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Inculcar el respeto por los maestros
Inculcar el respeto por los maestros

MAESTROS

Inculcar el respeto por los maestros

El respeto es la pieza fundamental para que exista una buena relación educativa entre maestro y alumno.

Los profesores, junto a los padres, son una de las figuras más importantes e influyentes dentro de la educación y desarrollo personal de un niño. Dentro del colegio, los maestros se encargan de transmitir diferentes conocimientos, valores y principios a todos sus alumnos y por ello mismo, su labor profesional ha de ser valorada tanto por los niños como por sus padres. Relacionado, aunque de forma negativa, con esto último, en los últimos años han aumentado considerablemente los casos de profesores humillados o maltratados por parte de sus alumnos y esto se debe, en parte, a la insuficiente educación que estos últimos han recibido.

Educar desde bien pequeños a los niños para que estos traten de forma correctaEducar desde bien pequeños a los niños para que estos traten de forma correcta

Educar desde bien pequeños a los niños para que estos traten de forma correcta, ya no solo a sus profesores, sino a cualquier otro adulto, es algo fundamental para su desarrollo social y personal. La figura del maestro es crucial para el progreso académico e intelectual del niño y por esto es importante que el pequeño sepa cómo comportarse y cómo tratar a su superior de una forma respetuosa y cordial. Si estás interesado en conocer algunos consejos e ideas para lograr inculcar a tus hijos el respeto por sus maestros, ten paciencia e intenta que tu pequeño empatice, en la mayor medida posible, con su profesor.

El respeto como base de cualquier relación

Antes de nada, resulta imprescindible ser consciente de que el respeto ha de tenerse hacia cualquier persona, sea de menor, igual o mayor edad. Es importante que, desde bien pequeño, enseñes a tu hijo a respetar a los demás ya simplemente por el hecho de que ellos también humanos con sentimientos. Para hacerle entender esto a tu pequeño, hazle empatizar y ponlos en el lugar de cualquier otra persona que pueda estar sufriendo algún tipo de trato vejatorio.

Acatar las normas de un colegio y de sus profesores, así como ceñirse únicamente al trato maestro-alumno pueden ser asuntos que resulten difíciles de asimilar para un niño. Enseñar a que siempre, a lo largo de su vida, habrá reglas y normas que tenga que obedecer por el orden público y el bien común, es algo que deberás de inculcarles desde bien pequeños. Habrá personas que no les caigan bien o con quien no compartan opiniones, pero el respeto siempre ha de imperar por encima de todo y enseñarles esto es labor de los padres.

Establece límites y funciones

Otro de los puntos a los que has de prestar atención es a señalar las funciones a cumplir por parte de profesores y alumnos y a marcar cuál es el límite por el que ambos nunca han de pasar. Un maestro, como adulto, siempre tendrá claro cuál es su función en una clase y qué ámbitos o temas no ha de tocar mientras que un niño pequeño, como alumno, puede que esto no lo tenga tan claro.

Transmitirle a tu hijo que el profesor es un adulto profesional al que hay que hacer caso porque enseña cosas útiles para la vida es fundamental. Todo lo que dice y corrige, siempre que no interfiera con los valores y principios del niño, lo hace por el bien de este y así has de hacérselo saber a tu hijo. También has de establecer cuáles son los límites de este como alumno y qué cosas nunca ha de hacer a sus maestros: opinar sobre el aspecto físico del profesor o de su vida privada, hacerle burla o hacerle daño, tanto física como psicológicamente.

Sé un buen ejemplo para tu hijo

Los adultos, a diferencia de los niños pequeños, poseen la capacidad de actuar ante los demás de forma que no se creen conflictos ni problemas que puedan afectar a sus vidas diarias. Saber separar el sentimiento por una persona con su desempeño profesional es característico de la vida adulta y algo sobre lo que se cimientan la mayoría de las relaciones sociales. En el caso de un profesor, hay que enseñarle a nuestro hijo que, aunque este no les caiga bien o no encaje con su personalidad, hay que hacerle caso en sus lecciones y en sus clases pues eso es lo que verdaderamente importa y lo que se espera de un maestro.

Por otro lado, también puede pasar que a uno, como padre, no le agrade la forma de ser del profesor de su hijo. Sin embargo, si este se trata de un buen profesional que inculca los valores y los conocimientos necesarios para el desarrollo académico del alumno, habrá que mirar por el bien del niño y dejar a un lado las impresiones personales de los maestros. Atendiendo a este punto, has de tener cuidado con hablar mal de un profesor delante del niño pues este puede que le pierda así el respeto por su superior. Puesto que los niños pequeños todavía no filtran la información que reciben, es recomendable que, aunque tengas diferencias personales o de opinión con su profesor, no las comentes delante de tu hijo.

Normas básicas de convivencia

En una clase, tu hijo no será el único alumno al que un profesor atienda así que es importante que le hagas saber que ha de comportarse bien para que el resto de sus compañeros puedan aprender durante la clase. Los niños pequeños muchas veces actúan de manera egoísta, y no porque sean así sino porque no son conscientes de que, además de ellos, existen muchas otras cosas de las que un adulto ha de estar pendiente. Para evitar esto, como padre has de enseñarle una serie de reglas básicas para comportarse en una clase que compartirá con más niños.

Un maestro, como adulto, siempre tendrá claro cuál es su función en una claseUn maestro, como adulto, siempre tendrá claro cuál es su función en una clase

El fin de inculcar conciencia social a un niño pequeño es lograr que empatice con los demás y que no solo piense de manera individual. Si tu hijo molesta en clase faltándole el respeto al profesor, esto no solo afectará al maestro sino también al resto de compañeros así que opta por hacerle ver las consecuencias de su comportamiento y explícale, de manera que él entienda, que en determinadas situaciones hay que acatar ciertas normas de convivencia y obediencia. Establece los límites por los que tu hijo no puede pasar, ni con su maestro ni con el desarrollo de una clase.

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