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Amistad entre primos, encontrar amigos en la familia desde la infancia
Amistad entre primos, encontrar amigos en la familia desde la infancia

FAMILIA UNIDA

Amistad entre primos, encontrar amigos en la familia desde la infancia

En ocasiones, los primos son como los hermanos que jamás tuvimos. ¿Cómo entablar una amistad entre primos desde la infancia?

 ¿Cómo comenzar una amsitad entre primos desde la infancia?¿Cómo comenzar una amsitad entre primos desde la infancia?

Se suele decir que los hermanos son los primeros amigos que uno tiene, pero realmente no es tan cierto. Las relaciones entre hermanos no son tan buenas como podría esperar cuando se es pequeño. Las piquillas y celos derivan en continuas peleas en las que de amor fraternal no hay nada. Normalmente cuando se llega a la edad adulta las cosas cambian y sí se crean fuertes lazos de amistad entre los hermanos.

Los primeros amigos que alguien suele tener cuando es pequeño son otros familiares, con los que no se convive a diario, por lo que las peleas no están al orden del día. Estamos hablando de los primos. Esa gente que es más o menos de la misma edad que nuestros hijos y que ven una vez a la semana o al mes. Es una relación intensa pero con encuentros espaciados en el tiempo, lo que hace que las discusiones no sean tan frecuentes como entre hermanos.

Tus primeros amigos suelen ser tus familiares
Incluso aunque la relación entre los primos no sea especialmente buena, los padres y los tíos intentarán que sus respectivos hijos hagan buenas migas. En ocasiones son más o menos de la misma edad, por eso de que cuando se anuncia boda o embarazo en una familia parece que hay un contagio de ellos. Y otras hay una diferencia de años que hace que los pequeños idolatren a los mayores y estos se sientan cómodos en una relación en la que se ven como los maduros. De cualquiera de los modos suelen hacer buenas migas pronto.

Cuando no hay otros hermanos

Hoy en día cada vez son más las parejas que deciden tener un solo hijo, privando a éste de la posibilidad de disfrutar de su infancia y adolescencia con otros hermanos. De ellos podrían aprender a relacionarse, a compartir e incluso a solucionar conflictos. Cuando no se tienen el niño estará más habituado a pasar el tiempo con adultos, con los que no podrá jugar del mismo modo ni dejar volar su imaginación como lo haría con gente de su edad.

 Los primos se reunen en ocasiones especiales y no convivenLos primos se reunen en ocasiones especiales y no conviven

Cierto que esto puede hacerlo con amigos, pero en los primeros años de vida su relación con otros niños ajenos a la familia se limitarán a las horas de clase o al rato que vayan a estar jugando en el parque. No hay posibilidad de crear importantes lazos de amistad más allá del núcleo familiar que le protege.

En casos como este, los primos pueden llegar a ocupar un lugar primordial en la vida de nuestros hijos, sobre todo si viven cerca y se ven de manera habitual. Al no convivir juntos el número de peleas que pudieran tener los niños se reducen de manera considerable, por lo que el tiempo que pasan juntos acaba por ser más placentero, tanto para ellos como para los padres.

Padres y tíos

La relación que uno tenga con sus primos depende en buena parte de aquella que tenga con sus tíos y estos a su vez con sus padres. En ocasiones la familia no está demasiado unida o los hermanos pueden haberse distanciados por motivos varios. El hecho de tener hijos puede suponer un acercamiento entre ellos y una nueva etapa para toda la familia, con continuas visitas y encuentros en los que todos participen.

 La relación entre los cuñados debe ser buenaLa relación entre los cuñados debe ser buena

Por lo general, la existencia de niños hace que los familiares se reúnan más a menudo y programen actividades juntos teniendo a los más pequeños de la casa como protagonistas. Esto hará también que los hijos estén encantados de pasar tiempo con los primos, porque estando con ellos será cuando se organicen actividades lúdicas, alejadas de la rutina diaria del hogar.

El ir a casa de los abuelos o de los tíos se convierte en una fiesta cuando nuestros hijos saben que se van a encontrar con otros niños con los que jugar, como son los primos. En caso de que la visita únicamente sea para estar con adultos a buen seguro que no irán tan entusiasmados. Cuanto más invitados haya (tíos segundos, primos segundos,...) más niños con los que pasar el rato habrá y más posibilidades de disfrutar.

Descubrir nuevos horizontes

Los primos generalmente viven en diferentes sitios, incluso ciudades, acuden a otros colegios y practican actividades que no tienen porque ser conocidas por nuestros hijos. Cada niño proporciona todos estos conocimientos a su relación y la 'enriquece' con las distintas realidades que cada uno de ellos vive. De este modo los primos se convierten en personas de las que aprender nuevas cosas, un aprendizaje que es recíproco y que resulta de lo más interesante para todas las partes implicadas.

 Practican diferentes deportes, van a distintos colegios,... Practican diferentes deportes, van a distintos colegios,...

Aunque los primos pueden tener edades similares siempre hay uno que es el mayor en edad. Habitualmente éste se convierte en un modelo a seguir para sus otros primos y en un referente al que acudir en busca de consejo y ayuda en años venideros.

Malas relaciones con primos

No suelen darse malas relaciones entre los primos, aunque sí entre los hermanos. Pero puede haber desencuentros puntuales en los que padres y tíos habrán de intervenir en favor de recuperar la paz familiar. También han de ser los encargados de fomentar una buena relación entre los niños si es que esta no surgiera de manera natural.

El recelo entre primos es algo muy habitual
En algunos casos puede darse la situación de que exista recelo entre los primos, quizás porque se vean poco o por los celos que sienten alguno de ellos. Los adultos han de ser los que intervengan y en este caso resultará más sencillo que cuando se trata de una riña entre hermanos. Cada progenitor puede ponerse del lado de su hijo sin dañar al otro, pero el fin último ha de ser buscar una armonía.

En caso de peleas es bueno el hecho de que los primos no convivan juntos, porque de vuelta a casa es cuando se pueden calmar, hablar las cosas con sus respectivos padres y, a buen seguro, que la próxima vez que se vean las cosas estarán resueltas. Las vacaciones, por ejemplo, si se pasan en familia son uno de los momentos en que pueden surgir peleas entre los primos.

 Entre primos puede haber una mala relación Entre primos puede haber una mala relación

Pero lo recelos pueden venir precisamente por la situación opuesta, que los primos apenas tengan relación y se vean. En ese caso es trabajo de toda la familia fomentar que estrechen lazos de amistad. Quizás no puedan verse tanto como sería deseable por cuestión del trabajo de sus padres o porque vivan en diferentes ciudades.

A pesar de ello han de saber que una relación de amistad se puede mantener a distancia, algo que a buen seguro les será muy útil de cara al futuro. Los padres y tíos pueden fomentar la relación entre los primos haciendo que interactúen en la distancia. Esto puede ser hablando por teléfono de manera habitual, manteniendo una correspondencia fluida con sus primos o sirviéndose de las redes sociales -siempre y cuando estén supervisados por un adulto- para mantener el contacto.

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