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3 errores de crianza que no puedes cometer después del divorcio
3 errores de crianza que no puedes cometer después del divorcio

DIVORCIO

3 errores de crianza que no puedes cometer después del divorcio

Divorciarte es un proceso angustioso, pero una vez que está todo acabado, no cometas estos errores con tus hijos.

Un divorcio no es plato de buen gusto para nadie, sobre todo para los niños. Ellos son los que peor lo pasan en todo el proceso, porque aunque los padres quieren que esto suceda, ellos no quieren y toda su vida se ve cambiada de arriba abajo. Deben aprender a vivir su vida de forma diferente a cómo estaban acostumbrados y además, sus padres estarán separados. Ahora tendrán dos casas y dos modelos diferentes a seguir.

Es necesario que aprendas a evitar algunos errores para tener un buen comienzo en tu vida familiar después del divorcio. Ahora que ha pasado todo el proceso del divorcio, ¿cómo te puedes enfrentar ahora a la paternidad/maternidad a solas?

Ser padres después del divorcio puede ser difícil. Cada pareja que se divorcia tiene diferentes grados de civismo y animosidad. Cuanta más animosidad, más difícil es ser padre. A veces parece imposible hacerlo. Independientemente de tu ex pareja, puedes controlar tu propio comportamiento y cómo manejar la crianza de tus hijos. Para ello, evita estos errores que son tan comunes que lo cometan los padres después de un divorcio.

Ser padres después del divorcio puede ser difícilSer padres después del divorcio puede ser difícil

1. Pelear por pertenencias

La ropa, los juguetes u otras pertenencias es dinero. El dinero es la principal fuente de discusiones en las parejas cuando se divorcian. Tus hijos pueden haber tenido muchas pertenencias cuando estabais juntos porque teníais mayor poder adquisitivo, pero ahora eso se ha dividido en dos.

A menudos los padres tienen preocupaciones monetarias cuando se divorcian. Es posible que esto también les genere preocupaciones por lo que se trae de casa del otro padre o lo que se lleva. Lo ideal es que en cada casa haya cosas diferentes.

En un mundo perfecto, usted y su ex dividirían las pertenencias de los niños y las complementarían con nuevas compras de ropa y juguetes en cada casa. Puede permitir que la ropa entre y salga libremente... Pero esto no es la realidad de muchas personas. La clave es no dejar que tu hijo se sienta culpable por lo que usan o por lo que traen de vuelta. En todo lo que hagas, no hagas que tus hijos sientan que son responsables de tus problemas con tu ex.

Recuerda que solos puedes controlar lo que hay en tu casa porque es probable que no tengas la cooperación del otro padre. Una forma de limitar la frustración de perder la ropa recién comprada en el otro hogar es lavar la ropa de tus hijos cuando vayan a tu casa y devolver a los niños con el mismo conjunto de ropa cuando regresen a la otra casa. De esta manera, la ropa que has comprado nunca se pierde en el agujero negro de la otra casa, porque no saldrá de tu casa.

Algunas parejas divorciadas les permiten a sus hijos decidir cuánto deben quedarse con cada padreAlgunas parejas divorciadas les permiten a sus hijos decidir cuánto deben quedarse con cada padre

2. Hacer que tu hijo dedica dónde quiere quedarse

Algunas parejas divorciadas les permiten a sus hijos decidir cuánto deben quedarse con cada padre. Uno puede pensar que darle a un niño el poder de tomar sus propias decisiones sería empoderador, pero a menudo este no es el caso. Los niños NO QUIEREN decidir esto, porque no quieren herir los sentimientos de ninguno de los dos padres. Esta decisión no le corresponde y es injusto y egoísta que los padres lo hagan.

Pregunta a tu hijo si quiere tomar esta decisión por ejemplo en días festivos, pero si le resulta demasiado estresante, aunque no te guste, decídelo con tu ex. Solo tú tienes el control de tu comportamiento y de cómo quieres ser padre o madre después del divorcio.

3. Hablar mal del otro padre

Esto está absolutamente prohibido. Quizá no te das cuenta cuando hablas mal del otro padre, pero tus hijos sí se dan cuenta. Y les duele. Tu ex ya no es tu pareja, pero siempre será el padre o la madre de tus hijos, y solo por eso, debes respetarle, al menos, delante de tus hijos.

Los niños escuchan aunque no te des cuenta. Son capaces de poner la oreja en las paredes para escuchar lo que hablas por teléfono. Quieren saber lo que está pasando, aunque actúen como si no pasase nada. Necesitas ayuda y necesitas desahogarte, y está bien. Pero debes tener cuidado sobre cuándo y dónde lo haces.

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