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Custodia compartida, ¿debería ser la primera opción ante un divorcio?
Custodia compartida, ¿debería ser la primera opción ante un divorcio?

DIVORCIO E HIJOS

Custodia compartida, ¿debería ser la primera opción ante un divorcio?

Hay un gran debate social sobre si la custodia de los hijos tras un divorcio debe ser para uno de los padres o compartida, arrojamos algo de luz sobre este tema.

Nos han enseñado que las relaciones deben ser para toda la vida, y que si nos casamos, debemos estar con nuestro marido o nuestra mujer para siempre; que todo lo demás implica un fracaso por nuestra parte. No obstante, nada más lejos de la realidad: el divorcio está ahí como una opción por algo. Cuando un matrimonio decide que el divorcio es la mejor opción, es porque realmente lo es. Porque hayan dejado de quererse o porque, sencillamente, hayan cambiado tanto que ya no sean los mismos de los que se enamoraron en un primer momento. No es ningún fracaso, es una circunstancia por la que hemos tenido que pasar, sin más.

La cosa se complica cuando el divorcio se produce en un matrimonio con hijos. Porque entonces no es simplemente separar los bienes, y acabar con todo de raíz, sino que hay seres que se ven directamente afectados por esa decisión, y que ven cómo su rutina cambia completamente. Ahora ya no viven con sus dos padres juntos, puesto que estos dos ya no compartirán vivienda. Aunque hay que tener algo claro: si bien los hijos se ven afectados por el divorcio, no deben influir en el matrimonio a la hora de tomar la decisión. Porque es algo que deben decidir como pareja, no como padres; más adelante sí que llegarán las decisiones que deben tomar como padres. Por ejemplo: ¿quién se queda con la custodia de los hijos?

Se habla mucho de la custodia compartida como la mejor opción, pero lo cierto es que no siempre es así. Hay quien ha llegado a insinuar que lo mejor sería instituir la custodia compartida como una obligación, pero entonces estaríamos sobreentendiendo que todos los matrimonios son iguales, y que todas las familias cumplen el mismo patrón, y nada más lejos de la realidad. Hay casos en los que la custodia compartida no haría más que perjudicar a los hijos, pese a que haya quien lo vea como más justo.

La custodia no es un derecho, sino que implica unas obligacionesLa custodia no es un derecho, sino que implica unas obligaciones

La custodia compartida no siempre es una buena opción

Antes de continuar hablando de custodia compartida, deberíamos explicar un poco de qué va el tema a nivel legal, para así comprenderlo más en profundidad. Además, no debe confundirse con la patria potestad en ningún momento. Cuando un matrimonio se separa, se debe decidir quién se queda con la custodia de los hijos, es decir, quién se hace cargo de ellos a nivel legal. La custodia compartida implicaría que tanto el padre como la madre (en caso de matrimonios heterosexuales) se hacen cargo de los hijos, de su educación, de sus obligaciones. No solo tienen igualdad de derechos a la hora de decidir sobre los hijos, sino que también tienen igualdad de obligaciones. Por poner un ejemplo absurdo, pero que muchas veces no se cumple: los dos deberían ir a las reuniones con los tutores en el colegio, o llevarlos a clases extra escolares.

En un mundo idílico, en el que ambos progenitores se hicieran cargo a partes iguales de los hijos, la custodia compartida tras el divorcio debería ser obligatoria. Por desgracia, no vivimos en un mundo así. Vivimos en un mundo en el que los padres acaban desentendiéndose de los hijos, y dejando prácticamente todas las obligaciones a las madres; prefieren que sean ellas los que se encarguen de llevarlos y traerlos de clase, los que los lleven al médico, los que los lleven a jugar con sus amigos. Y esas también forman parte de las obligaciones que un progenitor debe tener con sus hijos. Como ya hemos señalado, la custodia compartida no es solo tener el derecho de pasar tiempo con los hijos, sino también tener la obligación.

Si uno de los dos progenitores (estadísticamente, suelen ser los hombres, pero podría darse independientemente del sexo) se desentiende de sus obligaciones con sus hijos, no sería siquiera justo que sí que tuviera derechos sobre ellos. Porque el progenitor podría decidir, por ejemplo, con quién pasa las vacaciones sus hijos, pero no se haría cargo del día a día escolar, y de todo lo que eso conlleva. ¿Qué derechos reales debería tener una persona que no está presente siempre?

Lo más justo: ser honestos con nosotros mismos

La custodia compartida sería lo ideal siempre y cuando ambos progenitores se hicieran cargo a partes iguales de los hijos. No obstante, si esto no sucediera, lo justo sería que la custodia la tuviera única y exclusivamente el que de verdad quisiera hacerse cargo de los hijos. Porque el tener unos derechos viene dado por cumplir con unas obligaciones previamente; de qué sirve poder decidir sobre la vida de un hijo que se desconoce, por ejemplo. No sería justo para el hijo, que vería como decide sobre su vida alguien que no le conoce, que no vive con él día tras día.

No se dan las circunstancias sociales necesarias para que se pueda implantar la custodia compartida por obligaciónNo se dan las circunstancias sociales necesarias para que se pueda implantar la custodia compartida por obligación

En esos casos, deberían ser los progenitores los que se sentaran a dialogar, olvidando por un momento lo que les ha llevado al divorcio. Deberían ser honestos consigo mismos, y optar por lo que realmente le hicieran bien a los niños. Porque es la única forma de que nadie externo salga perjudicado de una separación de dos personas. De nuevo: lo idílico sería que se llevara a cabo la custodia compartida, y que ambos padres se hicieran cargo de todo a partes iguales, pero no suele ser así.

Hay casos excepcionales y que deben ser tenidos en cuenta como tal. Por ejemplo, casos en los que se produce el divorcio porque el hombre maltrataba a la mujer, ya sea física o psicológicamente. En ese caso no debería caber ningún tipo de duda: tanto la patria potestad como la custodia deberían ser de ella. Porque estamos hablando de un hombre que ya ha agredido una vez (o muchas), y que no solo debería ir a prisión, sino que además debería tener prohibido acercarse tanto a su ex mujer como a sus hijos. Cada uno debe cargar con las consecuencias de sus actos, sobre todo cuando hablamos de actos tan perjudiciales como estos.

Los divorcios pueden llegar a ser muy complicados si no se tiene en cuenta que habrá más gente que se vea afectada por la separación además de la pareja. Es por eso que deberían ser los adultos los que decidieran comportarse como tal, exceptuando los casos que acabamos de mencionar.

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