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La lactancia después de un cáncer de mama
La lactancia después de un cáncer de mama

DAR EL PECHO

La lactancia después de un cáncer de mama

Si hemos pasado por un cáncer de mama antes de tener a nuestro bebé, podemos darle el pecho, incluso si sólo tenemos un pecho.

Superar un cáncer de mama es un logro que afortunadamente, alcanzan muchas mujeres hoy en día. Sin embargo, para las mujeres que recientemente han tenido un bebé surgen nuevas preocupaciones relacionadas con el tema de la lactancia. ¿Se puede dar el pecho al bebé si se ha recibido o si se está recibiendo tratamiento?

Dar el pecho es seguro tanto para la madre como para el bebé

Dar el pecho es una práctica totalmente segura tanto para el bebé como para la madre como han demostrado diversos estudios hechos durante los últimos años. Uno de los más relevantes fue publicado en la revista ScienceDirect en el año 2010 y dirigido por la Sociedad Europea de Oncología Médica. En él se defiende que la lactancia tras el tratamiento no entraña ningún tipo de peligro para el bebé. No hay riesgo de toxicidad por la quimioterapia ni hay alteraciones en la leche materna que recibe el bebé.

Antes se creía que dar el pecho tras haber sufrido un tumor podría ser contraproducente cuando la mujer había recibido quimioterapia. La preocupación principal era si el bebé podría estar recibiendo en su cuerpo restos químicos del tratamiento. Otras creencias estaban basadas en que la mujer podría producir alteraciones hormonales que conllevarían a una posible recaída en el futuro o que el bebé podría recibir las células cancerosas de la madre. Afortunadamente nada de esto es cierto. Por tanto, si has tenido cáncer de mama en el pasado puedes perfectamente amamantar a tu bebé.

Sin embargo, hay que tener cuidado cuando la mujer está en pleno tratamiento. Si bien una vez terminado el riesgo de toxicidad por la quimioterapia es inexistente, no ocurre lo mismo cuando la mujer está en pleno proceso. A través de la leche materna los fármacos podrían ser absorbidos por el bebé y sufrir los efectos secundarios del tratamiento. Además podría aparecer inmunodepresión en la madre y empeorar los resultados, o al menos no alcanzar el grado óptimo esperado. Además, durante el tratamiento la producción de leche es menor porque el cuerpo de la mujer está luchando contra una enfermedad. En ese caso necesitaría un gran extra de energía para poder producir además leche, lo cual es difícil para los enfermos de cáncer que necesitan concentrar todas sus energías en combatir la enfermedad. Una vez pasado el tratamiento, cuando la mujer se sienta con más fuerzas y ya no esté sometida a medicamentos no habrá peligro alguno.

Haber perdido un pecho no evita que podamos practicar la lactancia si somos madresHaber perdido un pecho no evita que podamos practicar la lactancia si somos madres

Por último, puede ocurrir que durante el embarazo aparezca el cáncer de mama. Estos casos son difíciles de diagnosticar porque durante la gestación hay cambios hormonales que hacen que los pechos aumenten su tamaño, presenten bultos benignos o estén más sensibles, síntomas que también aparecen en el cáncer. En estos casos, tras la obtención de un diagnóstico la madre tiene que informarse sobre el tratamiento que debe recibir. Después de recibirlo y tras el visto bueno del doctor no debería de haber problemas en poder amamantar siempre que se haya superado. Durante el proceso tiene que ser el oncólogo el que valore si puede amamantar al bebé o no dependiendo del tipo de fármacos o tratamiento que la madre esté siguiendo.

¿Y si solo tengo un pecho?

En el caso de que la mujer haya sufrido una mastectomía (la extirpación de uno de los pechos para evitar la extensión del tumor) pueden surgir de nuevo las dudas. Tampoco conlleva peligro siempre y cuando la mujer haya finalizado el tratamiento y no haya riesgo de tumores residuales. Por otro lado, si no hubo extirpación del pecho y la mujer conserva al menos una parte de las glándulas mamarias la lactancia puede realizarse con el pecho sano e incluso con el pecho enfermo si el tratamiento en su día fue conservador. Sin embargo, siempre será más fácil con el pecho sano porque el enfermo producirá menos cantidad. El 50% de mujeres que tuvieron radiación en su pecho consiguieron producir leche aunque solo una de cada cuatro consiguieron que su hijo tomase leche. La leche será nutricionalmente igual en ambos pechos, con la única diferencia del sabor, que puede ser algo más desagradable en el enfermo porque tiene mayor contenido en sodio que el otro, como consecuencia el lactante podría rechazarla.

En los casos de extirpación total de uno de los pechos la lactancia no puede hacerse con él al no conservar el pezón o tejido mamario original, pero sí con el sano. De todos modos, amamantar siempre con el mismo pecho no supone ningún perjuicio para el bebé. Es más, hay estudios realizados en China donde las mujeres realizan la lactancia con una sola mama y los bebés no sufren ningún tipo de alteración durante su crecimiento, la única pega es que el pecho pasivo se atrofia temporalmente al no utilizarse tanto como el otro.

La lactancia es beneficiosa para la madre y el bebé incluso tras un cáncer de mamaLa lactancia es beneficiosa para la madre y el bebé incluso tras un cáncer de mama

Beneficios de la lactancia tras el cáncer

Amamantar tras el cáncer es una práctica muy beneficiosa tanto para la madre como para el bebé. Desde un punto de vista fisiológico recibir la leche materna es beneficioso para ambas partes. Para la madre porque se recupera antes de las consecuencias del parto, pierde peso más rápidamente y sangra menos. Para el niño son incluso mayores: su sistema inmunológico se refuerza, crecen más fuertes, sanos, ayuda a prevenir la obesidad infantil y tienes menos riesgos de infecciones futuras. Por otro lado, desde un punto de vista psicológico la madre se siente mucho mejor porque se ve capaz de cuidar al pequeño y parte de la culpabilidad por no poder estar tan disponible como le gustaría se disuelve. Siente que puede aportarle algo único que nadie más puede, creando un vínculo especial entre ellos.

Por otro lado, ¿sabías que dar el pecho es preventivo para el cáncer de mama? Se han hecho estudios en más de 30 países en el que se ha demostrado que esta práctica tiene un efecto protector en la mujer que aumentará cuanto más tiempo se esté amamantando al pequeño. Se reduce en casi un 5% por cada 12 meses de lactancia. Al amamantar van disminuyendo los niveles séricos de estrógenos y en general previene el crecimiento de células cancerígenas en el pecho.

En conclusión, amamantar después de haber sufrido un cáncer de mama es beneficioso y altamente recomendable. En este sentido las autoridades sanitarias deberían aportar más información al respecto y animar a las madres a su realización.

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