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¿Por qué es importante prevenir la obesidad infantil?
¿Por qué es importante prevenir la obesidad infantil?
HABITOS SALUDABLES

¿Por qué es importante prevenir la obesidad infantil?

La obesidad infantil puede causar enfermedades crónicas a los niños en la adultez, por eso es importante prevenirla desde que son pequeños.

La obesidad infantil es uno de los problemas más graves del siglo XXI. En España, un 21,2% de niños entre 3 y 12 años tienen sobrepeso, y un 7,1% son obesos. Para frenar esta epidemia, la prevención es la manera que ayuda a llevar un estilo de vida saludable a lo largo de toda la vida. ¿Cómo hacemos que nuestros hijos mantengan hábitostexto enlace de vida saludables? ¿Cómo podemos prevenir la obesidad infantil? ¡Te lo contamos en Bekia!

Los niños obesos y con sobrepeso tienden a seguir siendo obesos en la edad adulta

Esto es, desgraciadamente, una realidad. Del mismo modo, los hijos de padres obesos tienen mayores posibilidades de serlo. Los niños tienden a imitar todo aquello que hacen sus padres, incluido el estilo de vida que éstos puedan llevar, aumentando o disminuyendo la tendencia a tener sobrepeso. Llevar una vida sedentaria (ver mucha televisión o hacer poco ejercicio) y una alimentación inadecuada son estilos de vida que se deben cambiar para mejorar el estado físico y la salud de los niños. Como consecuencia de estos malos hábitos, los niños tendrán más probabilidades de padecer a edades más tempranas enfermedades no transmisibles, como la diabetes, las enfermedades cardiovasculares, problemas respiratorios, trastornos del aparato locomotor y ciertos tipos de cáncer, como el de mama, de endometrio y colon. asociándose a una mayor probabilidad de muerte y discapacidad prematuras en la edad adulta.

La obesidad infantil causará enfermedades crónicas en al adultezLa obesidad infantil causará enfermedades crónicas en al adultez

Causas de la obesidad infantil

La alimentación de los niños, que están en pleno crecimiento y desarrollo, debe ser variada y equilibrada. No obstante, hoy día encontramos en el mercado numerosos alimentos que hacen que la comida de los niños tengan abundantes calorías, grasas y azúcares y escasas vitaminas y minerales. Esto quiere decir que si los alimentos tienen pocos nutrientes saludables para los niños, perjudicarán considerablemente su salud, teniendo consecuencias irreparables a largo plazo.

Otra causa que fomenta la aparición de la obesidad infantil es la disminución de la actividad física. Los niños optan por jugar a videojuegos y ver la televisión, favoreciendo un estilo de vida sedentario. Para que los niños cambien este estilo de vida, deben ser los padres los que empiecen a cambiar hábitos, como por ejemplo, ir andando a los sitios, coger más la bicicleta, y usar menos el coche o el transporte público.

El sobrepeso puede afectar negativamente al desarrollo emocional de niños y adolescentes

Cuando un niño se ve a sí mismo como gordo u obeso, y recibe burlas de sus amigos en el colegio al respecto, afecta negativamente a su desarrollo emocional, provocando sentimientos de inferioridad y baja autoestima. Estos niños pueden sentirse rechazados y podría ser el comienzo de una situación de aislamiento o bullying, desarrollando comportamientos depresivos y actitudes antisociales. (aunque el origen de este problema no está, claramente, en las víctimas, sino en la falta de aceptación social ante la obesidad). Todo esto hace que aumente cada vez más el sedentarismo y el consumo de calorías como consecuencia de la ansiedad que les provoca la situación. Incluso, en algunos casos, esta discriminación puede facilitar la aparición de bulimia o anorexia. La obesidad infantil es un problema muy serio que no debemos pasar por alto.

Debemos dran gran prioridad a la prevención de la obesidad infantil

El sobrepeso, la obesidad y las enfermedades derivadas de éstas son en gran medida prevenibles. Pero, ¿Qué hacemos para lograr tal prevención?

En primer lugar, debemos aumentar el consumo de frutas y hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos. Del mismo modo, debemos reducir la ingesta de grasas y sustituir las saturadas por las insaturadas. También es importante reducir el consumo de azúcares y realizar actividad física entre 30 y 60 minutos diarios con actividades diversas.

Reduce al mínimo los alimentos más azucarados de la dieta de los niñosReduce al mínimo los alimentos más azucarados de la dieta de los niños

En segundo lugar, debemos tener en cuenta algunas recomendaciones básicas a la hora de alimentar a los más pequeños. Debemos evitar alimentos que tengan exceso de grasas y azúcares, alimentos precocinados y de comida rápida, comidas grasientas, bollería industrial, chuches, etc; y proporcionar aquellos que sean ricos en vitaminas y nutrientes, como frutas y verduras, pasta, arroz, carne, pescado, huevos, etc. El uso excesivo de aceite y sal a la hora de cocinar es perjudicial para la salud de toda la familia, favoreciendo la aparición de sobrepeso. Es importante cocinar siempre con aceite de oliva virgen.

A la hora de desayunar, los padres deben proporcionar a sus hijos un desayuno equilibrado compuesto por leche, fruta o zumo y cereales o pan. De esta forma, si la primera comida del día se hace correctamente, ayudamos a prevenir la obesidad, otorgando el desayuno como "la comida más importante del día".

Por último, se debe fomentar el juego y el ejercicio físico en lugar de quedarse en casa viendo la televisión o jugando a videojuegos. ¡Esto favorecerá enormemente la salud de toda la familia!

El papel de los padres

Los padres son los encargados de educar a sus hijos con buenos hábitos alimenticios desde los primeros años de vida. La infancia es la etapa de la vida en la que comienzan a establecerse los hábitos alimentarios. A partir de la adolescencia, esos hábitos se hacen más resistentes al cambio. Por eso, es importante que los padres actúen a tiempo, y sea en la etapa infantil donde se adquieran costumbres en cuanto a hábitos saludables. Es importante tener en cuenta que, entre los seis y los diez años, los niños comienzan a desarrollar enormemente la capacidad de razonar, siendo muy receptivos a los argumentos que les puedan transmitir los padres sobre hábitos saludables.

Es más fácil cambiar las conductas negativas en los niños pequeños, que es cuando está estructurando su personalidad y sus patrones de conducta. Los malos hábitos dietéticos son más difíciles de cambiar cuando la persona es adulta. Así que... ¡Manos a la obra! Recuerda que tu hijo adquirirá todos aquellos hábitos que perciba en casa. Cuanto más saludables sean, ¡mucho mejor para todos!

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