceda:

a) Ayuno: Sí es cierto que los horarios de los colegios y la insistencia de los niños en dormir un rato más y remolonear antes de levantarse del todo para ir a clase puede llevar a los padres -o a ellos mismos- a no desayunar apropiadamente. Teniendo en cuenta el desgaste de la noche y todas las horas sin comer -desde la cena- el cuerpo acaba agotando las reservas y empieza a descomponer las grasas, con la consabida aparición del resto de síntomas.

Para tratar la acetona es recomendable dar a los niños zumos y refrescos azucaradosPara tratar la acetona es recomendable dar a los niños zumos y refrescos azucarados

b) Fiebre: Un estado de fiebre prolongada también, a parte de la consabida falta de alimentación por la inapetencia de los niños debido al malestar, puede facilitar el consumo de azúcares. La elevada temperatura, cómo parte de los síntomas de la enfermedad que curse, desvela la aceleración del metabolismo que el cuerpo usa para recuperarse del problema subyacente. Este metabolismo consume toda las reservas a un ritmo mucho mayor que cuando el cuerpo está sano y, con esa ausencia de alimentos, lleva al punto en el que la acetona hace su aparición.

Hábitos saludables para prevenir la acetona

Los médicos siempre aconsejan que el mejor tratamiento es, siempre, la prevención del problema. Si no aparece, no hay nada que recuperar y eso es síntoma de buena salud. Así que llevar una vida saludable y con una buena dieta alimenticia es lo mejor que los padres pueden ofrecer a los niños para evitar pasar el mal trago de la acetona, pues a parte de toda la sintomatología física, pueden sufrir rechazo o bullying debido a los malos olores que se desprenden. Así, hay una serie de conductas importantes a seguir para prevenir todo esto:

a) Un buen desayuno no solo otorga la energía para sobrellevar con éxito la jornada escolar si no para aportar los azucares perdidos durante la noche y que el cuerpo no necesite hacer uso de las grasas

b) Una dieta equilibrada con un nivel de grasas no desproporcionado o desequilibrado con el resto de nutrientes es tan o igual de importante que el punto anterior. Pues aunque desayune, si la proporción de grasas es mayor es más factible que se acabe haciendo uso de estas.

c) El ejercicio y el esfuerzo físico prolongado llevan a la pérdida de agua, minerales y azúcares. Hidratarse y alimentarse adecuadamente tras una jornada de deporte intenso ayudará a la prevención de la acetona.

Un completo desayuno diario ayuda a prevenir la acetona en niñosUn completo desayuno diario ayuda a prevenir la acetona en niños

Hay otros motivos de la aparición, pero son de difícil prevención. La fiebre y los vómitos ayudan a la aparición de este problema, pero siendo difícil de prevenir, una vez hagan acto de aparición será necesario tratarlo rápidamente para que no desemboque en problema que estamos intentando solucionar.

Mi hijo/a tiene acetona, ¿qué hago?

Pero incluso con todo lo que hagamos para prevenirlos, una mala semana o alguna enfermedad previa puede acabar desencadenando en su aparición y, en esos casos, hay que saber tratar esta. Lo primero, no es realmente una enfermedad, si no el síntoma de un mal ajuste de la alimentación. Así que, salvo que dure más de 24 horas tras aplicar los tratamientos adecuados, se puede solucionar en casa sin muchos quebraderos de cabeza.

-Dale a tus hijos bebidas con azúcar -ya sean zumos o refrescos- removiendo la bebida con una cucharilla si estos tienen burbujas o gas para remover estas pues pueden ser dañinos en esta situación. Que se beba a sorbos -no de un tirón- pequeños que se espacien cada pocos minutos. Podría pasar que beber grandes tragos llevara a vómitos por no tolerar el cuerpo esta descarga de azúcar.

-Evita el agua carbonatada y la leche condensada. En cambio, si parece que su estómago está más asentado y ya no vomita la comida, dale alimentos más sólidos: yogur, galletas, una cucharada de almíbar o miel...

Si nada de esto soluciona este problema en un par de días, acude al pediatra habitual para que haga un análisis más exhaustivo de las causas del problema y que os aconseje que debéis hacer para solucionarlo y, en el futuro, evitar su reaparición.

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