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Celebrar el Día de la Madre con tus hijos adolescentes
Celebrar el Día de la Madre con tus hijos adolescentes

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Celebrar el Día de la Madre con tus hijos adolescentes

En esta etapa, los jóvenes piensan más en ellos. Un plan atractivo para ambos puede solucionar los choques de intereses.

En la adolescencia los hijos no quieren pasar tiempo con sus padresEn la adolescencia los hijos no quieren pasar tiempo con sus padres

El día de la madre es especial para cualquier mamá desde que tiene un hijo, con indiferencia de los años que éste tenga. Sin embargo ese interés no es siempre compartido por los hijos.

Cuando son pequeños disfrutan de estos momentos especiales y cuando ya son adultos ven éste día con otros ojos, pero hay cierto momento en el que puede resultar de lo más complicado celebrar un acontecimiento familiar como este: cuando se es adolescente.

No discutir o evitar el conflicto es la vía más fácil

Sin embargo siempre se puede buscar un modo de que los dos estén de acuerdo. La mamá podrá pasar tiempo con su hijo y él hacer algo que le guste. Lo que hay es que buscar algo que dé con el gusto de los dos y, casi con toda probabilidad, la madre será la que tenga que ser flexible.

Aunque sea su día a buen seguro que tiene que ceder para evitar enfados o malas caras en un día en el que ella debería ser la protagonista. Son muchos los esfuerzos que una mamá hace desde que tiene a su hijo y en el fondo sabe que, con el tiempo, se lo agradecerá aunque los adolescentes no son muy dados a proclamar lo mucho que quieren a sus padres, sobre todo si es en público.

Un plan más cercano como su restaurante favorito será una propuesta innegableUn plan más cercano como su restaurante favorito será una propuesta innegable

Una comida en su restaurante favorito

No hay celebración que se precie que no incluya una buena comida. El día de la madre no iba a ser una excepción y son muchas las familias que lo celebran con un plan fuera de casa, para que al menos en esa jornada, no tengan que preocuparse de cocinar y fregar los platos.

Lo suyo es que fuera ella la que eligiera el sitio al que ir a cenar o a comer pero puede acabar en conflicto. No cabe duda de que no coincidirá con los gustos del hijo -una característica de los adolescentes es aborrecer todo aquello que interesa a sus padres- y es mejor sacrificarse que discutir en un día como este. A buen seguro que estará encantado de ir a un local de comida rápida y no protestará por la celebración, incluso puede dar lugar a una conversación amena entre los dos.

La misma sugerencia es extensiva a si la familia decide realizar un pequeño viaje para festejar el día de la madre. Lo mejor es pedirle opinión al hijo para saber qué plan le apetece y tratar de amoldarse a los gustos de todos los implicados.

Pasar tiempo con otros miembros de la familia

Esto en el caso de que sea una celebración íntima, solo madre e hijo o acompañados por el otro progenitor. Los adolescentes son reacios a pasar tiempo con los adultos, especialmente si son sus padres, pero no con otra gente de edad similar como pueden ser los primos. En el caso de tenerlos y ser una familia bien avenida se puede plantear una celebración más numerosa en la que tenga la compañía de otros adolescentes y puedan estar a su aire sin que los adultos estén demasiado pendientes de ellos.

En algunos casos la propia familia puede ser fuente de conflicto. Por ejemplo, si los padres se han separado y la madre tiene una nueva pareja. En esta circunstancia, y para evitar tensiones innecesarias, puede ser mejor plantear la celebración del día de la madre como una cosa de solo dos personas (o más en función del número de hijos) y aprovechar para disfrutar de algo de intimidad madre-hijo.

Una celebración especial

El día de la madre es una jornada perfecta para que el hijo y la mamá pasen un tiempo juntos. La mejor forma de hacerlo es un ambiente distendido en el que los dos se sientan cómodos. Basta interesarse un poco por los gustos de la otra persona y buscar algo que le pueda gustar. Depende de cada uno, evidentemente, pero hay varias opciones que, por norma general, agradan a los jóvenes.

El deporte es un lazo que ha unido a padres y a hijos desde siempre, con indiferencia de la edad de unos y otros. Ir a ver un partido juntos o practicar alguno que se salga de lo normal. Sugerencias: hacer rafting, ir a un circuito de karts o una partida en la bolera.

En el caso de que el adolescente sea una chica a buen seguro que una sesión de compras con su madre también es bien recibida. Y para las más coquetas un plan que incluya una sesión de peluquería y estética con tratamientos para la madre y para la hija.

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Recordando la infancia

La adolescencia es una época muy importante en la vida de un niño, ya que supone el paso de la infancia a la edad adulta. Aunque sean unos años de conflictos esta actitud suele ser un problema transitorio y que se le puede corregir recordando viejos tiempos, cuando existía una mayor complicidad con la mamá y muchos menos conflictos. ¿Por qué no recordarlos?

Si le planteáis un recorrido por el pasado seguro que primero se extraña pero acabará disfrutando con la experiencia. Saca los álbumes de fotos y los vídeos de cuando era más pequeño, acomodaros en el sofá y recordar aquellas celebraciones y vacaciones que os marcaron.

El momento de complicidad que se alcanzará entre madre e hijo hablando de entonces a buen seguro que se acabará convirtiendo en el mejor regalo que se le pueda hacer. Y el hijo, aunque le cueste reconocerlo, a buen seguro que disfruta de la experiencia.

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