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Cómo reducir la brecha tecnológica entre padres e hijos
Cómo reducir la brecha tecnológica entre padres e hijos

NUEVAS TECNOLOGÍAS

Cómo reducir la brecha tecnológica entre padres e hijos

Es común que haya una brecha cultural entre padres e hijos, y hoy se observa en la tecnología, ¿cómo podemos entendernos con el uso de nuevas tecnologías?

Está claro que las nuevas generaciones se han distanciado de sus padres, la brecha cultural se ha hecho más patente en las generaciones que nacieron entre los 80 y los 90 y muchas familias, ahora, tienen que enfrentarse a dos estilos de vida muy diferentes y adaptarse a un ritmo que no todos comparten. Y todo bajo el mismo techo. Los problemas que ha causado esta brecha cultural en las familias se ha hecho insoportable (y sigue haciéndose hoy en día) para muchos hijos de padres que nunca se han querido interesar por los factores de cambio que se dieron en la sociedad en éstas últimas décadas, y han pasado sin pena ni gloria por la revolución tecnológica de los últimos años.

Es cierto que padres e hijos crecieron en situaciones y ambientes muy diferentes, por lo que la comprensión de ciertos aspectos por parte de los padres en la vida de los más jóvenes se hace algo complicada, y es que no podemos obviar el impacto que han tenido las tecnologías en el día a día que vivimos los adolescentes y jóvenes de hoy en día. Nos bombardean con nuevos modelos de móviles, consolas, televisores, tablets... y nuestra forma de afrontar la vida se sostiene, nos guste o no, sobre la tecnología: nuestro tiempo libre, normalmente, lo invertimos haciendo cualquier cosa en el móvil viendo la tele, o jugando a un nuevo juego cualquiera que sea. También nuestros deberes y estudios se apoyan irremediablemente en los ordenadores e internet, gracias a su fácil acceso a información de todo tipo.

Si enseñamos a nuestros padres a utilizar el móvil o el ordenador, les facilitaremos muchas tareas del día a díaSi enseñamos a nuestros padres a utilizar el móvil o el ordenador, les facilitaremos muchas tareas del día a día

A pesar de que nuestros padres nos han visto crecer rodeados de aparatos y nos han observado con nuestros errores y nuestros éxitos vitales, como siempre ha ocurrido, aún seguimos escuchando aquello de que no sabemos relacionarnos, que nos pasamos demasiadas horas frente a la pantalla, que va a llegar un día en que nos olvidemos de como se actúa cara a cara, que perdemos el tiempo y una larga lista de etcéteras que sin duda derivan de una gran brecha cultural y generacional que sin duda se puede subsanar si todos ponen de su parte.

Pero, ¿cómo se consigue eso?

Está claro que no se va a convencer en dos días a personas que han vivido la vida ajena a todo lo que ahora nos rodea. Los recursos y ocio con los que contamos hoy en día no son ni mejores ni peores, sin embargo, sí que podemos hacer algunas cosas para nuestros padres empiecen, y si no es a comprender las ventajas que tienen todos aquellos medios que tenemos a nuestra disposición los jóvenes de hoy para acceder a servicios que antes eran impensables, al menos a entrever las ventajas que supone la entrada de ciertos aparatos en la vida de las personas:

- Hagámosles partícipes de las cosas que no entienden: ¿Quién sabe? Quizá les encuentren el punto y te pidan ayuda para comenzar a utilizarlas, ¿quién no ha visto a sus padres sucumbir ante la utilidad de tener a mano un móvil con Whatsapp?

- Tener paciencia es clave: No deberíamos ofendernos cuando se frustren y nos dediquen unas cuantas palabras soeces porque consideren que nos excedemos con algo (es chocante, sobre todo, el amplio uso que los jóvenes les damos a los móviles), al contrario, suspiremos, tranquilicémonos e intentemos explicarles nuestro punto de vista. La comunicación en estos términos es muy importante para no generar tensiones en casa y, aunque los resultados no sean fructíferos, al menos nos habremos quedado con la conciencia tranquila y sabremos que en otra ocasión, las cosas irán mejor.

- Sí que sabemos relacionarnos: La conexión con el mundo, al contrario de lo que muchas personas creen, es mucho más amplia de lo que lo era antaño y las posibilidades son infinitamente mayores. Es cierto que por ello aumentan los peligros, sí, pero las puertas que se abren son interminables y las formas de cruzarlas, si son las correctas, enormemente positivas. Los hijos deberíamos hacer comprender a nuestros padres que internet es como una gran plaza donde todo el mundo confluye. Es una idea bonita. Quizá muchos se sientan conmovidos cuando se den cuenta de la potencialidad social de la web y decidan que lo mejor es aprender a utilizarla.

Tampoco debemos dedicar todo el día a usar las nuevas tecnologías, en eso debemos darles la razónTampoco debemos dedicar todo el día a usar las nuevas tecnologías, en eso debemos darles la razón

- Todo se convierte en una herramienta: Al fin y al cabo, todos los aparatos tecnológicos de los que hacemos uso no son más que herramientas para hacer nuestra vida más sencilla. Sean del tipo que sean. Es cierto que el ocio es uno de las grandes áreas de la tecnología actual y puede que los padres solo vean esa faceta en nuestras generaciones, lo que hace que la brecha cultural se agrande, por lo que no debemos dejar que la visión de los padres se reduzca a eso. Es importante que comprendan que tenemos a nuestro alcance útiles de trabajo que nos permiten acceder en cualquier momento a cualquier tipo de contenido, lo que puede resultar, en muchísimas ocasiones, de gran utilidad.

- Establezcamos prioridades: No todo es culpa de los padres ni de la brecha cultural entre generaciones, a veces estos tienen razón. Los hijos, normalmente, también tenemos parte de culpa y sacrificamos ciertas tareas o facetas del día a día por dedicarnos a la tecnología que tanto dolor de cabeza les da a ellos. No hagamos más grande la brecha cultural y establezcamos prioridades y tiempos para cada cosa. Si ellos no entienden, somos nosotros los encargados de ir introduciendo poco a poco en la vida diaria ciertos elementos, pero sin excedernos.

Al fin y al cabo todo se reduce a no desesperar y saber introducir esos elementos ajenos a las generaciones anteriores en la vida diaria sin tirarnos de lleno a la piscina, ser capaces de hacerles ver las partes positivas y lograr convencerlos. Ellos encontrarán que lo que al principio les parece negativo, son en realidad nuevos puntos de vista y nuevas maneras de abordar la vida que sin duda pueden constituir una ventaja abismal a la hora de enfrentar ciertas tareas que antes eran entrañaban mayor dificultad. Al final sabrán entender y la vida se hará mucho más sencilla para todos. Pero también debemos ceder los hijos y darnos cuenta de cuándo atendemos más al móvil que a una conversación con nuestros padres (y amigos).

¡No os deis por vencidos y encontrad el equilibro entre generaciones!

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