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¿Son peligrosas las radiografías de rayos x en los niños?
¿Son peligrosas las radiografías de rayos x en los niños?
SALUD INFANTIL

¿Son peligrosas las radiografías de rayos x en los niños?

Las radiografías pueden causarnos temor por los efectos de la radiación en la salud, especialmente si son niños, ¿cuándo son demasiados rayos x para ellos?

Las personas estamos expuestas a pequeñas cantidades de radiación provenientes del sol, la tierra, las rocas, los edificios, el aire y el agua. A esta radiación se la conoce como radiación natural de fondo o del ambiente, diferente a la radiación utilizada en rayos X. Una radiografía es una técnica exploratoria que consiste en someter el cuerpo a la acción de rayos X para obtener una imagen del mismo. Para ello, se emplean radiaciones ionizantes, un tipo de ondas con mucha energía que les permite pasar a través del cuerpo humano. Dosis muy elevadas de radiación pueden causar quemaduras temporales en la piel.

Las radiografías permiten diagnosticar un gran número de enfermedades. Aun así, existe un pequeño riesgo de sufrir algún cáncer a lo largo de los años. Los tumores más frecuentes por el uso de radiaciones son las leucemias, el cáncer de pulmón, de tiroides y de mama. Los niños son más sensibles que los adultos a la radiación, pues algunos de sus órganos aún no están desarrollados del todo y sus células son más frágiles. No obstante, es cierto que, menos del 2% de los niños tratados con radioterapia desarrolla tumores en el área irradiada.

Los niños son más sensibles que los adultos a los rayos XLos niños son más sensibles que los adultos a los rayos X

Debemos evitar realizar pruebas radiológicas innecesarias

La cantidad de radiación de una radiografía es muy pequeña. No obstante, debemos tener precaución sobre el número de pruebas radiológicas a las que sometemos a los niños pues, teniendo en cuenta varios estudios de la SERAM (Sociedad Española de Radiología Médica), está demostrado que un 30% de las mismas son completamente innecesarias.

La radiografía más común utilizada en la etapa infantil es la radiografía de tórax, utilizándose en casos como la bronquitis y la neumonía, unas infecciones respiratorias muy frecuentes en las que los rayos X no aportan nada, según confirman diversos estudios en el Journal of Pediadrics. Lo mismo ocurre con las radiografías de cráneo que se ordenan después de un traumatismo, pues el hecho de que ésta salga bien no implica que no haya lesiones en el cerebro. Así pues, este tipo de radiografías deben estar indicadas para casos muy justificados y con una previa evaluación médica.

Las radiografías más recomendadas en la etapa infantil son las de huesos (cuando se trata de un traumatismo de partes blandas, como los músculos, los ligamentos o los tendones), las de cuello, para ver el crecimiento raro de tejidos, las de senos paranasales y las de columna lumbar, para diagnosticar problemas como la enuresis nocturna (mojar la cama).

A veces se colocan placas de plomo para proteger diversas zonas del cuerpo de los rayos xA veces se colocan placas de plomo para proteger diversas zonas del cuerpo de los rayos x

Efectos de las radiografías

Los efectos a largo plazo de los rayos X dependerán de la intensidad, el número y la frecuencia de las radiaciones que tu hijo reciba a lo largo de los años. Durante estas pruebas, una pequeña fracción de los rayos X atraviesa el cuerpo, y los tejidos corporales absorben los demás fotones. La energía de los fotones absorbidos puede separar compuestos y causar daño celular. La mayor parte de este daño se repara pronto, pero otra parte es permanente.

En ocasiones, para disminuir tales efectos, se utiliza protección para cubrir partes del cuerpo de su hijo, como los testículos, los ovarios o la glándula tiroidea. Para ello, se utiliza un objeto de plomo para evitar así el paso de las radiaciones a los órganos reproductores. No obstante, si los protectores obstaculizan la obtención de una buena imagen, no deben usarse. Los niños pequeños y el feto en desarrollo son los más sensibles ante los efectos de tales radiaciones.

Algo que debemos recordar antes de someter a nuestro hijo a una radiografía es, en primer lugar, que si el niño tiene otras radiografías o estudios previos en la misma zona, se lo puedes mostrar al médico para así evitar que tu hijo se vuelva a someter a las pruebas radiográficas. En segundo lugar, asegúrate de que se utilizan las protecciones pertinentes durante la radiografía para proteger las partes más sensibles del niño, como bien se ha mencionado anteriormente.

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