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¿Provocan las vacunas autismo? Desmontamos el mito
¿Provocan las vacunas autismo? Desmontamos el mito

ALARMA

¿Provocan las vacunas autismo? Desmontamos el mito

No hay evidencia científica de que las vacunas causen autismo, pero hay una idea extendida sobre esta cuestión que está causando temor en padres y madres.

Los mitos arraigados a la ciencia pueden llegar a ser muy peligrosos, y pueden acabar provocando una gran cantidad de problemas graves. Por ejemplo: hay quien cree que durante la menstruación, una mujer no puede quedarse embarazada. La consecuencia de creer en esto puede ser un embarazo no deseado, porque durante la menstruación la mujer sigue teniendo probabilidades de acabar quedándose embarazada, por supuesto.

Hay mitos mucho más extendidos, y que incluso algunas voces públicas han llegado a defender en más de una ocasión. Seguramente habrás oído hablar de este en particular: las vacunas pueden provocar autismo en los niños. Hace relativamente poco, a principios de este mes, Javier Cárdenas, un famoso periodista español, declaró lo siguiente: "Una reflexión más que interesante, sobre todo a los que nos toca de cerca. Ya lo dijo incluso Obama, el autismo se ha convertido en una epidemia. Para que veas hasta qué punto algo se está haciendo mal. Seguro. Desde un punto de vista de vacunas, como muchos sostienen esta teoría y es una teoría apoyada en hechos importantes; que tienen metales pesados que los niños no saben absorber, que sus cuerpos no saben absorber. O por la razón que sea. Pero en Estados Unidos han aumentado un 78% en los últimos diez años. ¡Un casi 80% de los casos de autismo! Y obviamente no han aumentado de casualidad".

Muchos padres y madres temen que las vacunas causen un daño irreversible a sus hijosMuchos padres y madres temen que las vacunas causen un daño irreversible a sus hijos

La transcripción, aportada por una periodista de 20minutos.es, continúa. Tras un breve corte, Cárdenas se cuestiona: "¿Hay que esperar mucho más para actuar? ¿Para investigar y para comparar? Por mucho que sean lobbies enormes, ¿qué pasa con las vacunas, por ejemplo? Porque a la mayor parte de niños les ocurre siendo muy pequeñitos. Es decir, nacen, son como otros niños, totalmente normales, y cuando pasa el tiempo, sobre todo una gran parte de ellos a raíz de las primeras vacunas, comienza ese calvario para tantas familias". Es decir, que el periodista prácticamente afirma que el autismo es causado por las vacunas; una afirmación que tiene tan poco de científica como de veraz, y que puede ser muy peligrosa si cae en las manos equivocadas. Porque puede haber personas que acaben creyendo esto, y opten por no vacunar a sus hijos. Y, por desgracia, eso sí que podría provocar epidemias reales.

No, las vacunas no causan autismo

Ante todo, hay que dejar algo claro: las vacunas no causan autismo. Esto es literalmente imposible, puesto que el autismo es un trastorno genético (aunque puede haber ciertos cambios dependiendo del entorno), y las vacunas no tienen la capacidad de alterar los genes. El Trastorno del Espectro Autista es, según Autism Speaks, "un trastorno neurológico complejo que generalmente dura toda la vida". Lo que hace el autismo es dañar la capacidad que una persona puede tener para comunicarse con su entorno, para relacionarse con las personas que le rodean; además, puede tener también ciertos comportamientos y rutinas muy repetitivos. No obstante, al ser un trastorno neurológico, los síntomas pueden cambiar mucho dependiendo de la persona.

El mito de que el autismo en los niños es causado por las vacunas no es para nada nuevo, sino que se remonta a hace bastantes décadas. El doctor (ex-doctor, para ser fieles a la verdad) Andrew Wakefield, realizó un estudio en el que hablaba de la relación entre el autismo y las vacunas. Su artículo, demostrado fraudulento, fue publicado en 1998, y lo que trataba de demostrar, siempre apoyándose en datos falsos, es que la vacuna de la triple vírica causaba autismo, además de ciertas enfermedades estomacales.

Hace relativamente poco, en enero de 2010, un tribunal del Consejo Médico General acabó declarando el artículo como un fraude, y acabaron expulsando de la escuela de médicos a Wakefield, señalando que había obrado "de manera deshonesta e irresponsable" durante toda su investigación. Además, le declararon culpable de haber abusado de niños con problemas de desarrollo. Un año después, acabó demostrándose que lo que Wakefield pretendía era generar alarma contra la vacuna triple vírica, provocando así más investigaciones y fomentando que otras empresas ganaran mucho dinero.

Pese a que se demostró que el informe era totalmente falso, y que Wakefield había falseado la información, los índices de vacunación de muchos países comenzaron a bajar. Los padres, en ocasiones, no se informan lo suficiente (porque no tienen los medios a su disposición, o porque el miedo les paraliza) y prefieren optar por no vacunar. No obstante, eso no hace más que perjudicar a la población en general.

No hay pruebas cinetíficas que relacionen las vacunas con el autismoNo hay pruebas cinetíficas que relacionen las vacunas con el autismo

No vacunar sí que puede ser problemático

Hasta ahora, a nivel científico, la relación entre el Trastorno del Espectro Autista y las vacunas es totalmente inexistente. No hay pruebas de que haya ningún tipo de relación. El hecho de que el autismo se diagnostique poco después de comenzar los niños a vacunarse (en la mayoría de los casos) tiene más que ver con que hay que esperar a un momento determinado para ver cómo el niño se relaciona con su entorno.

Hay otra teoría que señala que el timerosal, un derivado del mercurio, podría ser el causante del autismo. El timerosal se encuentra en diversas vacunas, entre ellas la triple vírica, de la que ya hemos hablado anteriormente. Se publicó un estudio en el año 2003 que hablaba de una relación de causalidad entre vacunas con timerosal y autismo, pero estudios posteriores han demostrado que la toxicidad de este elemento es muy, muy baja. El estudio de 2003 de Geier y Geier fue puesto en entredicho por algunos investigadores años más tarde, y se demostró que los datos se habían visto influenciados por la intención que la compañía tenía de presentar querellas; de nuevo, la intención era perjudicar a las empresas farmacéuticas que vendían la triple vírica.

Existen muchos mitos alrededor de las vacunas y el autismo
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